Derrota Mundial


Tratado de Versalles
 Para comprender el contexto general de lo que sucedió en Europa al momento de estallar  SGM  es necesario retroceder a finales  de la Primera Guerra Mundial, para algunos de los estudiosos del tema,  estos dos conflictos mundiales deberían ser tomados desde el plano geo-político, como un solo evento, ya que lo que sucedió en  el periodo del  3er Reich tiene raíces que  comienzan desde antes de la Primera Guerra Mundial y que se acrecentaron a través de los años después de las imposiciones de este tratado.

El Tratado de Versalles fue un tratado de "paz" firmado el 28 de junio de 1919 entre los Países Aliados y Alemania en el Salón de los Espejos del Palacio de Versalles, que puso fin oficialmente a la Primera Guerra Mundial (llamada entonces La Gran Guerra). Entró en vigor el 10 de enero de 1920.
Maynard Keynes en su libro Consecuencias económicas de la paz de 1919 calificó el Tratado de ser una verdadera declaración de guerra con humillantes y vergonzosas condiciones impuestas por los vencedores sobre el vencido. Posteriormente, el pueblo alemán en su gran mayoría apoyaría a Adolf Hitler reivindicando la supresión de dicho Tratado.

Historia
Al finalizar la Primera Guerra Mundial y declararse el armisticio, los Aliados se reúnen en la Conferencia de Paz de París (1919) para acordar los términos de la paz con Alemania, el antiguo Imperio Austrohúngaro —dividido en Austria y Hungría— y Bulgaria. Uno de sus resultados es el llamado Tratado de Versalles. Las discusiones de los términos de la paz empiezan el 18 de enero de 1919 y fue presentado ante Alemania en mayo siguiente como única alternativa y su rechazo habría implicado la reanudación de las hostilidades.
La delegación y el gobierno alemanes consideraron el Tratado como un dictamen (diktat en alemán) impuesto a la fuerza sin un mecanismo de consulta o participación. Particularmente molesto fue el precepto, incorporado en el Tratado, de la culpa y responsabilidad de Alemania en la iniciación de la guerra. Esto se convirtió en un elemento de tensión en la política interna en Alemania entre la derecha y los grupos nacionalistas —que rechazaban de plano todo el Tratado, siendo partidarios de su revocación—, y el centro liberal y los socialdemócratas —que trataban de suavizar las cláusulas más dañinas contra Alemania, tales como las reparaciones económicas y el aislamiento diplomático.
El tratado estableció la creación de la Sociedad de Naciones (SDN), un objetivo prioritario del presidente de los Estados Unidos. El propósito de esta organización era mediar como árbitro en los conflictos entre las naciones para prevenir que se llegara a un enfrentamiento bélico.
Otros requerimientos exigían a Alemania la pérdida de la soberanía sobre sus colonias y otros territorios.
Los nacionalistas, inculcaron en todo el pueblo alemán los conceptos de la Schandfrieden (paz vergonzosa) y Schmachfrieden (paz humillante). El día siguiente a la aceptación del Tratado, el 23 de junio de 1919, fue día de luto en Alemania, considerado como la primera gran derrota del parlamentarismo y el pecado original de la República de Weimar.
El Tratado era injusto e impuesto a la fuerza. Las condiciones fueron especialmente gravosas para con Alemania.

Cláusulas territoriales
Sarre quedó bajo la administración de la Sociedad de Naciones, que concedió a Francia su explotación económica durante 15 años.
Eupen y Malmedy fueron arrebatadas de Alemania y cedidas a Bélgica.
El Norte de Schleswig-Holstein en Tondern y Schleswig-Holstein pasó a dominio de Dinamarca.
La mayor parte de la Provincia de Posen y Prusia Occidental, parte de Silesia, pasaron a dominio polaco (Corredor polaco).
La Ciudad Libre de Danzig y Memel, ciudades costeras del Mar Báltico, se configuraron como ciudades libres bajo autoridad polaca y de la Sociedad de Naciones.
El valle del río Niennen quedó bajo completo control de Lituania.
Las colonias de Togo y Camerún se dividieron entre Francia (2/3 partes) y Gran Bretaña (1/3 parte).
África del Suroeste (actual Namibia) quedó bajo tutela de Sudáfrica.
Tanganica pasó en su mayor parte a Gran Bretaña, con la excepción de Ruanda y Burundi (que quedaron en manos de Bélgica) y el puerto de Kionga, que fue devuelto a Portugal.
La Nueva Guinea Alemana (parte en la actualidad de Papúa Nueva Guinea) pasó a ser británica, aunque finalmente quedó bajo tutela de Australia. Las islas de Polinesia se repartieron entre Gran Bretaña y Japón.
Prohibición del Anschluss.
Las cláusulas del Tratado de Versalles fueron consideradas "el robo más escandaloso que jamás se haya cometido". Con estas amputaciones territoriales, Alemania se vio privada del 15% de su capacidad económica de antes de la guerra (12% de la ganadería, 75% de las reservas de hierro, 38% de la producción de acero, etc.)

Cláusulas militares
Entrega de material militar y de la flota de guerra.
Ocupación de la orilla izquierda del Rhin y desmilitarización de Renania.
Reducción del ejército a 100.000 hombres y 4.000 oficiales, sin artillería pesada, submarinos ni aviación.
Prohibición de fabricar material de guerra y del servicio militar obligatorio.
Disolución del Estado Mayor (OHL).
Eliminación del servicio militar obligatorio en Alemania.
Internacionalización del canal de Kiel.
Todas ellas eran medidas humillantes para un país como Alemania.

Cláusulas morales y políticas
Según el artículo 231, Alemania era la única responsable de la guerra: "Los gobiernos aliados y asociado afirman, y Alemania acepta, la responsabilidad de Alemania y sus aliados por haber causado todos los daños y pérdidas a los cuales los gobiernos aliados y asociados se han visto sometidos como consecuencia de la guerra impuesta a ellos por la agresión de Alemania y sus aliados."
Se prohíbe el ingreso de Alemania en la Sociedad de Naciones.
Fue indudablemente injusto considerar a Alemania única responsable de la Gran Guerra. Y respecto a la marginación de Alemania de la Sociedad de las Naciones, fue sin ninguna duda, por motivos revanchistas.

Cláusulas económicas
Creación de la Comisión de Reparaciones de Guerra (REPKO), cuyo monto quedaba por definir.
Entrega de todos los barcos mercantes de más de 1.400 Tm de calado y cesión anual de 200.000 Tm de nuevos barcos, para restituir toda la flota mercante perdida por los aliados durante el conflicto.
Entrega anual de 44 millones de Tm de carbón, 371.000 cabezas de ganado, la mitad de la producción química y farmacéutica, la totalidad de cables submarinos, etc., durante cinco años.
Expropiación de la propiedad privada alemana en los territorios y colonias perdidos.
Las reparaciones estaban completamente injustificadas. Sobre el monto económico de las reparaciones, fijadas posteriormente en la Conferencia de Spa y en la Conferencia de Londres (1920), hay que señalar que empobrecieron a Alemania y la condujeron a la hiperinflación. En definitiva, redujeron al país a la miseria. Con respecto a la expropiación de la propiedad privada en los territorios perdidos, era, simple y llanamente, un robo. La entrega de la flota mercante era una exigencia completamente injusta que borraba a Alemania de los mares, suponía un freno al libre comercio y estrangulaba las exportaciones alemanas, cosa que cuadraba muy bien en la ideología neomercantilista. Y, para rematar, la entrega forzosa de carbón y otros productos condenaba a la ruina a la industria de los países a los que Alemania exportaba, en especial Austria.

Tratados relacionados
También se suscribieron otros tratados elaborados y acordados en la Conferencia de Paz de París (1919) entre los aliados y las derrotadas potencias centrales:
Tratado de Saint-Germain-en-Laye con Austria (19 de septiembre 1919). En este tratado se establecía el desmembramiento de la antigua monarquía de los Habsburgo, el Imperio Austrohúngaro, y Austria quedó limitada a algunas zonas en las que se hablaba solamente el alemán. Mediante este tratado se reconocía la independencia de Hungría y la creación de los nuevos estados de Checoslovaquia (con Bohemia, Moravia, Silesia y la húngara Eslovaquia) y Yugoslavia (con Eslovenia, Bosnia y Herzegovina, parte de Dalmacia y Croacia y Voivodina). También se estableció la cesión del Trentino, Tirol del Sur, Trieste, Istria, varias islas de Dalmacia y el Friuli a Italia, Galicia a PoloniaHungría cedería Transilvania, parte del Bánato y Bucovina a Rumania, algo que se concretó en el Tratado de Trianon, y el Burgenland a Austria. Una cláusula importante era la prohibición de revisar o revocar la independencia de Austria, esto con el fin de impedir una unión política o económica con Alemania (Anschluss), sin la autorización de la Sociedad de Naciones, ya que tras la pérdida de su Imperio se planteó la unificación fracasada en 1866 tras la guerra austro-prusiana. El Tratado de Trianon, firmado posteriormente entre los aliados y Hungría, completa el proceso de desmembramiento del Imperio Austrohúngaro. Con este tratado, la mitad de los 12.000.000 de habitantes del Imperio que eran de lengua alemana quedaron fuera de la nueva República de Austria, como fueron los Sudetes en Checoslovaquia, la región del Tirol del Sur, con capital en Bolzano, en Italia, y algunas comunidades en Hungría y Transilvania. Esto llevó a problemas que precedieron la Segunda Guerra Mundial. La desintegración del Imperio Austrohúngaro causó tensiones y dificultades entre las nuevas naciones. Austria quedó reducida a un territorio de 80.000 km² con una población de unos 6 millones de habitantes, un tercio de los cuales vivían en Viena que se convirtió en una capital muy grande para un país tan pequeño. Se le prohibió unirse a Alemania y fue obligada a pagar compensaciones de guerra y a reducir su ejercito a 30.000 soldados.
Tratado de Neuilly, Francia, con Bulgaria (27 de noviembre 1919). De acuerdo con lo estipulado en el tratado, Bulgaria reconocía el nuevo Reino de Yugoslavia, pagaba 400 millones de dólares en concepto de indemnización y reducía su ejército a 20000 efectivos. Además, perdía una franja de terreno occidental en favor de Yugoslavia y cedía Tracia occidental a Grecia, por lo que quedaba sin acceso al Mar Egeo. El tratado es conocido en Bulgaria como la "Segunda Catástrofe Nacional", siendo la primera su derrota en la Guerra Balcánica de 1913.
Tratado de Trianon con Hungría (2 de junio 1920). Hungría perdió Transilvania, que pasó a Rumania; Rutenia, que pasó a Checoslovaquia, conforme al Tratado de Saint-Germain de 1919; la mayor parte de Burgenland, que llegó a ser parte del nuevo establecido estado Austria, también conforme al Tratado de Saint-Germain; el distrito de Sopron optó por quedarse como parte de Hungría, después de un plebiscito organizado en diciembre de 1921 y Međimurje y Prekmurje, que llegaron a ser parte del Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos. Conforme al Tratado de Trianon, las ciudades Pécs, Mohács, Baja y Szigetvár, temporalmente bajo administración yugoslava, pasaron a Hungría. Un comité asignó pequeñas partes del norte de los antiguos distritos Árva y Szepes a Polonia, puesto que ahí vivía una mayoría de población polaca.
Tratado de Sèvres con Turquía (10 de agosto 1920). El Tratado dejaba al Imperio Otomano sin la mayor parte de sus antiguas posesiones, limitándolo a Constantinopla y parte de Asia Menor. En Anatolia Oriental se creaba un estado autónomo para los Kurdos (Kurdistán), y varios distritos pasaban a Armenia (la República de Armenia se independizó de Rusia en 1918) para formar la Gran Armenia. Grecia recibía Tracia Oriental, Imbros, Tenedos y la región de Esmirna. Se reconocía la separación de Egipto, Hedjaz y Yemen; Mosul, Palestina y Transjordania pasaban a administración británica; SiriaEl Líbano y Hatay (Alejandreta) a administración francesa -que también recibía una zona de influencia en Cilicia-; Chipre quedó para los británicos que ya lo administraban y Castellorizo para los italianos con una zona de influencia en la región de Antalya. La navegación en los Estrechos sería libre y controlada por una comisión internacional. Contra el tratado, aceptado por el Sultán y el gobierno otomano, se levantaron los nacionalistas al mando de Mustafá  Kemal  Atatürk, que tomaron el poder y combatieron victoriosamente contra griegos y armenios logrando mantener la posesión de toda Anatolia, y parte de Tracia Oriental, y poner fin a las zonas de influencia de Francia e Italia, todo lo cual fue confirmado por la Conferencia de Lausana en 1923.

Representantes de Panjudea
Como representantes de la comunidad judía norteamericana a la conferencia de paz de Versalles, fueron los ísraelitas Louis Marshall, el juez Julian Mack, el coronel Harry Cutler, Jacobo de Haas, el rabino B. L. Levinthal, Joseph Banrondess Nachman, Syrkin, Leopold Benedict, Bernard Richards y Stephen Wise.
Y en la delegación alemana a la misma conferencia figuraron los israelitas Ratheanu, Wassermann, Mendelson, Bartoldy, Max Warburg, Oscar Oppenheimer y Deutsch.[1]

Tratado de Versailles
Es indudable que en la Historia del Siglo XX los acontecimientos que derivaron en el inicio de la Segunda Guerra Mundial en septiembre de 1939, quedaran grabados como de una importancia verdaderamente trascendental. Decimos esto dado que dicha Guerra, marca la culminación de una política de explotación fallida de las Potencias Occidentales después de la Primera Guerra Mundial que terminaría con el suicidio de Europa. Los tratados de paz firmados con las Potencias Centrales en 1919/20 -particularmente el Tratado de Versalles impuesto a Alemania- prácticamente garantizaban que, tarde o temprano, esa Gran Guerra Civil europea interrumpida en el año 1918, volvería a reanudarse. Por su parte, el desenlace de la Segunda Guerra Mundial en 1945 marca el ocaso de Europa que deja de ser el "centro del mundo", al quedar invadida por dos potencias extra-europeas: la Unión Soviética asianizada tras la Revolución Bolchevique de 1917 y los Estados Unidos de América. Esta invasión fue no solamente militar, sino también económica, ideológica y cultural.
Recordemos que los hechos que llevaron a esa conflagración en aquellos años fueron la grave disputa surgida entre Alemania y Polonia a raíz del famoso Corredor polaco y la Ciudad Libre de Danzig. En realidad, Polonia era una suerte de "invento" de los artífices del Tratado de Versailles de 1919 que re-dibujaron el mapa de Europa Occidental ignorando totalmente sus características étnicas, culturales, linguísticas e idiomáticas: el presidente Woodrow Wilson de los Estados Unidos, el premier Georges Clemenceau de Francia y el primer Ministro Lloyd George de la Gran Bretaña. Estos convenientemente "resucitaron" a Polonia como "república libre" después de más de un siglo de inexistencia política ya que Polonia había perdido su soberanía política en el 1795 al ser absorbida por RusiaAustria y Prusia. Pero esta nueva Polonia surgida de Versalles fue creada en su mayor parte a costas de territorios quitados a Alemania ya que la función de la nueva Polonia era la de formar parte del cerco formado alrededor de la vencida Alemania.
Pues, efectivamente, el famoso "corredor" polaco, de polaco tenía muy poco. El mismo estaba formado por las muy germánicas comarcas de Posen y West-Preussen (Prusia Occidental) y la "Ciudad Libre"de Danzig había sido fundada, desarrollada y habitada por Alemania desde hacía siglos. Tan alemana era toda esta zona que a los artífices del Tratado de Versalles no les quedó otra alternativa que permitir la existencia de Prusia Oriental aunque ésta estaba físicamente aislada del resto de Alemania, pues la separaba -justamente- el famoso "corredor" polaco.

Negociaciones
En largas negociaciones llevadas a cabo por el Tercer Reich con PoloniaAlemania le había propuesto que se le permitiera construir un complejo ferrovial extraterritorial a través del Corredor y que Danzig se reincorporara al Reich. A cambio de esto, Alemania garantizaría a Polonia el uso libre y preferencial del puerto de Danzig, aceptaría las fronteras existentes y formalizaría un pacto de no-agresión por 25 años.


Referencias
 Stephen Wise, Años de Lucha.
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Segunda Guerra Mundial




Lugar
Gran parte del Mundo, particularmente Europa, el Océano Atlántico, el Océano Pacífico y el norte de África.
Fecha
1 de septiembre de 1939 - 2 de septiembre de 1945 [1].
Motivo
Declaración de guerra de Francia e Inglaterra contra Alemaniadebido a intereses económicos y sociales de los aliados, aunque declararían la "Invasión de Polonia" como única causa.
Resultado
Victoria total aliada.
Consecuencias
  • Más de 60.000.000 de muertos.
Beligerantes
El Eje y otros países







La Segunda Guerra Mundial fue el conflicto armado más grande y sangriento de la Historia. En él se enfrentaron las Potencias Aliadas y las Potencias del Eje, entre 1939 y 1945. Fuerzas armadas de más de setenta países participaron en combates aéreos, navales y terrestres.
Por efecto de la guerra murió alrededor del 2% de la población mundial de la época (unos 60 millones de personas), siendo civiles la mayoría de los fallecimientos.
El conflicto comienza oficialmente el 3 de septiembre de 1939, cuando Inglaterra y Francia le declaran la guerra a Alemaniapor invadir Polonia, dos días antes. Si bien la Unión Soviética también ocupó Polonia, en colaboración con los alemanes, la declaración de guerra se dirigió exclusivamente contra Alemania.
La guerra acabó oficialmente el 2 de septiembre de 1945, con la rendición de Japón, dando origen a un Nuevo Orden Mundial dominado por los Estados Unidos y la Unión Soviética en lo que se conoció como Guerra Fría.

Orígenes y causas

Las numerosas y razonables, ofertas de paz de Hitler a las potencias aliadas son un hecho histórico indiscutible. “Los historiadores” oficiales no pueden negar la realidad de estas razonables ofertas, por lo que eligen ignorarlas completamente. Si la verdad de las súplicas de Hitler por la paz llegara a ser ampliamente conocida, se pondría de cabeza a la narrativa convencional de la Segunda Guerra Mundial (y los acontecimientos posteriores). Considere las siguientes declaraciones y hechos reales, y decida usted mismo quien era en realidad el “agresor” detrás de la Segunda Guerra Mundial.

El Corredor polaco
Artículos principales: Tratado de VersallesCorredor polaco y Crisis de Danzig

Mapa que muestra la disposición de Polonia (en amarillo) 
que incluye a Danzing (rosa) entre los territorios alemanes
 (en azul), establecida así por el Tratado de Versalles en 1919.
1939
Hitler propone soluciones pacíficas al problema del ‘Corredor Polaco’
Después de la Primera Guerra Mundial, los victoriosos aliados habían repartido el territorio alemán y dado parte de Alemania (Prusia Occidental) a la nuevamente re-establecida nación de Polonia. Prusia Oriental quedó aislada; totalmente aislada de Alemania. Las tensiones entre los polacos, Judios y los minoritarios alemanes cuecen a fuego lento en la zona.

Para resolver el problema, Hitler hace numerosas propuestas sensatas; que incluyen: la des-militarización de las zonas portuarias clave, un referéndum público, aceptando Gyynia como ciudad portuaria de Polonia en el Mar Báltico, 1 km de ancho de carril y pasajes de carretera para vincular Prusia Oriental a Alemania o para vincular a Polonia con el Mar Báltico.
La provincia alemana de Prusia Oriental se hallaba artificialmente incomunicada y aislada del resto de Alemania por el llamado corredor polaco: una franja de terreno con salida al mar Báltico anexada a Polonia en 1919 mediante el Tratado de Versalles. Este territorio, con sus cuatro millones y medio de alemanes, estaba formado por las muy germánicas comarcas de Posen y West-Preussen y la Ciudad Libre de Danzig que había sido fundada, desarrollada y habitada por Alemania desde hacía siglos.
A consecuencia de ello, era frecuente que ocurrieran fricciones en esa zona entre alemanes y polacos. La situación se volvió delicada a raíz de que el día 10 de abril de 1923, el entonces presidente del Consejo de Ministros polaco, el general Wladyslaw Sikorski, anunció la "desgermanización" de tales regiones. Naturalmente las relaciones entre Polonia y Alemania eran frías u hostiles en 1933, año en que Adolf Hitler llegó al poder.
El 2 de mayo de 1933, Hitler habló con el embajador polaco Wysocki quien le manifestó que en Polonia existía mucha intranquilidad por el nuevo gobierno alemán. Hitler respondió que el Tratado de Versalles había sembrado la discordia pues, por ejemplo, que si el corredor polaco hacia el mar báltico hubiese sido colocado al oriente de Prusia, no se habría dividido así el territorio alemán, pero que ahora podían buscarse soluciones pacíficas y llegar a un acuerdo que sea aceptable y satisfactorio para ambas naciones.



Luego Hitler encargó a su embajador en Polonia, Hans-Adolf von Moltke, que conferenciara sobre el particular con el Mariscal polaco Józef Pilsudski, un ferviente nacionalista y anticomunista. Von Moltke informó que:
el Mariscal estaba animado de simpatía hacia Hitler, según lo reiteró una y otra vez en la entrevista, lo mismo que su deseo de que hubiera buenas relaciones germano-polacas, pero ha acentuado con una claridad que yo apenas he oído hasta ahora de políticos polacos, que la germanofobia milenaria del pueblo polaco ofrecería grandes dificultades.
El embajador Von Moltke le hizo notar a Pilsudski que la prensa alemana no mostraba animadversión ni hostilidad hacia Polonia, pero que la prensa polaca sí era hostil a Alemania:
Pilsudski respondió a mis manifestaciones expresando su infinito desprecio por la prensa, con la que no quiere tener nada que ver; sin embargo, concedió, sería conveniente influir sobre las organizaciones políticas.
Entre los 15 primeros magnates de Polonia, 11 eran judíos. Los judíos constituían el 62% de los profesionales del comercio y a través de la publicidad ejercían decisiva influencia en la prensa. En Polonia vivían 3.5 millones de judíos, más que en ningún otro país europeo.[2]


De izquierda a derecha: Hans-Adolf von Moltke, 
embajador alemán en Polonia, el mariscal Józef Pilsudski
el ministro de propaganda alemán Joseph Goebbels 
y Józef Beck durante la firma del tratado 
de no agresión entre los dos países en 1934.



Pese a la propaganda hostil de la prensa polaca, el 26 de enero de 1934, se logró una Declaración Conjunta Germanopolaca como signo de reconciliación, subrayado en un acto con la presencia del mariscal Pilsudski, el ministro alemán Joseph Goebbels y el ministro plenipotenciario von Moltke. Se tenían grandes expectativas y se esperaba pronto un acuerdo.
No obstante, al año siguiente, en 1935, muere Pilsudski y en su lugar queda como presidente el profesor Ignacy Mościcki (elegido en 1926) y como ministro de relaciones el general Józef Beck, cabeza visible del nuevo poder polaco. A raíz de esto se acrecentó gravemente la germanofobia que el mariscal Pilsudski intentaba superar:

  • La Reforma Agraria (confiscación de tierras) fue aplicándose preferentemente contra los campesinos alemanes.
  • Empleados y obreros alemanes fueron despedidos bajo la presión de organizaciones nacionalistas polacas.
  • Se declaró un boicot contra comercios, profesionales y artesanos alemanes. En general, discriminación contra los cuatro millones y medio de alemanes que habían quedado en los territorios anexados a Polonia.

Autodeterminación, no conquista
El Tratado de Versalles estipuló la anexión del territorio del Sarre a Francia por un plazo de 15 años. Terminado ese período, la población de Sarre debería hacer un referéndum sobre si querían permanecer franceses, neutros o convertirse de nuevo en alemanes. El resultado fue que el 90% de la población de Sarre exigió la reunificación con el Imperio Alemán, por lo que el 1 de marzo de 1935, el Sarre es devuelto a Alemania.
Posteriormente Hitler rechaza cualquier demanda sobre Alsacia y Lorena ocupadas por los franceses, pero se interesa en Renania. Ese mismo año Francia firma un pacto de asistencia mutua con la Unión Soviética, cosa que estaba dirigida contra Alemania y anulando así el Pacto de Locarno, firmado tan solo diez años antes, en el que Bélgica, Francia y Alemania se garantizaban no firmar tratado alguno que perjudicara a cualquiera en el futuro. Francia no sólo rompió dicho pacto, sino que también devaluó el pacto germano-polaco de no-agresión. Por ello, Hitler ya no se siente obligado al Pacto de Locarno y da órdenes a las tropas alemanas de marchar hacia Renania el 7 de marzo de 1936.
En marzo de 1938 se produce la Anschluss (anexión) de Austria a Alemania, para la cual no hubo de hacer frente a ningún impedimento: Italia, al igual que los británicos y franceses, la apoyaron. El 99% de los austriacos (alemanes étnicos) votaron por su reunificaron con sus hermanos alemanes.
El 30 de septiembre de 1938 se firman los Acuerdos de Múnich por los jefes de gobierno de Reino UnidoFranciaItalia y Alemania, con el objetivo de solucionar la crisis de los Sudetes. Con estos acuerdos pareció abrirse una pequeña puerta de buena voluntad polaca, cuando Alemania accedió a que Polonia ocupara la zona checoslovaca de Teschen (Cieszyn).
Después de la exitosa reincorporación de los Sudetes a Alemania, se exigió también la reincorporación de la región de Memel, ocupada por Lituania de forma ilegítima. Lituania quiso reclamar posesión sobre la región de Memel bajo garantía de Inglaterra y Francia, pero ambas potencias se negaron. En consecuencia el gobierno lituano firmó un tratado de traspaso con Alemania el 22 de marzo de 1939, retirando sus tropas y cuerpo administrativo de allí. A cambio, Lituania recibió una zona de libre mercado en Memel y un derecho de libre paso por una duración de 99 años.
Entretanto, el gobierno polaco declaró públicamente y en varias ocasiones su propósito de anexar Danzig al territorio nacional polaco a pesar de tener ya varias concesiones de largo alcance que de por sí violaban los tratados existentes. Además, todas las conexiones de transporte desde Alemania hasta Prusia Oriental estaban bajo control polaco. Los transportes de carbón, esenciales para el abastecimiento de energía de Prusia Oriental, tuvieron que realizarse a través de ocho vías férreas bajo control polaco. Como Alemania no pudo pagar el monto íntegro de los honorarios en zlotys (moneda polaca), Polona cerró una por una las vías del tren. Alemania se vio entonces obligada a evitar el estrangulamiento económico de Prusia Oriental por todos los medios.
El 24 de octubre de 1938, Hitler hizo otro intento para que el Pacto de Concordia firmado en 1934 con el mariscal Pilsudski se concretara en un acuerdo definitivo. Hitler propuso y negoció:
  • Que la Ciudad Libre de Danzig, con su 98% de población alemana, ejerza su libre autodeterminación y se reincorpore a Alemania.
  • Que a través del "corredor", Polonia permita la construcción de un ferrocarril y una carretera para que la provincia alemana de Prusia Oriental se vincule con el resto del país.
A cambio de estas, bastante moderadas y razonables, peticiones, Hitler ofrecía que:
  • Alemania garantizaría a Polonia el libre acceso y preferencial del puerto de Danzig, conservando su corredor hacia el mar y su comercio a través de Danzig.
  • Alemania aceptaría de forma definitiva las fronteras existentes y ya no reclamaría la devolución de los territorios que tenía antes de la Primera Guerra Mundial: Alta Silesia, Prusia Occidental y Posnania, reconociendo la soberanía de Polonia sobre ellos, a pesar de que tuviesen 2/3 de población alemana.
  • Alemania formalizaría un pacto de no-agresión por 25 años.

EXTRACTO DE LA PROPUESTA DE PAZ DE 16 PUNTOS DE HITLER:
“[Los] Nazis quieren Danzig, pero dejaran que unas votaciones decidan sobre el corredor [Polaco].
Berlín, Alemania – (AP)- El gobierno alemán el jueves por la noche decidió publicar por completo el intercambio de notas y comunicaciones entre Gran Bretaña y Alemania, y por lo tanto, informar al mundo de la propuesta [de Alemania] de 16 puntos hecho a Polonia… Las propuestas incluyen,  el regreso incondicional de Danzig, un plebiscito sobre el corredor polaco bajo control internacional, desmilitarización de Gedania y Danzig…
La Rusia soviética, como nuevo amigo de Alemania, figura por primera vez en las negociaciones, en las que, junto a Inglaterra, Francia e Italia, conduciría el plebiscito como miembro de la comisión internacional que gobierna el corredor, durante el año en que el plebiscito está siendo preparado… Alemania, a pedido de Inglaterra, declaro su voluntad de entrar en negociaciones directas con Polonia, y pidiendo que se enviara un plenipotenciario polaco a Berlín para la media noche del 30 de agosto a más tardar.
Polonia, Alemania acuso, no respondió y finalmente, [en] la tarde del jueves el embajador Josef Lipsky llamo a la oficina Relaciones Exteriores, pero no tenía poderes plenarios… Por lo tanto el gobierno alemán se vio obligado… a concluir que Polonia había rechazado la propuesta.

Los 16 puntos:
1) Danzig regresa inmediatamente a Alemania.
2) El corredor polaco, desde Marienwerder a Grudziadz, Kulm y Bydgoszcz, serán sujetos a un plebiscito, a fin de determinar a qué nación irán.
3) Podrán formar parte del plebiscito bajo una comisión internacional, todos los alemanes, polacos y otros que residieron en el corredor el 1 de enero de 1918. La comisión será compuesta por italianos, rusos soviéticos, franceses e ingleses. Todos los soldados polacos y la policía deben retirarse.
4) El puerto marítimo de Gedania es exento del plebiscito, y se mantiene polaco.
5) Para permitir un tiempo amplio para un plebiscito justo, el mismo tomara lugar dentro de 12 meses.
(…)
8) En caso que el corredor sea votado a [favor] de Polonia, [a] Alemania le será concedida una zona extraterritorial para una carretera y [una] vía férrea de un kilómetro de ancho. En caso de ser votado a [favor] de Alemania, se le otorgaran privilegios similares a Polonia [con respecto a] Gedania.
(…)
13) [Las] Quejas sobre el trato a minorías, por parte de ambos países, deben ser enviadas a una comisión internacional de investigación. Todos los daños inflingidos desde 1918 deben ser reparados…
(…)
15) En caso de que estas propuestas sean aceptables, ambos lados deben desmovilizarse inmediatamente.”
(***)
Para ver el original de la Propuesta de 16 puntos, vea: “Documents on the Events Preceding the Outbreak of the War” (Documentos sobre los Eventos que Precedieron al Estallido de la Guerra), pp. 485-8.
Una grabación de la emisión de 1939 por la BBC, esta disponible aquí (***)

Por último, mientras los ataques contra los alemanes que vivían en Polonia aumentaban, Hitler propuso que la región se colocara bajo control internacional. Cada propuesta alemana fue ignorada. Actualmente sabemos que, tras bambalinas, el presidente de los Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, había estado presionando a Polonia para que esta no hiciera ningún trato con Alemania.

LA CAMPAÑA SECRETA DEL PRESIDENTE ROOSEVELT PARA INCITAR A LA GUERRA EN EUROPA: LOS DOCUMENTOS POLACOS SECRETOS.
Mucho se ha escrito acerca de la campaña de engaños de Roosevelt y mentiras descaradas con el fin de conseguir la intervención de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial antes del ataque japonés a PearlHarbor en diciembre de 1941. La ayuda de Roosevelt a Gran Bretaña y la Unión Soviética, en violación de la neutralidad estadounidense y el derecho internacional, sus actos de guerra contra Alemania en el Atlántico, en un esfuerzo para provocar una declaración guerra alemana contra los Estados Unidos, la autorización de una vasta campaña de “trucos sucios” en contra de ciudadanos estadounidenses por agentes de inteligencia británicos en violación de la Constitución, y sus provocaciones y ultimátums contra Japón, que resultaron en el ataque contra Pearl Harbor -. Todo esto está documentado extensivamente y son razonablemente bien conocidos 
No tan conocida es la historia de la enorme responsabilidad de Roosevelt en el estallido de la Segunda Guerra Mundial en sí. Este ensayo se centra en la campaña secreta de Roosevelt en provocar una guerra en Europa antes del estallido de las hostilidades en septiembre de 1939. Se trata en particular de sus esfuerzos para presionar a Gran Bretaña, Francia y Polonia de ir a la guerra contra Alemania en 1938 y 1939.
Franklin Roosevelt no sólo involucró criminalmente a los Estados Unidos en una guerra que ya había engullido a Europa. Él [Roosevelt] tiene una grave responsabilidad ante la historia por el estallido de la guerra más destructiva de la historia. Este trabajo se basa principalmente en una colección poco conocida de documentos secretos polacos que cayeron en manos alemanas cuando Varsovia fue capturada en septiembre de 1939. Estos documentos establecen claramente el papel crucial de Roosevelt en la creación de la Segunda Guerra Mundial. También revelan las fuerzas detrás del presidente que empujaron a la guerra.
Cuando los alemanes capturaron Varsovia a finales de septiembre de 1939, se apoderaron de una gran cantidad de documentos del Ministerio de Asuntos Exteriores de Polonia. En una carta del 8 de abril de 1983, el Dr. Karl Otto Braun de Múnich me informó que los documentos fueron capturados por una brigada de las SS dirigida por Freiherr Von Kuensberg, al que [el Dr. Karl Otto] Braun conoció personalmente.
En un ataque sorpresa, la brigada capturó el centro de Varsovia antes que el ejército alemán regular. Von Kuensberg le dijo al [Dr. Karl Otto] Braun que sus hombres tomaron el control del Ministerio de Exteriores polaco, al tiempo que los funcionarios del Ministerio estaban en el proceso de quemar documentos incriminatorios. El Dr. Braun era un funcionario de la Oficina de Relaciones Exteriores de Alemania entre 1938 y 1945.
La Oficina de Relaciones Exteriores de Alemania eligió a Hans Adolf von Moltke, ex embajador del Reich en Varsovia, para encabezar una comisión especial para examinar la colección y ordenar los documentos que podrían ser adecuados para su publicación. A finales de marzo de 1940, 16 de estos [documentos] fueron publicados en forma de libro bajo el título “Polnische Dokumente zur Vorgeschichte des Krieges” [“Documentos polacos sobre la historia de la guerra“].
La edición extrajera fue subtitulada “Libro Blanco Alemán No. 3“. El libro fue publicado de inmediato en varias ediciones en lengua extranjera en Berlín y otras capitales europeas. Una edición americana fue publicada en Nueva York por “Howell, Soskin and Company” como “The German White Paper” (El Libro Blanco alemán). El historiador C. Hartley Grattan contribuyó con un prólogo muy cauteloso y reservado.
La traducción de los documentos para la edición del Libro Blanco en ingles era inexcusablemente mala. Frases enteras y partes de las oraciones estaban desaparecidas y otras partes fueron groseramente mal traducidas. H. Keith Thompson me explicó el por qué fue así durante una conversación el 22 de marzo de 1983 y en una carta del 13 de mayo de 1983.
Un pobre primer borrador de la traducción en idioma Inglés se había preparado en Berlín y enviado a Estados Unidos. Se le dio a George Sylvester Viereck, un prominente publicista americano pro-alemán y asesor literario de la Biblioteca Alemana de Información en la ciudad de Nueva York. Thompson conocía a Viereck íntimamente y se desempeñó como su ayudante principal y re-escritor. Viereck había vuelto a redactar a toda prisa la traducción de Berlín en una prosa más legible, pero sin ninguna oportunidad de compararlo con el texto original polaco (que él no podía leer, en cualquier caso), o incluso la versión oficial en lengua alemana. Al hacer estos cambios de estilo para facilitar la lectura, el significado de los documentos originales era de ese modo inadvertidamente distorsionado.

SENSACIÓN EN LOS MEDIOS
El Gobierno alemán considera los documentos polacos capturados como de gran importancia. El viernes 29 de marzo, el Ministerio de Propaganda del Reich informó confidencialmente a la prensa diaria de la razón de la liberación de los documentos:
"Le informamos… que el propósito de la publicación de estos documentos es fortalecer a los aislacionistas norteamericanos y colocar a Roosevelt en una posición insostenible, especialmente en vista del hecho de que él está de pie a la reelección. Sin embargo, no es en absoluto necesario que nosotros señalamos la responsabilidad de Roosevelt; sus enemigos en América se harán cargo de eso.” 
La Oficina de Relaciones Exteriores de Alemania hizo los documentos públicos el Viernes, 29 de marzo 1940. En Berlín, a los periodistas de todo el mundo, incluyendo de los Estados Unidos, se les dio copias facsímiles de los documentos polacos originales y traducciones en alemán. A los periodistas se les permitió examinar los documentos originales por sí mismos, junto con una enorme pila de otros documentos de la cancillería polaca.
Los principales funcionarios del gobierno de EE.UU. no perdieron tiempo en denunciar vehementemente los documentos como falsificaciones… Estas categóricas negaciones públicas por los más altos funcionarios tuvieron el efecto de socavar casi por completo el impacto anticipado de los documentos. Hay que recordar que se trataba de varias décadas antes de que las experiencias de la guerra de Vietnam y Watergate que habían enseñado otra generación de estadounidenses a ser muy escépticos de tales negaciones oficiales. En 1940, la gran mayoría del pueblo norteamericano confiaba en sus líderes políticos para decirles la verdad.
Aunque el libro de documentos polacos fue etiquetado “primera serie”, nunca aparecieron más volúmenes. De vez en cuando el gobierno alemán hacia públicos documentos adicionales a partir de los archivos polacos. Estos fueron publicados en forma de libro en 1943, junto con numerosos otros documentos capturados por los alemanes del Ministerio de Asuntos Exteriores francés y otros archivos europeos, bajo el título Roosevelts Weg in den Krieg: Geheimdokumente zur Kriegspolitik des Praesidenten der Vereinigten Staaten [“El camino a la guerra de Roosevelt: documentos secretos sobre la política de guerra del presidente de los Estados Unidos"]
Está más allá del alcance de este artículo el entrar en las complejidades de las relaciones germano-polacas entre 1933 y 1939 y las razones para el ataque alemán contra Polonia en la madrugada del primer día de septiembre de 1939. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que Polonia se había negado a negociar, incluso sobre la autodeterminación de la ciudad alemana de Danzig y la minoría étnica alemana en el llamado Corredor Polaco.
Hitler se vio obligado a recurrir a las armas cuando lo hizo en respuesta a una creciente campaña de terror polaca y el despojo contra el millón y medio de alemanes étnicos bajo el gobierno polaco… Si alguna vez una acción militar estaba justificada, esta fue la campaña alemana contra Polonia en 1939.
La obstinada negativa de Polonia a negociar fue posible gracias al fatídico cheque en blanco que le garantizaba el respaldo militar de Gran Bretaña – una promesa que al final resultó ser completamente inútil para los desafortunados polacos… También es importante tener en cuenta que el conflicto puramente localizado entre Alemania y Polonia sólo se transformó en una conflagración en toda Europa por las declaraciones de guerra británicas y francesas contra Alemania.

AUTENTICIDAD MÁS ALLÁ DE LA DUDA
Ahora no hay ni la menor duda de que los documentos del Ministerio de Relaciones Exteriores de Polonia en Varsovia hechos públicos por el gobierno alemán son genuinos y auténticos. Charles C. Tansill, profesor de historia diplomatica estadounidense de la Universidad de Georgetown, los consideraba genuinos.
“… Tuve una larga conversación con el señor Lipsky, el embajador polaco en Berlín en los años previos a la guerra, y me aseguró que los documentos en el Libro Blanco alemán son auténticos”, escribió. 
El historiador y sociólogo Harry Elmer Barnes confirmó esta evaluación:
“Tanto el profesor Tansill y yo hemos establecido de forma independiente la autenticidad completa de estos documentos”.
En America’s Second Crusade (1950), William H. Chamberlin informó:
“se me ha informado de forma privada por una fuente muy confiable que Potocki, que actualmente reside en América del Sur, confirmó la exactitud de los documentos, en lo que a él se refería”.
Más importante aún, Edward Raczynski, el embajador polaco en Londres desde 1934 hasta 1945, confirmó la autenticidad de los documentos en su diario, que fue publicado en 1963 bajo el título In Allied London. En su entrada del 20 de junio de 1940, escribió:
Los alemanes publicaron en abril un Libro Blanco que contiene los documentos de los archivos de nuestro Ministerio de Relaciones Exteriores, que consta de los informes de Potocki en Washington, Lukasiewicz en París y míos. Yo no sé dónde los encontraron, ya que nos dijeron que los archivos habían sido destruidos. Los documentos son ciertamente genuinos, y los facsímiles muestran que la mayor parte [de los documentos de] los cuales los alemanes se apoderaron, son los originales y no simples copias.
En esta “primera serie” de los documentos encontré tres informes de esta Embajada, dos [escritos] por mí y el tercero firmado por mí, pero escrito por Balinski. Los leí con cierta aprensión, pero no contenían nada que pueda ponerme en peligro a mí mismo o la Embajada, o perjudicar las relaciones con nuestros anfitriones británicos
En 1970 su autenticidad fue confirmada con la publicación de Diplomat en París 1936-1939. Esta importante obra consta de los documentos oficiales y memorias de Juliusz Lukasiewicz, el ex embajador de Polonia en París que fue autor de varios de los informes diplomáticos secretos hechos públicos por el gobierno alemán. La colección fue editada por Waclaw Jedrzejewicz, ex diplomático y miembro del gabinete polaco, y más tarde profesor emérito de las universidades de Wellesley y Ripon. El profesor Jedrzejewicz considero los documentos hechos públicos por los alemanes como absolutamente genuinos. El mismo los citó.

LOS DOCUMENTOS:
Ahora veremos amplios extractos de los mencionados documentos polacos, en orden cronológico. Son extraordinariamente lúcidos… y elocuentes por sí mismos.

El 9 de febrero de 1938, el Embajador de Polonia en Washington, el Conde Jerzy Potocki, informó al Ministro de Relaciones Exteriores en Varsovia en el papel de los judíos en la elaboración de la política exterior de Estados Unidos:
La presión de los Judios en el Presidente Roosevelt y en el Departamento de Estado es cada vez más poderosa
Los Judios son en estos momentos los líderes en la creación de una psicosis de guerra que sumiría al mundo entero en la guerra y provocaría una catástrofe general. Este estado de ánimo se está haciendo más y más evidente.
En su definición de los estados democráticos, los Judios también han creado un verdadero caos: [Los judios] han mezclado juntas la idea de la democracia y el comunismo y, sobre todo, han levantado una bandera del ardiente odio contra el nazismo.
Este odio se ha convertido en un frenesí. Se propaga por todas partes y por todos los medios: en los teatros, en el cine, y en la prensa. Los alemanes son retratados como una nación que vive bajo la arrogancia de Hitler, el cual quiere conquistar todo el mundo y ahogar a toda la humanidad en un océano de sangre.
En conversaciones con los representantes de la prensa judía me he puesto en contra, en varias ocasiones, de la inexorable y convencida opinión de que la guerra es inevitable.
Este judaísmo internacional explota todos los medios de propaganda para oponerse a cualquier tendencia [que lleve] hacia cualquier tipo de consolidación y el entendimiento entre las naciones. De esta manera, la convicción está creciendo firme y seguramente en la opinión pública que aquí los alemanes y sus satélites, en forma de fascismo [Italia, Japón, et al], son enemigos que deben ser sometidos por el ‘mundo democrático.’”

El 21 de noviembre de 1938, el Embajador Potocki envió un informe a Varsovia, que discute con cierto detalle una conversación entre él y Bullitt, que se encontraba de vuelta en Washington:
“Antes de ayer tuve una larga conversación con el Embajador Bullitt, que está aquí de vacaciones. Comenzó señalando que existían relaciones de amistad entre él y el Embajador [polaco] Lukasiewicz en París, cuya compañía disfrutaba enormemente.
Dado que Bullitt informa periódicamente al presidente Roosevelt acerca de la situación internacional en Europa, y en particular sobre Rusia, se presta gran atención a sus informes por parte del Presidente Roosevelt y el Departamento de Estado. Bullitt habla enérgicamente y de manera interesante. Sin embargo, su reacción a los acontecimientos en Europa se parecen más a la de un periodista que las de un político…
Acerca de Alemania y el canciller Hitler hablaba con gran vehemencia y gran odio. Dijo que sólo la fuerza, y en última instancia una guerra pondría fin a la futura locura expansionista alemana.
A mi pregunta sobre cómo el [Bullitt] visualizaba esta guerra que se avecina, me contestó que por encima de todo los Estados Unidos, Francia e Inglaterra deben rearmarse enormemente con el fin de estar en condiciones de oponerse al poder alemán.
Sólo entonces, cuando el momento sea propicio, declaró Bullitt, estaremos listos para la decisión final. Le pregunté de qué manera podría surgir un conflicto, ya que Alemania probablemente no atacaría a Inglaterra y Francia en primer lugar. Yo simplemente no podía ver el punto de conexión en toda esta combinación.
Bullitt respondió que los países democráticos necesitaban absolutamente de otros dos años hasta que estuvieran completamente armados. Mientras tanto, Alemania, probablemente habría avanzado con su expansión en dirección este. Sería el deseo de los países democráticos que los conflictos armados se desataran allí, en el este, entre el Reich alemán y Rusia. Como la fuerza potencial de la Unión Soviética aún no se conoce, puede ocurrir que Alemania se mueva demasiado lejos de su base, y sería condenada a librar una larga y debilitante guerra. Sólo entonces los países democráticos atacarían a Alemania, Bullitt declaró, y obligarla a capitular. En respuesta a mi pregunta de si Estados Unidos tomaría parte en esa guerra, dijo, ‘Sin duda que sí, pero sólo después de que Gran Bretaña y Francia le hayan dado rienda!’… Bullitt dio la impresión de no estar muy bien informado acerca de la situación en Europa del Este, dado que conversó de manera bastante superficial.”

El informe del Embajador Potocki de Washington del 09 de enero 1939 se ocupó en gran parte con el discurso anual del presidente Roosevelt al Congreso:
El público estadounidense está sujeto a una propaganda cada vez más alarmante, que se encuentra bajo la influencia judía y continuamente evoca el fantasma del peligro de guerra. Debido a esto, los estadounidenses han alterado fuertemente sus opiniones sobre los problemas de la política exterior, en comparación con el año pasado.”

De todos los documentos de esta colección, el más revelador es probablemente el informe secreto del Embajador Potocki, del 12 de enero 1939, que trata de la situación interna de los Estados Unidos:
“El sentimiento que prevalece en los Estados Unidos está marcado por un odio creciente hacia el fascismo y, sobre todo, al canciller Hitler y todo lo relacionado con el nazismo." La propaganda está en su mayoría en manos de los Judios, que controlan casi el 100 por ciento de la radio, el cine, la prensa los diarios y periódicos.

Aunque esta propaganda es extremadamente burda y presenta a Alemania como tan oscura como les posible, esta propaganda es sin embargo muy eficaz ya que el público aquí es completamente ignorante y no sabe nada de la situación en Europa.
Es interesante notar que en esta campaña tan bien planificada que se realiza, sobre todo, contra el Nacional Socialismo, la Rusia soviética se excluye casi por completo. Si se menciona en absoluto, es sólo en una manera amistosa y las cosas se presentan de tal manera como si la Rusia soviética estaba trabajando con el bloque de los estados democráticos. Gracias a la hábil propaganda, la simpatía de la opinión pública estadounidense está completamente del lado de la España roja.
Además de esta propaganda, se está creando artificialmente una psicosis de guerra. Al pueblo estadounidense se le dice que la paz en Europa pende sólo de un hilo y que la guerra es inevitable. Al mismo tiempo, al pueblo estadounidense se le dice inequívocamente, que en caso de una guerra mundial, Estados Unidos también deberá tomar parte activa para defender las consignas de la libertad y la democracia en el mundo.
 [El] Presidente Roosevelt fue el primero en expresar el odio contra el fascismo. Al hacerlo, estaba cumpliendo una doble finalidad: en primer lugar, quiso desviar la atención del pueblo estadounidense de los problemas políticos internos, especialmente el problema de la lucha entre el capital y el trabajo. En segundo lugar, mediante la creación de una psicosis de guerra y a través de la difusión de rumores sobre el peligro que acecha a Europa, quería llevar al pueblo norteamericano a aceptar un enorme programa de armamento que excede las necesidades de defensa de los Estados Unidos.
Con respecto al primer punto, hay que decir que la situación interna en el mercado de trabajo está cada vez peor. Los desempleados ya llegan a los doce millones. Los gastos federales y estatales están aumentando diariamente. Sólo las grandes sumas de dinero, que ya llegan a los billones, que la tesorería expende para proyectos de trabajo de emergencia, están manteniendo una cierta cantidad de la paz en el país.
Hasta ahora sólo ha habido las habituales huelgas y disturbios locales. Pero ¿cuánto tiempo este tipo de ayuda del gobierno puede mantenerse? no se puede predecir. La emoción y la indignación de la opinión pública, y el grave conflicto entre las empresas privadas y las enormes trusts, por un lado, y con el trabajo, por otro, han hecho de muchos enemigos a Roosevelt, lo que le causa muchas noches sin dormir.
En cuanto al punto dos, sólo puedo decir que el presidente Roosevelt, como actor político inteligente y un experto de la mentalidad estadounidense, rápidamente dirigió la atención pública de la situación interna para colocarla en la política exterior. La manera de lograr esto era simple. Uno necesitaba, por un lado, el conjurar una amenaza de una guerra en cierne sobre el mundo debido al canciller Hitler, y, por otro lado, el crear un espectro, balbuceando sobre un ataque de los Estados totalitarios contra los Estados Unidos.
El pacto de Múnich llegó al presidente Roosevelt como un regalo del cielo. Él [Roosevelt] lo retrató como una capitulación de Francia e Inglaterra a la belicoso y militarista Alemania. Como dicen aquí [en Estados Unidos]: Hitler obligó a Chamberlain a punta de pistola. Por lo tanto, Francia e Inglaterra no tenían otra opción y tuvieron que firmar una paz vergonzosa.
… Varios intelectuales judíos participaron: por ejemplo, Bernard Baruch; el Gobernador del Estado de Nueva York, Lehman; el juez recién nombrado de la Corte Suprema, Felix Frankfurter; El Secretario del Tesoro [Henry] Morgenthau; y otros que son amigos personales del presidente Roosevelt.
Ellos quieren que el Presidente [Roosevelt] se convierta en el campeón de los derechos humanos, la libertad de religión y de expresión, y el hombre que en el futuro castigue a los alborotadores. Estos grupos de personas [i.e. de judios] que ocupan las más altas posiciones en el gobierno estadounidense y que quieren hacerse pasar por representantes del “verdadero americanismo” y “defensores de la democracia” están, a ultimas instancias, unidos por lazos irrompibles con el judaísmo internacional.
Para el judaísmo internacional, que por encima de todo le preocupan los intereses de su raza, el retratar al Presidente de los Estados Unidos como el campeón “idealista” en materia de derechos humanos fue un movimiento muy inteligente.
De este modo han creado un peligroso caldo de cultivo para el odio y la hostilidad en este hemisferio y dividido el mundo en dos campos hostiles. Todo el asunto se resuelve de manera magistral. [A] Roosevelt se le ha dado la base para la activación de la política exterior de Estados Unidos, y al mismo tiempo ha estado obteniendo la adquisición de enormes reservas militares para la guerra que se viene, para la cual los Judios se están esforzando [en materializarla] muy conscientemente.
En cuanto a la política interna, es muy conveniente el desviar la atención pública del anti-semitismo, que está en constante crecimiento en los Estados Unidos, al hablar de la necesidad de defender la religión y la libertad individual contra la embestida del fascismo.”

El 7 de marzo de 1939, el Embajador Potocki envió un informe extraordinariamente lúcido y perspicaz sobre la política exterior de Roosevelt a su gobierno en Varsovia. Este documento se hizo público por primera vez cuando los principales periódicos alemanes publicaron una traducción al alemán, junto con una reproducción facsímil de la primera página del original en polaco, en sus ediciones del 28 de octubre de 1940. El principal periódico del partido Nacional Socialista, el Voelkischer Beobachter, publicó informe del embajador… Este informe no fue uno de los documentos polacos que fue publicado en marzo de 1940 como parte del “Libro Blanco Alemán No. 3“. Sin embargo, fue publicado en 1943 como parte de la colección titulada “Roosevelt’s Way Into War.” Hasta donde yo puedo determinar, esta traducción Inglés es la primera que alguna vez ha aparecido. Extractos de informe secreto del Embajador Potocki del 07 de marzo 1939:
“La política exterior de los Estados Unidos en este momento se refiere no sólo al gobierno, sino a todo el público estadounidense también. Los elementos más importantes son las declaraciones públicas del presidente Roosevelt. En casi todos los discursos públicos [el presidente Roosevelt] se refiere más o menos explícitamente a la necesidad de activar la política exterior contra el caos de opiniones e ideologías en Europa.
Estas declaraciones son recogidas por la prensa y luego son hábilmente filtradas en la mente de los estadounidenses promedios, de tal manera como para reforzar sus ya formadas opiniones. El mismo tema se repite constantemente, es decir, el peligro de la guerra en Europa y el salvar a las democracias de la inundación por el fascismo enemigo. En todas estas declaraciones públicas normalmente sólo hay un único tema, es decir, el peligro del nazismo y la Alemania nazi a la paz mundial.
Como resultado de estos discursos, el público esta [siendo] llamado a apoyar el rearme y el gasto de enormes sumas de dinero para la marina y la fuerza aérea. La idea inequívoca de esto es que en caso de un conflicto armado, Estados Unidos no puede mantenerse al margen, sino que debe tomar parte activa en las maniobras. Como resultado de las intervenciones eficaces del presidente Roosevelt, que son apoyadas por la prensa, el público estadounidense está siendo hoy conscientemente manipulado a odiar todo lo que huela a totalitarismo y fascismo. Pero es interesante que la URSS no se incluya en todo esto. El público estadounidense considera a Rusia más en el campamento de los estados democráticos…”

Juliusz Lukasiewicz, Embajador de Polonia a Francia, informó a Varsovia el 29 de marzo 1939 sobre nuevas conversaciones con el enviado de EE.UU. [William] Bullitt en París. Lukasiewicz habló sobre los esfuerzos de Roosevelt para conseguir que tanto Polonia como Gran Bretaña adoptaran una política totalmente intransigente respecto a Alemania, incluso en la cara de un fuerte sentimiento por la paz. El informe concluye con estas palabras:
“… Considero que es mi deber informarle de todo lo anterior porque creo que la colaboración con el Embajador [William] Bullitt en tiempos tan difíciles y complicados como estos, puede ser útil para nosotros. En cualquier caso, es absolutamente cierto que él [William Bullitt] está totalmente de acuerdo con nuestro punto de vista y se prepara para la más amplia colaboración amistosa posible.
Con el fin de fortalecer los esfuerzos del Embajador americano en Londres [Joseph Kennedy], llamó a la atención del Embajador [William] Bullitt al hecho de que no es imposible que los británicos pueden tomar los esfuerzos de Estados Unidos con un desprecio bien oculto. Él contestó que probablemente tengo razón, pero que sin embargo los Estados Unidos tienen a su disposición los medios para realmente presionar a Inglaterra. Él estaría considerando seriamente la movilización de estos medios.”

EL CAMINO A LA GUERRA
Si bien los documentos polacos solos son una prueba concluyente de la traicionera campaña de Roosevelt para provocar la [segunda] guerra mundial, es una suerte para la posteridad que exista un importante cuerpo de evidencia complementaria  irrefutable que confirma la conspiración registrada en los despachos a Varsovia.
La política secreta se confirmó después de la guerra con la publicación de un informe diplomático confidencial por el embajador británico en Washington, Sir Ronald Lindsay. Durante sus tres años de servicio en Washington, el veterano diplomático había desarrollado poco respeto por los líderes de Estados Unidos…
El 19 de septiembre 1938 (es decir, un año antes del estallido de la guerra en Europa) Roosevelt llamó a Lindsay a una reunión muy secreta en la Casa Blanca. Al principio de su larga conversación, según el despacho confidencial de Lindsay a Londres, Roosevelt “enfatizó la necesidad de un secreto absoluto. Nadie debe saber que lo había visto y él mismo no le diría a nadie de la entrevista…” Los dos discutieron algunos asuntos secundarios antes de que Roosevelt llegara al punto principal de la conferencia. “Esta es la parte más secreta de su comunicación y que no debe ser conocida a nadie que él incluso ha insuflado una sugerencia.” El Presidente [Roosevelt] le dijo al embajador que si la noticia de la conversación se hiciera pública, podría significar su destitución. Y no es de extrañar. Lo que Roosevelt propuso era un esquema cínico y descarado para violar la Constitución de los EE.UU. y engañar al pueblo estadounidense.
El punto importante era “llamarlo medidas defensivas, o algo plausible, y evitar una declaración de guerra real.” De esa manera, Roosevelt creía que podía persuadir al pueblo estadounidense a apoyar la guerra contra Alemania, incluyendo envíos de armas a Gran Bretaña y Francia, e insistir en que los Estados Unidos todavía eran técnicamente neutrales en un conflicto no declarado. “Este método de conducir la guerra por un bloqueo sería, en su opinión [de Roosevelt], aprobada por los Estados Unidos si su propósito humanitario fuese fuertemente enfatizado“, reportó [Sir Ronald] Lindsay. [19]
El embajador estadounidense en Italia, William Phillips, admitió en sus memorias de la posguerra que la administración de Roosevelt ya se había comprometido a ir a la guerra del lado de Gran Bretaña y Francia a finales de 1938.
“En esta y muchas otras ocasiones”, escribió Phillips, “Me hubiera gustado decirle [al conde Ciano, ministro de Asuntos Exteriores italiano] con franqueza que en caso de una guerra europea, los Estados Unidos, sin duda, estaría involucrado del lado de los aliados. Pero en vista de mi posición oficial, no podría realizar correctamente tal declaración sin recibir instrucciones de Washington, y éstas nunca las recibí.”

El 14 de marzo de 1939, Eslovaquia se declaró una república independiente, disolviendo con ello el estado conocido como Checoslovaquia. Ese mismo día, el presidente checoslovaco Emil Hacha firmó un acuerdo formal con Hitler, establecimiento un protectorado alemán sobre Bohemia y Moravia, la parte checa de la federación. El gobierno británico aceptó inicialmente la nueva situación, pero luego Roosevelt intervino. 
El 14 de abril de 1939, el periodista de Washington, usualmente muy bien informado, Drew Pearson y Robert S. Allen, informaron que el 16 de marzo de 1939 Roosevelt había “enviado un ultimátum a [Neville] Chamberlain“, exigiendo que, de ahora en adelante el gobierno británico se opusiera firmemente a Alemania. De acuerdo con Pearson y Allen, que apoyaron totalmente el movimiento de Roosevelt, “el presidente advirtió que Gran Bretaña no podía esperar más apoyo, moral o material a través de la venta de los aviones, si la política de Múnich continua.”[Nevile] Chamberlain cedió y al día siguiente, el 17 de marzo, terminó la política británica de cooperación con Alemania en un discurso en Birmingham, denunciando amargamente a Hitler. Dos semanas más tarde, el gobierno británico se comprometió formalmente a la guerra en caso de hostilidades germano-polacas.
El 25 de abril de 1939, cuatro meses antes del estallido de la guerra, Bullitt llama al columnista de un periódico estadounidense, Karl von Wiegand, principal corresponsal europeo delInternational News Service, a la embajada de EE.UU. en París y le dijo:
La guerra en Europa se ha decidido. Polonia cuenta con la garantía del apoyo de Gran Bretaña y Francia, y no cederá a ninguna demanda de Alemania. América estara en la guerra poco después que Gran Bretaña y Francia entren en ella. 

Muchos años después de la guerra, Georges Bonnet, el ministro de Relaciones Exteriores de Francia en 1939, confirmó el papel de Bullitt como diputado de Roosevelt en el impulso de su país a la guerra. En una carta a Hamilton Fish, de fecha 26 de marzo de 1971, [Georges] Bonnet escribió:
 “Una cosa es segura, y es que Bullitt en 1939 hizo todo lo que pudo para hacer que Francia entrara en la guerra” Una confirmación importante del papel crucial de Roosevelt y los Judios en impulsar a Gran Bretaña en una guerra, viene del diario de James V. Forrestal, el primer Secretario de Defensa de EE.UU.. En su entrada para el 27 de diciembre de 1945, escribió:
“[He] Jugado golf hoy con [el ex embajador] Joe Kennedy. Le pregunté acerca de sus conversaciones con Roosevelt y [el primer ministro británico] Neville Chamberlain de 1938 en adelante. Él dijo que la posición de Chamberlain en 1938 fue que Inglaterra no tenía nada por que luchar y que no podía correr el riesgo de ir a la guerra con Hitler. En la vista de Kennedy:
Que Hitler habría luchado con Rusia sin cualquier conflicto posterior con Inglaterra si no hubiera sido por la insistencia [William] Bullitt sobre Roosevelt en el verano de 1939, de que los alemanes deben ser enfrentados por Polonia; ni los franceses ni los británicos habrían hecho de Polonia una causa de la guerra, si no hubiera sido por la constante presión desde Washington… [Nevile] Chamberlain, dice, afirmó que Estados Unidos y el judaísmo internacional habían forzado a Inglaterra a la guerra. En sus conversaciones telefónicas con Roosevelt en el verano de 1939, el Presidente seguía diciéndole que presionara con barra de hierro a Chamberlain.” 

El 24 de agosto de 1939, justo una semana antes del comienzo de las hostilidades, el consejero más cercano de Chamberlain, Sir Horace Wilson, fue al embajador Kennedy con un llamamiento urgente del primer ministro británico, para el presidente Roosevelt. Lamentando que el Reino Unido en marzo, se había inequívocamente obligado a sí misma a Polonia en caso de guerra, Chamberlain ahora desesperado acude a Roosevelt como una última esperanza de paz. Quería que el presidente de los Estados Unidos “presionara a los polacos” para cambiar el rumbo en estas últimas horas, y que abriera las negociaciones con Alemania. Por teléfono Kennedy le dijo al Departamento de Estado que los británicos “sentían que no podían, debido a sus obligaciones, hacer cualquier cosa de este tipo…”
[Incluso al haber sido] Presentado con esta extraordinaria oportunidad de posiblemente preservar la paz de Europa, Roosevelt rechazó drasticamente la desesperada petición de [Neville] Chamberlai. En ese momento, Kennedy informó, el Primer Ministro ha perdido toda esperanza. “La inutilidad del todo“, Chamberlain le había dicho a Kennedy, “es lo que es espantoso. Después de todo, no podemos salvar a los polacos. Sólo podemos llevar a cabo una guerra de venganza que significará la destrucción de toda Europa.” (*)
(*) “El Nacionalsocialismo ha abordado el problema judío por la acción y no por palabras. Se ha levantado en contra de la determinación de los judios de dominar el mundo; les ha atacado por todas partes y en todas las esferas de la actividad; les ha arrojado fuera de las posiciones que han usurpado; los ha combatido en todas las direcciones, determinado a purgar el mundo alemán del veneno judío… Con el éxito de la operación en Alemania, había una buena posibilidad de extenderla más allá… Rápido para darse cuenta del peligro, los Judios decidieron jugarse el todo con la lucha a vida o muerte, que pusieron en marcha en contra de nosotros. El Nacionalsocialismo tenía que ser destruido, a cualquier precio, e incluso si el mundo entero era destruido en el proceso… — Adolf Hitler, 13 de febrero de 1945
[A] Roosevelt le gusta presentarse a sí mismo ante el pueblo estadounidense y al mundo como un hombre de paz. En gran medida, esta es todavía su imagen actualmente. Pero Roosevelt rechazó cínicamente genuinas oportunidades de actuar por la paz cuando le fueron presentadas.
“El mensaje inflamatoria y provocativo del Presidente [Roosevelt] al Congreso y al mundo [dado dos días antes] ha alarmado innecesariamente al pueblo estadounidense y creó, junto con un aluvión de propaganda que emana de los altos funcionarios… una histeria de guerra, peligrosa para la paz de América y el mundo. La única conclusión lógica a tales discursos es otra guerra librada en el extranjero por parte de soldados estadounidenses.
Todas las naciones totalitarias mencionados por el presidente Roosevelt… no tienen la más remota idea de hacernos la guerra o invadir América Latina… Ha llegado el momento de poner fin a los belicistas… respaldados por los especuladores de la guerra, los comunistas y los histéricos internacionalistas, que quieren que pongamos en cuarentena al mundo con sangre y dinero americano.
 Él [Roosevelt], evidentemente, desea crear una histeria de odio y psicosis de guerra como una cortina de humo para alejar la mente de nuestro pueblo de sus propios problemas internos no resueltos. [Roosevelt] visualiza duendes y crea en la mente del público un temor de invasiones extranjeras que sólo existen en su imaginación.”
— Hamilton Fish, congresista republicano de Nueva York, el 6 de enero de 1939.

Los Poderes detrás del presidente [Roosevelt]
El Presidente Roosevelt podría haber hecho poco para incitar a la guerra en Europa sin la ayuda de poderosos aliados. Detrás de [Roosevelt] estaban los egoístas intereses financieros y los intereses judios empeñados en la destrucción de Alemania. La organización principal que tamborileaba por el apoyo público a la participación de EE.UU. en la guerra europea, antes del ataque a Pearl Harbor fue el hábilmente llamado “Committee to Defend America by Aiding the Allies” (Comité de Defensa de los Estados Unidos al ayudar a los aliados)…
El Comité… organizado por poderosos intereses financieros que se situaron para beneficiarse enormemente de los préstamos a… [Gran] Bretaña y de astutas inversiones en gigantes industrias de guerra en los Estados Unidos. A finales de 1940, el  senador de Virginia, Rush D. Holt, emitió un detallado examen del Comité, que expone los intereses… detrás de las consignas idealistas:
“El Comité tiene poderosas conexiones con los bancos, compañías de seguros, empresas de inversión, financieras e industriales… Estos a su vez influyen en presidentes de colegios y profesores, así como en los periódicos, la radio y otros medios de comunicación. Una de las influencias poderosas utilizadas por el grupo es… el conjunto social. La historia es una sórdida imagen de la traición del interés público. Los poderosos intereses de JP Morgan con sus participaciones en el Imperio británico ayudaron a planear la organización y donaron su primer dinero de gastos.”
Algunas de las figuras importantes en el Comité fueron reveladas por [el Senador Rush D.] Holt:
Frederic R. Coudert, un propagandista de guerra pagado por el gobierno británico en los EE.UU. durante la Primera Guerra Mundial; Henry R. Luce, editor influyente de [las revistas] Time, Life y Fortune; Fiorella LaGuardia, el alcalde medio-judío de New York City; Herbert Lehman, el gobernador judío de Nueva York, con importantes participaciones financieras en las industrias de guerra; y Frank Altschul, un oficial de la empresa de inversión judía de Lazard Freres, con extensas participaciones en empresas de suministro de municiones y militares.
… Otros nombres importantes del mundo financiero de Nueva York fueron el Sr. y la Sra. Paul Mellon, Félix M. y F. James Warburg (judío), y J. Malcolm Forbes… Por supuesto, los nombres judíos formaban una porción sustancial de la larga lista. El zar cinematográfico Hollywoodense, Samuel Goldwyn (judío), junto con David Dubinsky (judío), Mrs. Herbert H. Lehman (judío), esposa del gobernador de Nueva York, también estaba en la lista. 
Como señaló el historiador judío Lucy Dawidowicz:
“[El] Propio Roosevelt trajo a su círculo inmediato [a] más Judios que cualquier otro presidente antes o después de él. Felix Frankfurter, Bernard M. Baruch y Henry Morgenthau [los 3 de ellos judios] eran sus asesores cercanos. Benjamin V. Cohen, Samuel Rosenman y David. K. Niles [también judios los 3] eran sus amigos y colaboradores de confianza.”  Esto quizás, no es tan notable a la luz de la ascendencia judía [un octavo] de Roosevelt. 
En su diario, en la entrada del 1 de mayo de 1941, Charles A. Lindbergh, el héroe de la aviación estadounidense y líder de la paz, demostró la falsedad de la coalición que estaba empujando a Estados Unidos en la guerra:
“La presión para la guerra es alta y [va] en aumento. El pueblo se opone a la misma, pero la Administración parece tener ‘la mordida en sus dientes’ y [esta] empeñada en su camino a la guerra. La mayor parte de los intereses judíos en el país están detrás de la guerra, y ellos controlan una gran parte de nuestra prensa, radio y la mayoría de nuestras películas. También existen los “intelectuales” y los “Anglófilos ‘, y los agentes británicos que se les permite rienda suelta, los intereses financieros internacionales, y muchos otros.” 
Joseph Kennedy compartía las aprensiones de Lindbergh sobre el poder judío. Antes del estallido de la guerra que él [Joseph Kennedy] expresó en privado preocupaciones sobre “los Judios que dominan nuestra prensa” y el judaísmo internacional en general, que él consideraba una amenaza para la paz y la prosperidad. Poco después del comienzo de las hostilidades, [Joseph] Kennedy lamentó “la creciente influencia judía en la prensa y en Washington exigiendo la continuación de la guerra“. 


Los Aliados no desean negociaciones
Polonia repuso a estas propuestas que las dificultades políticas impedían aceptarlas. El 5 de enero de 1939 Hitler recordaba al gobierno polaco que Alemania y Polonia tenían intereses comunes ante la amenaza comunista, por lo que Alemania deseaba una Polonia fuerte y amiga. No obstante, en febrero y marzo, mientras el lado alemán aún está buscando una solución pacífica, en Polonia ya se comienza a pensar seriamente en la guerra.
En febrero se agravaron las relaciones germano-polacas al iniciarse manifestaciones antialemanas en Polonia, instigadas por la prensa mientras que se empiezan a desarrollar directrices para las operaciones del ejército polaco contra Alemania. El 4 de marzo el Estado Mayor polaco comienza a planificar su "Operación Oeste", exactamente un mes antes de que Hitler ordenara preparar la "Operación Caso Blanco" o "Fall Weiss", el plan de ataque en caso de una guerra con Polonia. El 24 de marzo Polonia acordó la movilización de los jóvenes nacidos en 1911, 1912, 1913 y 1914. La prensa incitaba al pueblo, siguiendo los telegramas de las agencias judías, y pedía severas medidas contra la población alemana que desde 1919 se hallaba forzadamente formando parte de Polonia.
Atendidos por mujeres Ucraneanas.
Por otro lado, se buscó asegurarse que Polonia, bajo el gobierno de Józef Beck, rechazara cualquier arreglo que Alemania propusiera y que, al contrario, tomara medidas brutales contra la población alemana bajo su control, de modo que de parte de los aliados todo estaba ya decidido.
El 31 de marzo de 1939, Inglaterra le ofreció a Polonia una garantía de sus fronteras y un préstamo de 25 millones de libras esterlinas.
Se llegó así a la firma de un pacto de asistencia militar de Gran Bretaña a PoloniaLondres especificó que en el caso de que el régimen polaco estimara que existiera alguna amenaza, "el Gobierno de su Majestad se consideraría obligado a procurarle inmediatamente al de Polonia todos los auxilios que de él dependan". Este pacto fue rápidamente seguido por otro tratado semejante entre Francia y Polonia, a la vez que el presidente estadounidense Franklin Delano Roosevelt le ofreció financiamiento para su minería y su industria química. Los embajadores de Roosevelt (Bullit en París y Kennedy en Londres), también se empeñaron en que no hubiese negociaciones con Alemania bajo ningún motivo.

Grecia.
Sin embargo, ni Inglaterra ni Francia podían salvar a Polonia en caso de guerra y la prensa comenzó a exacerbar el ánimo del pueblo polaco. A partir de abril esta animosidad se desbordó. Hubo agresiones en numerosas ciudades y aldeas y miles de alemanes se vieron forzados a emigrar y a perder sus pertenencias.
Cuando el ex-canciller del Imperio Alemán Heinrich Brühning propone un compromiso al ministerio inglés de Relaciones Exteriores destinado a evitar una confrontación militar, Churchill deja claro sus intereses:
 "Lo que queremos es que la economía alemana se destruya por completo"
Así, una de las principales causas de la Segunda Guerra Mundial fue precisamente el deseo de destruir esta economía, cuyo mayor crimen fue desligarse enteramente del sistema financiero capitalista defendido por los aliados occidentales.


Ucrania.
El 28 de abril de 1939, Hitler habló ante el Reichstag y expuso las dos peticiones que había hecho a Polonia y las ofertas que le daba a cambio. Esto constituye, dijo, "la más considerable deferencia en aras de la paz de Europa":
Siempre como ya he dicho, he considerado la necesidad de un acceso al mar para Polonia y he contado también con ello… Pero considero también necesario exponer al gobierno de Varsovia que en la misma medida en que Polonia necesita un acceso al mar, Alemania necesita un acceso a su provincia del Este.

En este mismo discurso, Hitler enfatizó que sus ambiciones pangermanistas y su política de la expansión del Lebensraum (espacio vital) se enfocaban hacia Oriente, en territorios que eran ocupados caprichosamente por el régimen soviético y que permanecían sin ser aprovechados, por lo que no quería ninguna guerra con Occidente, países europeos a los que consideraba como "hermanos de raza":
Durante toda mi actuación política he mantenido siempre la idea del restablecimiento de la estrecha amistad y colaboración germano-británica... Este deseo no sólo está conforme con mis sentimientos, sino también con mi opinión sobre lo importante que es la existencia del Imperio británico en interés de toda la humanidad... El pueblo anglosajón ha llevado a cabo en el mundo una inmensa obra colonizadora. Yo admiro sinceramente esa labor. Desde un elevado punto de vista humano, el pensamiento de una destrucción de esa obra me pareció y me parece solamente un caso de erostratismo... Yo estimo que es imposible establecer una amistad duradera entre el pueblo alemán y el anglosajón si no se reconoce también del otro lado que no sólo hay intereses británicos sino también intereses alemanes. Cuando Alemania se hizo nacionalsocialista e inició así su resurgimiento, yo mismo he hecho la propuesta de una voluntaria limitación de los armamentos navales alemanes. Esa limitación presuponía la voluntad y el convencimiento de que entre Alemania e Inglaterra no debería ser ya jamás posible una guerra. Todavía hoy tengo esa voluntad y esa convicción.

Hitler nunca perdió la esperanza de que se establecería una amistad entre Alemania y el resto de países occidentales, encabezados por InglaterraFrancia y Estados Unidos. Sus reiterados fracasos en este propósito nunca los creyó definitivos. Puesto que los aliados occidentales se declaraban como opuestos al comunismo, siempre confió en que si Alemania luchaba contra él, acabaría por tranquilizar al resto del mundo y que esa lucha se vería como un acontecimiento benéfico para la civilización occidental.
No obstante, el conciliador discurso de Hitler fue ridiculizado por casi toda la prensa de Inglaterra y el gobierno le dio una respuesta hostil cuando el 12 de mayo firmó un pacto con Turquía para completar el bloqueo de Alemania. Días más tarde los gobernantes franceses redoblaron sus esfuerzos a fin de concertar también una alianza antialemana con Stalin, pero éste continuaba cautelosamente esperando a que el conflicto armado se iniciara primero entre Alemania y el Occidente.
El 1 de mayo de 1939, el papa Pío XII propuso una conferencia de cinco naciones en las que el Vaticano actuaría como mediador y moderador. Para el efecto envió propuestas a AlemaniaItaliaInglaterra,Francia y Polonia. El jefe del estado italiano, Benito Mussolini, contestó aceptando, Hitler contestó igualmente el 5 de mayo.
Soldados alemanes compartiendo con
prisioneros Nor Africanos, Francia.
En París, el nuncio Valerio Valen recibió la respuesta de que "el gobierno francés juzga la gestión papal totalmente inoportuna". El día 7 le reiteraron que el gobierno francés se ocupará de los asuntos que le incumben sin interferencias del Vaticano. En Londres, el nuncio monseñor Godfrey recibió la siguiente respuesta de Lord Halifax: "Que su santidad ofrezca sus buenos oficios sucesivamente y por separado, y por este orden, a Alemania, a Polonia, a Italia y a Francia y luego se dirija a Londres". En Polonia el coronel Beck contestó que no podía responder sin antes hablar con Londres y París, en resumen, los aliados no deseaban llegar a ningún acuerdo.


FINALES DE AGOSTO – SEPTIEMBRE 1939
En un intento de última hora para evitar la guerra, Hitler convoca conversaciones de emergencia entre Alemania y Polonia.

Sólo tres días antes del estallido en sí, de lo que se convertiría en la Segunda Guerra Mundial, Gran Bretaña se compromete a venir en la ayuda de Polonia, en el caso de un conflicto con Alemania. (Alianza militar anglo-polaca)
Este innecesario acuerdo anima a las milicias polaco-judías que quieren que occidente entre en guerra contra Alemania. Para forzar la mano de Hitler, terroristas empiezan asesinar a civiles alemanes en grandes cantidades. Un británico exiliado llamado William Joyce describe los acontecimientos:
“En las noches del 25 de agosto al 31 de agosto, se produjo, además de innumerables ataques contra civiles de sangre alemana, 44 actos perfectamente autenticados de violencia armada contra personas… alemanas y contra sus bienes. Estos incidentes tuvieron lugar, ya sea en la frontera o dentro del territorio alemán. En la noche del 31 de agosto, una banda de forajidos polacos ocupó la emisora alemana de Gliwice (Gleiwitz en Alemán). Ahora estaba claro que a menos que las tropas alemanas entraran de una vez, ningún hombre, mujer o niño de sangre alemana en el territorio polaco podría razonablemente esperar evitar la persecución y la masacre. “
Y, sin embargo, justo antes de ordenar la invasión de Polonia (el 1 de septiembre 1939), Hitler todavía está tratando de resolver la situación pacíficamente con la convocatoria del Ministro de Relaciones Exteriores de Polonia para unas conversaciones. Hitler ignoraba que ya todo estaba decidido. Después de la Guerra de 3 semanas entre Alemania y Polonia, con la victoria de los alemanes, Hitler declara:

“He tratado de encontrar una solución aceptable. Presenté este intento a los gobernantes polacos. Ya conocen estas propuestas, eran más que moderadas. No sé en qué condición mental se encontraba el Gobierno polaco cuando se negó a estas propuestas. Como respuesta, Polonia dio la orden para la primera movilización, y mi petición al ministro de Relaciones Exteriores de Polonia a visitarme para hablar de estas cuestiones fue rechazada. En vez de ir a Berlín, se trasladó a Londres.

Crímenes de Polonia antes de la guerra
Las negociaciones de Hitler se ven totalmente frustradas a fines de agosto de 1939 elevándose la tensión política al máximo al conocerse las nuevas matanzas de alemanes bajo control polaco, destacándose las masacres de Danzig, Thorn, y posteriormente el 3 de septiembre en Bromberg, verificadas éstas luego por la Cruz Roja Internacional.



De este modo, el régimen polaco permaneció inmóvil ante cualquier arreglo, y por el contrario, comenzó a movilizar tropas mientras que la opinión pública era conducida por la prensa contra las minorías alemanas. En Polonia aumentaban las vejaciones contra los residentes alemanes, fueran adultos, jóvenes, o mujeres. En Oppeln, Beuthen, Gleiwitz, Breslau, Stettin, Kolberg, Lodz, Posen, Constantinow. De 657 escuelas alemanas, 472 fueron cerradas. Aún así, Hitler ordenó expresamente que en Danzig no fueran respondidas las provocaciones.
Cuarenta divisiones polacas se hallaban frente a las fronteras y falsamente se esparcía la versión de que Alemania estaba a punto de derrumbarse y que sería fácil derrotarla. Los medios de difusión explotaban un nacionalismo ingenuo.


En la siguiente cronología se enlistan todos los crímenes, asesinatos y violaciones de derechos que Polonia cometió entre el 26 de marzo y 1 de Septiembre de 1939 contra los ciudadanos alemanes en la mayor parte de los casos, aunque también contra otras minorías.[3][4]
  • 26 de Marzo: Boicot a comercientes y artesanos alemanes en Thorn. Manifestaciones de carácter xenófobo con proclamas como: “¡Queremos Danzig!”, “¡Queremos Königsber!” o “¡Fuera Hitler!”.
  • 28 de Marzo: Una masa de grupos radicales polacos consiguen detener violentamente una reunión declarada legal de ciudadanos alemanes en Liniewo.
  • 30 de Marzo: Agresiones contra ciudadanos alemanes en toda Pomerelia.
  • 31 de Marzo: Apedreamiento de comercios alemanes en Posen.
  • 2 de Abril: Turbas callejeras agreden y provocan heridos en Wongrowitz, Zabczyn, Gollantsch, Wollstein, Waldtahl, Margonin, Klecko y Lipiagora.
  • 4 de Abril: Piquetes armados impiden comprar a polacos y a los mismos ciudadanos alemanes dentro de tiendas alemanas.
  • 13 de Abril: Agresiones contra alemanes en Berent, lo que lleva a que más de 100 ciudadanos germanos en Pomerelia se trasladen como refugiados a la más segura Dantzig.
  • 24 de Abril: Se cometen 11 casos de violencia hacia alemanes en la Alta Silesia por parte de los grupos nacionalistas polacos Liga Juvenil y Campo de la Unificación Nacional.
  • 6 de Mayo: Apedreamiento de comercios alemanes en la Alta Silesia.
    Soldado alemán comparte una sopa
    con mujer polaca.
  • 8 de Mayo: Se producen los primeros dos muertos alemanes en Lodz al ser incendiadas por multitudes furiosas varias granjas. Ese mismo día también los niños alemanes que van al colegio sufren violencia por parte de niños polacos y sus profesores en clase, lo mismo que las agresiones contra alumnos que estudian en escuelas alemanas.
  • 11 de Mayo: Quedan clausurados en Polonia todos los periódicos alemanes.
  • 15 de Mayo. Linchamiento en la ciudad de Tomaschow-Mazowiecki donde la mayor parte de los 3.000 habitantes alemanes son apalizados y maltratados en público por civiles violentos y policías polacos. Las consecuencias son de una mujer alemana muerta y 200 heridos, entre ellos diez muy graves.
  • 21 de Mayo: Cierre oficial de tres colegios alemanes en Birnbaum, Gnesen y Wollstein respectivamente.
  • 22 de Mayo: Asaltos y linchamientos contra las minorías ucranianas de Volynia por parte de civiles exaltados polacos apoyados por la policía. También sufren agresiones inmigrantes rusos y bielorrusos.
  • 25 de Mayo: La Universidad de Posen prohíbe a los jóvenes alemanes estudiar en sus facultades y expulsa a los que ya cursaban estudios.
  • 30 de Mayo: Se producen 48 agresiones contra ciudadanos alemanes en la Alta Silesia.
  • 2 de Junio: Cierre de tres centros de ocio alemanes en Teschen.
  • 3 de Junio: La Asociación Alemana y la sede del Banco Nacional Alemán en Karwin son confiscadas por el Estado.
  • 7 de Junio: Boicot a propiedades alemanas en Konstantynow como tala de árboles frutales en los cultivos, incendios de cosechas, envenenamiento de perros, robos de madera, etc.
  • 16 de Junio: El Estado expropia en Lodz el Teatro Alemán, el Casino Alemán y el Albergue para Enfermos de la Iglesia Evangélica; en Tarnowitz la Casa Alemana; y en Posen el Banco Alemán del Comercio y la Industria.
  • 19 de Junio: Se producen 52 agresiones contra alemanes en Posen.
  • 22 de Junio: Maltratos a alemanes en Kattowitz.
  • 23 de Junio: Expropiación del Hospital de las Juanistas de la Orden de San Juan en Driesen y expulsión en un plazo de dos horas de todas las monjas alemanas.
  • 24 de Junio: Destrucción de una iglesia protestante, una escuela y un gimnasio en Pabianice, todas propiedades alemanas, seguido por apaleamientos a sus dueños.
  • 26 de Junio: Despido masivo de trabajadores alemanes en empresas polacas de Kattowitz.
  • 10 de Julio: Expropiación de 60 cooperativas lecheras alemanas en Posen.
  • 12 de Julio: Cierre de 13 escuelas alemanas en Posen.
  • 15 de Julio: Asesinatos y palizas a numerosos ciudadanos ucranianos por parte de polacos con complicidad de la policía en las ciudades de Volynia, Ochin, Wicemtowka, Stanislawka, Spray Zapust y Podhajce.
  • 24 de Julio: Se producen 230 agresiones violentas contra ciudadanos alemanes en Kattowitz y Thorn.
  • 25 de Julio: Soldados polacos ejercen maltratos contra civiles alemanes en Schazendorf consistentes en arrodillarles cara a una verja y golpearles hasta hacerles sangrar por nariz, boca y oídos, mientras obligan al resto de la polación polaca a mirar y burlarse.
  • 9 de Agosto: Incendio provocado contra el pueblo de mayoría germana de Schönthal.
  • 11 de Agosto: Cierre de la Universidad Teológica de la Iglesia Evangélica Unificada de Polonia, cuyos creyentes son mayoriamente alemanes, por orden de un Decreto del Ministerio de Confesiones Religiosas y Enseñanza Pública.
  • 12 de Agosto: Cierre de todas las librerías alemanas de Posen.
  • 16 de Agosto: La policía polaca detiene sin motivo y encarcela a más de 100 alemanes en Beuthen.
  • 17 de Agosto: La policía polaca detiene sin motivo y encarcela a más de 200 alemanes en Kattowitz y Teschen.
  • 20 de Agosto: Un total de 38 alemanes muertos o heridos por linchamientos de una multitud polaca, además de un número mayor de ucranianos apaleados o fallecidos, y por vez primera varios ciudadanos lituanos apalizados o asesinados en diversas partes de Polonia. La oleada xenófoba también se traslada a los residentes húngaros y eslovacos.
Cuerpos de alemanes asesinados cerca de Bromberg.

Todo este clima de violencia fue permitido sin duda alguna por la pasividad del Presidente Ignacy Móscicki y el Ministro de Asuntos Exteriores Józef Beck. La prensa y el radio bajo control judío minaron toda la opinión pública con una intensa campaña propagandística xenófoba. Durante este período la Artillería Antiaérea Polaca también disparó contra 16 aviones alemanes que cruzaban a Prusia Oriental, de los cuales 11 eran comerciales y 5 de pasajeros o correos, por suerte sin incidentes.


Las Ofertas de Paz de Hitler, 1933-1940
A partir y mucho antes de 1939 y continuando hasta el día de hoy, la opinión mundial ha sido manipulada sistemáticamente para inducir la falsa creencia de que Adolf Hitler era un poderoso loco, despótico, guerrerista y malvado tirano que se había apoderado ilegalmente del poder en Alemania, que buscó la guerra con su vecinos europeos, y que tenía un plan para dominar el mundo. Los “historiadores” oficiales, han mantenido y perpetuado esta narrativa propagandística desde 1945, mientras que hábilmente ignoran los numerosos intentos bien documentados de Hitler para convencer a los Aliados de la 1º Guerra Mundial, a través de la vía diplomática, a cumplir con sus propios compromisos de desarme, y para trabajar con él para lograr una solución justa de las cuestiones pendientes derivadas del Tratado de Versalles, que había mutilado gravemente Alemania (y por consiguiente, también la economía mundial), así como, causado crecientes tensiones persistentes en Europa, fueron repetidamente rechazadas.
Este artículo de 1940 por el Dr. Friedrich Stieve proporciona una visión general de las diversas iniciativas de paz de Hitler desde el momento en que fue debidamente nombrado canciller en 1933 hasta que se declaró la guerra a Alemania en 1939. Esto demuestra claramente que estos esfuerzos de preservación de la paz mundial se vieron frustrados por los traficantes de guerra británicos, franceses, estadounidenses y rusos y sus titiriteros, los banqueros internacionales que tenían –y tienen- una agenda muy diferente a la que las propuestas de Hitler y su modelo el Nacional Socialismo planteaba una gran amenaza. Por lo tanto, estos declararon que “Hitler era una amenaza para el mundo y debe ser detenido”, empleando una propaganda atroz, citas falsas o citas sacadas completamente de contexto, y desinformación para propagar y perpetuar su propia narrativa, para incitar a las naciones a la guerra, y desviar siempre la culpa de ellos mismos. Y, por supuesto, también desprestigiaron a aquellos que apoyaron a Hitler, o a aquellos que al menos encontraron sus objetivos de política exterior objetivos y bastante razonables, como “apaciguadores”. Entonces, después de haber tenido éxito en la destrucción de Alemania, enterraron las pruebas que desafiaban su narrativa, crearon pruebas falsas, y torturaron a los alemanes para sacarles falsas confesiones auto inculpatorias, etc para establecer su versión (la de los vencedores), acerca de los acontecimientos como la historia oficial, y que su guerra era completamente justificada y necesaria, la llamada “guerra buena.”

OCTUBRE 1939
En discurso ante el Reichstag, Hitler implora a Gran Bretaña y Francia a rescindir las recientes declaraciones de guerra.
Antes de que el combate real tomara lugar en el escenario occidental, Hitler hizo todo lo posible para re-asegurar a Gran Bretaña y Francia de sus intenciones pacíficas… Las dos potencias aliadas habían, bajo el pretexto de salvar a Polonia, declarado la guerra a Alemania el 03 de septiembre 1939. Ante el Reichstag, y el mundo, Hitler declara:

“Siempre he expresado a Francia mi deseo de enterrar para siempre nuestra antigua enemistad y reunir a estas dos naciones, los cuales ambos tienen un glorioso pasado… He dedicado no menos esfuerzo para el logro de la comprensión anglo-alemán, no, más que eso, de una amistad anglo-alemana. En ningún momento y en ningún lugar he actuado en contra de los intereses británicos… ¿Por qué se debe luchar esta guerra en el oeste?

Soldados alemanes compartiendo con gitanos.
Desde 1945, este falso paradigma ha sido reciclado perpetuamente mientras los defensores de la agenda del Nuevo Orden Mundial siguen marcando a todos los verdaderos líderes nacionalistas que sirven a su pueblo (y no a los banqueros) como “El próximo Hitler” o como “nazis “, etc. Y, por supuesto, aquellos que los apoyan están de nuevo etiquetados como “apaciguadores” o “cobardes” o incluso como “terroristas”.
Es hora de que el mundo despierte, enfrente a los hechos, y reconozca este “método de operaciones ‘, y que entiendan que se desarrolló y se utilizó por primera vez contra Alemania en la Primera Guerra Mundial, y luego fue refinado y perfeccionado en la Segunda Guerra Mundial en una forma de arte horrible, con las que siempre conducen a los borregos a cumplir sus órdenes.
Soldados alemanes compartiendo con
civiles rusos.

Publicado en 1940 por el diario Washington bajo los auspicios de la “Deutsche Informationsstelle”, por el Dr. Friedrich Stieve
Dr. Friedrich Stieve
[1] Los enemigos de Alemania mantienen hasta hoy que Adolf Hitler es el más grande perturbador de la paz conocido en la historia, que el -Hitler- amenazo a cada nación con ataques súbitos y opresión, que creo una terrible máquina de guerra para causar problemas y devastación a todo su alrededor. Al mismo tiempo ellos ocultaron intencionalmente hechos muy importantes: Ellos obligaron al líder Alemán a desenvainar la espada. Ellos obligaron a Hitler a obtener por la fuerza, aquello que Hitler había intentado ganar por persuasión en un principio: La seguridad de su país. Ellos hicieron esto no solo al declararle la guerra en septiembre de 1939, sino también al bloquear a cada paso durante 7 años el camino a cualquier discusión pacífica.


Niño ruso y soldado alemán.
Las repetidas tentativas hechas por Adolf Hitler para inducir a los gobiernos de otros estados a colaborar con él en la reconstrucción de Europa fue un patrón constante que se repite en su conducta desde el inicio de sus labores en el Reich alemán. Pero estos intentos fueron destruidos cada vez por la razón del hecho de que en ninguna parte había ninguna disposición para darles la debida consideración, ya que el espíritu maligno de la Gran Guerra (1º Guerra Mundial) aún prevalecía en todas partes, ya que en Londres y París y en las capitales de las potencias occidentales había una intención fija: perpetuar el poder de Versalles.
Una rápida mirada a los acontecimientos más importantes aportara la prueba irrefutable de esta afirmación.


Cuando Adolf Hitler llegó al primer plano, Alemania era tan amordazada y tan impotente como los vencedores de 1918 querían que estuviera. Completamente desarmada, con un ejército de sólo 100.000 hombres destinados exclusivamente a la función policial en el país, Alemania se encontró dentro de un anillo cerrado firmemente de vecinos todos armados hasta los dientes y alineados entre sí. Para los antiguos enemigos de Occidente, Gran Bretaña, Bélgica y Francia, nuevos fueron creados artificialmente y añadidos en el este y en el sur: sobre todo Polonia y Checoslovaquia. Una cuarta parte de la población de Alemania, fueron arrancadas por la fuerza fuera de su país de origen y entregado a las potencias extranjeras. El Reich, mutilado por todos lados y despojado de todos sus medios de defensa, en cualquier momento podría convertirse en la víctima indefensa de algún vecino rapaz.
Soldados de la SS asisten a un herido ruso.

Fue entonces cuando Adolf Hitler por primera vez hizo su llamamiento al sentido común de los otros poderes. El 17 de mayo de 1933, unos pocos meses después de su nombramiento para el cargo de canciller del Reich (Reichskanzler), pronunció un discurso en el Reichstag alemán, del que extraemos los siguientes pasajes:

“Alemania estará perfectamente lista para disolver todo su aparato militar y destruir la pequeña cantidad de armas pendientes de ella, si los países vecinos hacen lo mismo con la misma rigurosidad.
… Alemania está enteramente dispuesta a renunciar a las armas de agresión de todo tipo si las naciones armadas, por su parte, destruyen sus armas de agresión dentro del plazo fijado, y si su uso está prohibido por una convención internacional.
… Alemania es en todo momento dispuesta a renunciar a las armas ofensivas si el resto del mundo hace lo mismo. Alemania está dispuesta a aceptar cualquier pacto solemne de no agresión porque ella no piensa en atacar a nadie, sino sólo en la adquisición de seguridad.”

Hitler no recibió ninguna respuesta.
Sin hacer caso, los demás continuaron llenando sus arsenales con armas, a acumular sus reservas de explosivos, a aumentar el número de sus tropas. Al mismo tiempo, la Sociedad de Naciones (predecesora de la ONU), el instrumento de las potencias vencedoras, declaró que Alemania debe pasar primero a través de un período de “prueba” antes de que sea posible discutir con ella la cuestión del desarme de los otros países. El 14 de octubre de 1933, Hitler se separó de la Sociedad de las Naciones, con la cual era imposible llegar a algún acuerdo. Poco después, sin embargo, el 18 de diciembre de 1933, Hitler se presentó con una nueva propuesta para la mejora de las relaciones internacionales. Esta propuesta incluye los siguientes seis puntos:
 1. Alemania recibe una completa igualdad de derechos
2. Los estados completamente armados se comprometen entre sí a no aumentar sus armamentos más allá de su nivel actual.
3. Alemania se adhiere a este acuerdo, comprometiéndose libremente a hacer un uso moderado de la igualdad de derechos concedidos a ella mientras no represente una amenaza para la seguridad de cualquier otra potencia europea.
4. Todos los estados reconocen ciertas obligaciones en relación con la realización de la guerra con principios humanistas, o para la eliminación de ciertas armas para usar contra la población civil.
5. Todos los Estados aceptan un control general uniforme para vigilar y asegurar el cumplimiento de estas obligaciones.
6. Las naciones europeas garantizan mutuamente el mantenimiento incondicional de la paz mediante la celebración de pactos de no agresión, que debe renovarse después de diez años.

Seguidamente a esto se hizo una propuesta para aumentar la fuerza del ejército alemán a 300.000 hombres, lo que corresponde a la fuerza requerida por Alemania “teniendo en cuenta la longitud de sus fronteras y el tamaño de los ejércitos de sus vecinos”, con el fin de proteger su amenazado territorio de cualquier ataque. El defensor del principio del acuerdo pacífico trataba así de acomodarse a la falta de voluntad de los otros para desarmarse al expresar el deseo de un aumento limitado de armamentos para su propio país. Un intercambio de notas, a partir de este y durante años, finalmente llegó a un repentino final con un rotundo “no” de Francia. Este “no” fue, además, acompañado de un enorme crecimiento en las fuerzas armadas de Francia, Gran Bretaña y Rusia.
Soldado alemán asiste a mujer rusa
y su pequeño.
De este modo, la posición de Alemania empeoro mucho más que antes. El peligro para el Reich era tan grande que Adolf Hitler se sintió obligado a actuar. El 16 de marzo de 1935, volvió a introducir el servicio militar obligatorio. Sin embargo, en relación directa con esta medida, una vez más anunció una oferta de acuerdos de una extensa naturaleza, el propósito era para asegurar que en caso de cualquier guerra futura se realizaría en principios humanitarios, de hecho, para hacer una guerra prácticamente imposible mediante la eliminación de armamentos destructivos. En su discurso del 21 de mayo de 1935, declaró:
“El Gobierno alemán está dispuesto a participar activamente en todas las actividades que puedan conducir a una limitación práctica de armamentos. Considera que un retorno a la antigua idea de la Convención de la Cruz Roja de Ginebra como la única forma posible de lograrlo. Considera que en un primer momento sólo habrá la posibilidad de una supresión gradual y la proscripción de las armas y métodos de guerra que son esencialmente contrarios a la Convención de la Cruz Roja de Ginebra que todavía es válida.
Así como el uso de balas dumdum, fueron una vez prohibidas y, en general, ello se le impide, en la práctica, por lo que el uso de otras armas definidas deben ser prohibidas y evitadas. Aquí, el Gobierno alemán tiene en cuenta todas esas armas que traen muerte y destrucción no solo a los soldados que luchan, sino también a las mujeres y niños no combatientes.
El Gobierno alemán considera como errónea e ineficaz la idea de acabar con los aviones dejando la cuestión del bombardeo abierto. Pero se cree que es posible que proscriba el uso de ciertas armas como contrarias al derecho internacional y para excomulgar a aquellos países que aún las utilizan de la comunidad de la humanidad, sus derechos y sus leyes.
Asimismo, considera que el progreso gradual es el mejor camino hacia el éxito. Por ejemplo, podría prohibirse el lanzamiento de gas, bombas incendiarias y explosivas fuera de la zona de batalla real. Esta limitación podría luego ampliarse a nivel internacional y prohibirse en todos los bombardeos. Sin embargo, siempre y cuando se permita el bombardeo como tal, cualquier limitación del número de aviones de bombardeo es cuestionable en vista de la posibilidad de sustitución rápida.
Si tal tipo de bombardeo, como este, fuera marcado como una barbarie contraria al derecho internacional, la construcción de aviones de bombardeo pronto seria abandonada como superflua y sin efecto. Si, a través del Convenio de la Cruz Roja de Ginebra, en efecto resultó posible para evitar la muerte de un hombre herido o prisionero, debería ser igualmente posible de prohibir, por un convenio análogo, y, finalmente, detener el bombardeo de poblaciones civiles indefensas por igual.
De una manera tan fundamental de abordar el problema, Alemania ve una mayor tranquilidad y seguridad para las naciones que en todos los pactos de los convenios de asistencia y militares.
El Gobierno alemán está listo para aceptar cualquier limitación que conduzca a la abolición de las armas más pesadas, especialmente ajustadas para la agresión. Tales son, en primer lugar, la artillería pesada, y, en segundo lugar, los tanques pesados. En vista de las enormes fortificaciones en la frontera francesa, dicha abolición internacional de las armas pesadas de ataque daría a Francia ipso facto 100 por ciento de seguridad.
Alemania se declara lista a aceptar cualquier limitación del calibre-fortaleza de artillería, acorazados, cruceros y lanchas torpederas. De la misma manera, el Gobierno alemán está listo a aceptar cualquier limitación internacional del tamaño de los buques de guerra. Y por último está listo a aceptar la limitación de tonelaje para los submarinos, o para su abolición total en caso de acuerdo internacional.
Y -Alemania- da la garantía, que estará de acuerdo con cualquier limitación internacional o la abolición de las armas de cualquier tipo durante un espacio de tiempo uniforme.”

Esta vez de nuevo las declaraciones de Hitler no encontraron la más mínima respuesta. Por el contrario, Francia se alió con Rusia a fin de aumentar su influencia preponderante en el continente aún más, y aumentar en un gigantesco la presión sobre Alemania del Este.


Soldado alemán comparte
algo de su comida con niño ruso.
En vista de las evidentes intenciones destructivas de sus oponentes, Adolf Hitler se vio obligado a adoptar nuevas medidas para garantizar la seguridad del Reich alemán. El 3 de marzo de 1936, ocupó Rhineland, que había estado sin protección militar desde Versalles, y así cerró la ancha puerta a través de la cual el vecino occidental podría llevar a cabo una invasión. Una vez más, dio el paso defensivo que se había visto obligado a tomar con un llamamiento a la reconciliación liberal en general y para la solución de todas las diferencias. El 31 de marzo de 1936, el –Hitler- formuló el siguiente plan de paz:

1. A fin de dar a los futuros acuerdos que fijan la paz de Europa el carácter de tratados inviolables, las naciones participantes en las negociaciones, lo hacen sólo en condiciones de plena igualdad y los miembros igualmente apreciados. La única razón de peso para la firma de estos tratados puede sólo estar en la viabilidad de estos acuerdos generalmente reconocidos y evidentes para la paz de Europa, y por lo tanto para la felicidad social y la prosperidad económica de las naciones.
2. Con el fin de acortar en el interés económico de las naciones europeas el periodo de incertidumbre, el Gobierno alemán propone un límite de cuatro meses para el primer período hasta la firma de los pactos de no agresión para garantizar la paz en Europa.
3. El Gobierno alemán da la seguridad de no añadir ningún refuerzo de ningún tipo a las tropas en Rhineland durante este período, siempre a condición de que los Gobiernos de Bélgica y Francia actúen de la misma manera.
4. El Gobierno alemán da la seguridad de que no moverán las tropas estacionadas en la actualidad en Rhineland más cerca de las fronteras de Bélgica y Francia durante este período.
5. El Gobierno alemán propone la creación de una comisión integrada por las dos potencias garantes, Gran Bretaña e Italia, y una tercera potencia neutral desinteresada, para garantizar esta seguridad que debe darse por ambas partes.
6. Alemania, Bélgica y Francia, tienen cada uno el derecho a enviar un representante a esta Comisión. Si Alemania, Francia o Bélgica piensan que por alguna razón en particular pueden señalar a un cambio en la situación militar que ha tenido lugar dentro de este período de cuatro meses, tienen el derecho de informar a la Comisión de Garantías de sus observaciones.
7. Alemania, Bélgica y Francia declaran su voluntad en tal caso, de permitir que esta Comisión haga las investigaciones necesarias a través de los militares británicos e italianos adjuntos, y de informe al respecto a las potencias participantes.
8. Alemania, Bélgica y Francia dan la seguridad de que van a otorgar la mayor consideración a las excepciones derivadas de las mismas.
9. Por otra parte, el Gobierno alemán está dispuesto sobre una base de reciprocidad completa con sus dos vecinos del oeste de Alemania, de acordar a cualquier limitación militar en la frontera occidental alemana.
10. Alemania, Bélgica y Francia, y las dos potencias garantes convienen en entablar negociaciones bajo el liderazgo del Gobierno británico de inmediato, o a más tardar, después de las elecciones francesas, para la conclusión de un pacto de no-agresión o de seguridad de 25 años entre Francia y Bélgica, por un lado, y Alemania por el otro.
11. Alemania está de acuerdo en que el Reino Unido e Italia firmarán el pacto de seguridad como potencias garantes, una vez más.
12. En caso de contratos especiales para prestar asistencia militar que surjan como resultado de estos acuerdos de seguridad, Alemania, por su parte declara su voluntad de participar en tales compromisos.
13. El Gobierno alemán por lo tanto reitera su propuesta para la celebración de un pacto de aire para complementar y consolidar los acuerdos de seguridad.
14. Los Gobierno Alemán reitera que si los Países Bajos si así lo desean, están dispuesto a incluir ese país también en este acuerdo de seguridad de Europa occidental.
15. Para estampar esta pacto de paz, al que entraron voluntariamente Alemania y Francia, como la conclusión de reconciliación de una disputa de siglos de antigüedad, Alemania y Francia se comprometen a tomar medidas para que en la educación de los jóvenes, así como en la prensa y las publicaciones de ambas naciones, se evitará todo lo que pueda ser dañino para las relaciones entre los dos pueblos, sea que se trate de una actitud despreciativa o desdeñosa o injerencia indebida en los asuntos internos del otro país. Están de acuerdo en establecer, en la sede de la Liga de las Naciones en Ginebra, una comisión mixta cuya función consiste en presentar todas las quejas recibidas antes de los dos Gobiernos para la información y la investigación.
16. En cumplimiento de su intención de dar a este acuerdo un carácter de una promesa sagrada, Alemania y Francia se comprometen a ratificarlo por medio de un plebiscito de las dos naciones.
17. Alemania expresa su voluntad, por su parte, de establecer contacto con los Estados sobre sus fronteras al sur-este y noreste, con el fin de invitar directamente a la conclusión de los pactos de no agresión ya propuestos.
18. Alemania expresa su voluntad de volver a entrar en la Sociedad de Naciones, ya sea a la vez, o después de la celebración de estos acuerdos. Al mismo tiempo, el Gobierno alemán manifiesta de nuevo como su esperanza de que, después de un plazo razonable y por el método de negociaciones amistosas, la cuestión de la igualdad de los derechos coloniales y el de la separación del Pacto de la Sociedad de Naciones desde sus cimientos en el Tratado de Versalles será aclarado.
19. Alemania propone la creación de un Tribunal Internacional de Arbitraje, la cual será responsable de la observancia de los diferentes acuerdos celebrados, y cuyas decisiones serán vinculantes para todas las partes.
Después de la conclusión de esta gran obra de asegurar la paz en Europa, el Gobierno alemán considera que es necesario y urgente tratar con medidas prácticas para poner fin a la competencia sin límites en materia de armamentos. En su opinión, esto significaría no sólo una mejora de la situación financiera y económica de las naciones, sino sobre todo una disminución de la tensión psicológica.
El Gobierno alemán, sin embargo, no tiene fe en el intento de lograr acuerdos universales, ya que esto estaría condenado al fracaso desde el principio, y por lo tanto sólo podrá proponerse por aquellos que no tienen ningún interés en el logro de resultados prácticos. Por otra parte, es de la opinión de que las negociaciones llevadas a cabo y los resultados obtenidos en la limitación de los armamentos navales deben tener un efecto instructivo y estimulante.
Por tanto, el Gobierno alemán propone que las futuras conferencias tendrán un objetivo claramente definido.
Por el momento, -Alemania- cree que la tarea más importante es llevar la guerra aérea a una atmósfera moral y humana a la protección de los no combatientes o heridos por la Convención de Ginebra. Al igual que la matanza de indefensos heridos o prisioneros, o el uso de balas dum-dum o la conducción de la guerra submarina sin previo aviso, que han sido o prohibidas o reguladas por los convenios internacionales, por lo que debe ser posible para la humanidad civilizada el prevenir el abuso sin sentido de cualquier nuevo tipo de arma, sin que sean contrarias al objeto de la guerra.
Cañon 88 milim, en defensa de Berlin.

Por tanto, el Gobierno alemán formula la propuesta de que las tareas prácticas inmediatas de esta conferencia serán:
1. Prohibición del bombardeo de gas, veneno, o bombas incendiarias.
2. Prohibición del lanzamiento bombas de cualquier tipo en las ciudades y pueblos abiertos fuera del rango de la media artillería pesada de los frentes de combate.
3. Prohibición del bombardeo con armas de fuego de largo alcance de las ciudades a más de 20 kilómetros de distancia de la zona de batalla.
4. Abolición y prohibición de la construcción de tanques de tipo pesado.
5. Abolición y prohibición de la artillería de los calibres más pesados.
Tan pronto como las posibilidades para una mayor limitación de armamentos surjan de tales discusiones y acuerdos, deben ser utilizados.
El Gobierno alemán considera que si incluso un primer paso se hace en el camino hacia el desarme, esto será de enorme importancia para las relaciones entre las naciones, y para la recuperación de la confianza, el comercio y la prosperidad.
De acuerdo con el deseo general de la restauración de las condiciones económicas favorables, el Gobierno alemán se prepara inmediatamente después de la conclusión de los tratados políticos para llegar a un intercambio de opiniones sobre los problemas económicos con los demás países interesados, en el espíritu de las propuestas presentadas, y de hacer todo lo que está a su alcance para mejorar la situación económica en Europa, y la situación económica mundial, que está estrechamente ligada a ella.
El Gobierno alemán considera que el plan de paz propuesto por encima de ella ha hecho su contribución a la reconstrucción de una nueva Europa sobre la base del respeto mutuo y la confianza entre los Estados soberanos. Muchas oportunidades para tal pacificación de Europa, por la que Alemania tan a menudo en los últimos años ha hecho sus propuestas, se han descuidado. Que este intento de lograr la comprensión europea tenga éxito por fin.
El Gobierno alemán cree con seguridad que ha abierto el camino en esta dirección mediante la presentación del plan de paz ya indicado.”

Soldados alemanes atendiendo
a un ruso seriamente herido.
Cualquiera que hoy lea este exhaustivo plan de paz global se dará cuenta en la dirección que el desarrollo de Europa, de acuerdo con los deseos de Adolf Hitler, realmente debería haber procedido. Aquí estaba la posibilidad de un trabajo verdaderamente constructivo, esto podría haber sido un punto de inflexión real para el bienestar de todas las naciones. Pero una vez más el único que llamo a la paz no fue escuchado. Sólo Gran Bretaña respondió con un cuestionario más desdeñoso que evitó cualquier consideración seria de los puntos esenciales que se planteaban. Dicho sea de paso, sin embargo, ella –Gran Bretaña- reveló sus verdaderas intenciones al posicionarse a sí misma como la protectora de Francia y al imponer y comenzar las conversaciones del personal militar regular con la República Francesa al igual que en el período anterior a la Gran Guerra -1º Guerra Mundial-.
Ya no puede haber ninguna duda ahora que las potencias occidentales estaban siguiendo el antiguo camino hacia un conflicto armado y que preparan de manera constante un nuevo golpe contra Alemania, a pesar de los pensamientos y esfuerzos enteros de Adolf Hitler se orientaron a probar que él quiso permanecer en los mejores términos posibles con ellos. En el curso de los años que había llevado a cabo numerosas medidas en esta dirección, de las cuales se hará referencia a algunas más aquí. Él –Hitler- negoció el Acuerdo Naval del 18 de junio 1935 con Gran Bretaña, que tenía previsto que la marina de guerra alemana sólo debería tener una fuerza del 35% en comparación con la de la Armada británica. Con esto el –Hitler- quería demostrar que el Reich, para usar sus propias palabras, tenía “ni la intención ni los medios, ni tampoco era necesario” de entrar en cualquier rivalidad en cuanto a poder naval, como había tenido tan fatídica influencia en su relaciones con Gran Bretaña en los días bien recordados antes de la Gran Guerra.
Hitler aseguró a Francia en cada posible ocasión de su deseo de vivir en paz con ella. Renunció repetidamente en términos claros cualquier pretensión al Alsacia-Lorena. En el regreso al Reich del territorio del Sarre como el resultado del plebiscito, Hitler declaró el 1 de marzo 1935:
“Es nuestra esperanza que a través de este acto de indemnización justa, en la que vemos un retorno a la razón natural, las relaciones entre Alemania y Francia han mejorado de forma permanente. Tanto como nosotros deseamos la paz, debemos esperar que nuestro gran vecino está listo y dispuesto a buscar la paz con nosotros. Debe ser posible para dos grandes pueblos el unirse y colaborar en oposición a las dificultades que amenazan con abrumar a Europa.”
Así, en todos los lados se opuso a que el enemigo planee su determinación de preservar la paz y se esforzó por proteger a Alemania de esta manera. Sin embargo, cuando vio que Londres y París se estaban armando para el ataque, Hitler se vio una vez más obligado a adoptar nuevas medidas de defensa. El campo enemigo, como hemos visto anteriormente, se había ampliado enormemente gracias a la alianza entre Francia y Rusia. Además de esto, las dos potencias se habían asegurado una línea de comunicación con el sur del Reich a través de Checoslovaquia tras haber concluido un tratado con Rusia, que la puso en la posición de un puente entre el este y el oeste. Checoslovaquia, sin embargo, tenía el control del país de alta altitud de Bohemia y Moravia, que Bismarck había llamado la ciudadela de Europa, y esta ciudadela se proyectaba bastante dentro del territorio alemán. La amenaza a Alemania, por lo tanto asumió proporciones verdaderamente irresistibles.
El genio de Adolf Hitler encontró la manera de lidiar con este peligro. Las condiciones en la Austria alemana, que bajo el terror del Gobierno de Schuschnigg se encaminaba a la guerra civil, le ofrecieron la oportunidad de intervenir para salvar la situación, y para llevar de vuelta al Reich la nación hermana al sur-este que había sido condenada por los poderes vencedores para llevar la vida de un “Estado Libre” decadente y sin esperanzas. Después de que él se había establecido cerca de la línea de comunicación entre Francia y Rusia mencionada anteriormente, un proceso de disolución se produjo en el Estado mixto de Checoslovaquia, que había sido creado artificialmente del conjunto de los más diversos elementos nacionales, hasta después de la liberación de Sudetenland y la secesión de Eslovaquia, los checos por si mismos pidieron la protección del Reich alemán. Con este puente del enemigo que entró en posesión de Adolf Hitler, y al mismo tiempo fue posible una conexión directa con Italia, cuya amistad se había asegurado hace algún tiempo.


Soldados alemanes compartiendo su comida
con civiles rusos
.
Mientras que él estaba ganando este éxito estratégico para la seguridad de su país, Adolf Hitler fue nuevamente tratando con gran afán de llegar a un entendimiento pacífico con las potencias occidentales. En Múnich directamente después de la liberación de los alemanes Sudetes, aprobada por Gran Bretaña, Francia e Italia, Hitler hizo un acuerdo con el primer ministro británico, Neville Chamberlain, cuyo texto era el siguiente:
“Hemos tenido una reunión hoy y estamos de acuerdo en reconocer que la cuestión de las relaciones anglo-alemanas es de primera importancia para los dos países y para Europa.
Consideramos que el acuerdo firmado ayer por la noche y el Acuerdo Naval Anglo-Alemán como símbolo del deseo de nuestros dos pueblos de no ir a la guerra unos con otros de nuevo.
Estamos decididos que el método de la consulta será el método adoptado para hacer frente a cualquier otra cuestión que puedan referirse, nuestros dos países, y estamos decididos a continuar con nuestros esfuerzos para eliminar las posibles fuentes de diferencia y contribuir así a asegurar la paz en Europa.”
—  September 30, 1938. Adolf Hitler, Neville Chamberlain.”

Dos meses más tarde, bajo instrucciones de Hitler, el Ministro de Asuntos Exteriores alemán, von Ribbentrop, hizo el siguiente acuerdo con Francia:
“Herr Joachim von Ribbentrop, Ministro del Reich de Asuntos Exteriores, y M. Georges Bonnet, ministro francés de Asuntos Exteriores, actuando en nombre y por orden de sus gobiernos, están, en su reunión en París, el 6 de diciembre de 1938, acordaron lo siguiente:
1. El Gobierno alemán y el Gobierno francés comparten plenamente la convicción de que las relaciones pacíficas y de buena vecindad entre Alemania y Francia constituyen uno de los elementos más esenciales para la consolidación de la situación en Europa y en el mantenimiento de la paz general. Los dos Gobiernos, en consecuencia, utilizan todos sus esfuerzos para asegurar el desarrollo de las relaciones entre sus países en este sentido.
2. Los dos Gobiernos reconocen que entre los dos países no hay  una cuestión territorial excepcional, y solemnemente reconocer como definitiva la frontera entre ambos países tal como ahora existen.
3. Los dos Gobiernos están resueltos, mientras que no afecte sus relaciones particulares con otras potencias, a permanecer en contacto con respecto a todas las cuestiones relativas a los dos países, y mutuamente consultar la evolución posterior a estas cuestiones que puedan causar dificultades internacionales.
En señal de lo cual los representantes de los dos gobiernos han firmado la presente Declaración, que entra en vigor inmediatamente.

Hecho en dos documentos originales en lengua francesa y alemana respectivamente, en París, 6 de diciembre de 1938.
Joachim von Ribbentrop, Reich Ministro de Asuntos Exteriores.
             Georges Bonnet, Ministro de Relaciones Exteriores.”
Según todos los cálculos uno podría haber sido capaz de asumir que el camino estaba despejado para la reconstrucción de la colaboración en el que participarían todas las grandes potencias, y que los esfuerzos del Führer para garantizar la paz por fin tendrían éxito. Pero lo contrario era cierto. Apenas había llegado a casa cuando Chamberlain llamó para el rearme en una escala considerable y los planes trazados para un nuevo y enorme cerco de Alemania. Gran Bretaña ahora se hizo cargo de Francia en el liderazgo de este nuevo cerco del Reich, con el fin de obtener un sustituto de la pérdida de Checoslovaquia muchas veces su valor. Ella abrió las negociaciones con Rusia, concedió a Polonia garantía y también Rumania, Grecia y Turquía. Estas eran señales de alarma de la mayor urgencia.
Oficial alemán
con civiles rusos.
Justo en este momento Adolf Hitler estaba ocupado con la tarea de finalmente eliminar las fuentes de fricción con Polonia. Con este fin Hitler había hecho una propuesta extraordinariamente generosa por la cual la ciudad libre y puramente Alemana de Danzig volvería al Reich, y un paso estrecho a través del Corredor Polaco, que desde 1919 se había desgarrado el noreste de Alemania a una insoportable medida, sería proporcionar una comunicación con el área separada. Esta propuesta, que además proporcionó a Polonia la posibilidad de un pacto de no-agresión de 25 años y otras ventajas, sin embargo, fue rechazada en Varsovia, ya que se creía, consciente de que las autoridades eran de formar uno de los principales miembros del frente común creado por Londres contra Alemania, que cualquier concesión, aunque sea menor, podría ser rechazada. ¡Esto no fue todo! Con la misma conciencia Polonia luego comenzó a ser agresivo, amenazó a Danzig, y se dispuso a tomar las armas contra Alemania.
Oficiales alemanes compartiendo con  civiles rusos.
Así, el momento estaba muy cerca para el ataque contra el Reich de los países que se habían reunido para tal fin. Adolf Hitler, haciendo un esfuerzo final y extremo en interés de la paz, salvó lo que pudo. El 23 de agosto, Ribbentrop logró llegar a un acuerdo de no-agresión en Moscú con Rusia. Dos días más tarde, el propio Führer alemán hizo una oferta final y verdaderamente notable a Gran Bretaña, declarándose listo “para celebrar acuerdos con Gran Bretaña”, “… que no sólo, en el lado alemán, en todo caso salvaguardar la existencia del Imperio Británico, pero si es necesario se garantizaría la ayuda alemana para el Imperio británico, independientemente del lugar donde podría ser necesaria la asistencia”. Al mismo tiempo que estaba dispuesto“a aceptar una limitación razonable de las armas, de acuerdo con la nueva situación política y las necesidades económicas”. Y, por último, Hitler aseguro una vez más que no tenía ningún interés en los asuntos en el oeste y que “una corrección de las fronteras en el oeste están fuera de toda consideración.”
La respuesta a esto fue un pacto de asistencia firmado el mismo día entre el Reino Unido y Polonia, lo que hizo que el estallido de la guerra inevitable. Entonces se tomó la decisión en Varsovia (Polonia) para movilizarse de inmediato contra Alemania, y los polacos comenzaron con los ataques violentos no sólo sobre los alemanes en Polonia, que durante algún tiempo habían sido víctimas de masacres terribles, sino también contra los alemanes en territorio alemán.
Alemanes compartiendo con
prisioneros soviéticos.

Pero incluso cuando Gran Bretaña y Francia ya habían declarado la guerra que deseaban, y Alemania había superado el peligro de Polonia en el este por una gloriosa campaña sin paralelo, incluso entonces Adolf Hitler levantó la voz una vez más, en nombre de la paz. Lo hizo a pesar de que sus manos eran ahora libres para actuar contra el enemigo en el oeste. Así lo hizo, a pesar de la lucha contra él que fue personalmente proclamada en Londres y París con un odio inconmensurable, como una cruzada. En ese momento Hitler poseía el supremo dominio de sí mismo al proclamar en su discurso del 6 de octubre de 1939, un nuevo plan para la pacificación de Europa a la opinión pública en todo el mundo. Este plan fue como sigue:
“Con mucho, la tarea más importante, en mi opinión, es la creación no sólo de una creencia, sino también un sentido de la seguridad europea.
1. Para ello, es necesario que los objetivos de la política exterior de cada Estado europeo debe quedar perfectamente claro. En lo que concierne a Alemania, el Gobierno del Reich está dispuesto a dar una exposición completa y exhaustiva de los objetivos de su política exterior. Al hacerlo, comienza diciendo que el Tratado de Versalles es ahora considerado por ella como obsoleto, es decir, que el Gobierno del Reich alemán y con él todo el pueblo alemán ya no ven causa o razón de cualquier revisión posterior del Tratado, además de la demanda de posesiones coloniales adecuadas justa y debidamente al Reich, con la participación, en primer lugar del retorno de las colonias alemanas. Esta demanda de colonias se basa no sólo en la reivindicación histórica de Alemania de sus colonias, pero sobre todo en su derecho elemental a una parte de los recursos mundiales de las materias primas. Esta demanda no tiene la forma de un ultimátum, ni es una demanda que está respaldado por la fuerza, sino una demanda basada en la justicia política y los principios económicos sanos.
2. La demanda de una reactivación real de la vida económica internacional, junto con la ampliación del intercambio y comercio presupone una reorganización del sistema económico internacional, es decir, de la producción en los estados individuales. Con el fin de facilitar el intercambio de los bienes producidos de esta manera, sin embargo, se debe llegar a un nuevo sistema de mercados y a un ajuste final de monedas, por lo que los obstáculos en el camino del comercio sin restricciones se pueden eliminar de forma gradual.
3. La condición más importante, sin embargo, para un renacimiento real de la vida económica dentro y fuera de Europa, es el establecimiento de una paz garantizada incondicionalmente y de una sensación de seguridad por parte de las naciones individuales. Esta seguridad no sólo será posible gracias a la sanción definitiva de la situación europea, pero sobre todo por la reducción de los armamentos a un nivel razonable y económicamente tolerable. Una parte esencial de este necesario sentido de la seguridad, sin embargo, es una definición clara del uso legítimo y la aplicación de ciertos armamentos modernos que pueden en cualquier momento dado golpear directamente en el corazón de cada nación y por lo tanto, crear una sensación de inseguridad permanente. En mis intervenciones anteriores en el Reichstag en las que hice propuestas con este fin en vista. En ese momento fueron rechazados – presumiblemente por la sencilla razón de que fueron hechas por mí. 
Creo, sin embargo, que el sentido de la seguridad nacional no volverá a Europa hasta acuerdos internacionales claros y vinculantes hayan proporcionado una definición amplia de la medida en que se permite o se prohíbe el uso de ciertas armas.
La Convención de Ginebra, una vez logro prohibir, en los países civilizados, al menos, el asesinato de los heridos, los mal tratos a los presos, la guerra contra los no combatientes, etc, y así como fue posible poco a poco lograr la observancia universal de este estatuto , una forma debe seguramente ser encontrada para regular la guerra aérea, el uso de gas venenoso, de submarinos, etc, y también para definir el contrabando que la guerra va a perder su terrible carácter de un conflicto librado contra mujeres y niños y contra los no combatientes en general. El horror creciente de ciertos métodos de la guerra moderna por voluntad propia acordara una iniciativa hacia a su abolición, y así se volverán obsoletos.
En la guerra con Polonia, me esforcé para restringir la guerra aérea con los objetivos de importancia militar, o sólo emplearlos para combatir la resistencia en un punto dado. Pero seguramente debe ser posible emular a la Cruz Roja en la elaboración de una regulación internacional universalmente válida. Sólo cuando esto se logre la paz pueda reinar, sobre todo en nuestro continente densamente poblada, una paz que, sin contaminar por la desconfianza y el miedo, proporcionará la única condición posible para la verdadera prosperidad económica. No creo que haya ningún hombre de estado responsable en Europa que no desee en su corazón la prosperidad para su pueblo. Pero ese deseo sólo puede hacerse realidad si todos los pueblos que habitan este continente deciden trabajar juntos. Para ayudar en garantizar esta cooperación debe ser la meta de todo hombre que sinceramente está luchando por el futuro de su propio pueblo.
Para lograr este gran objetivo, las principales naciones de este continente algún día tienen que unirse con el fin de establecer, aceptar y garantizar un estatuto sobre una base amplia que asegure para ellos una sensación de seguridad, de tranquilidad, – en resumen , de la paz.
Esta conferencia no podía ser llevada a cabo sin la preparación más completa, i. e. sin aclaración exacta de cada punto en cuestión. Es igualmente imposible que una conferencia de este tipo, que determinaría el destino de este continente durante muchos años por venir, pudiera llevar a cabo sus deliberaciones mientras haya cañones tronando, o ejércitos movilizándose para ejercer presión sobre ella. Dado que, sin embargo, estos problemas deben ser resueltos antes o después, seguramente sería más sensato hacer frente a la solución antes de que millones de hombres sean primero inútilmente enviados a su muerte, y miles de millones de dólares en bienes destruidos. 
La continuación de la situación actual en el oeste es impensable. Cada día prontamente demandara crecientes sacrificios. Tal vez llegue el día en que Francia comenzará a bombardear y destruir Saarbrücken. La artillería alemana, a su vez convertirá Mühlhausen en ruinas. Francia tomará represalias con el bombardeo de Karlsruhe, y Alemania a su vez shell Strassburg. A continuación, la artillería francesa se ​​disparará en Friburgo, y los alemanes en Kolmar o Schlettstadt. Se establecerá Artillería de largo alcance a continuación, y de ambos lados la destrucción golpeará cada vez más, y lo que no puede ser alcanzado por la artillería de largo alcance será destruido desde el aire. Y eso va a ser muy interesante para algunos periodistas internacionales, y muy rentable para el avión, las armas, y los fabricantes de municiones, etc, pero terrible para las víctimas. Y esta batalla de destrucción no se limita a la tierra. No, va a llegar lejos sobre el mar. Hoy en día ya no hay ninguna isla.
Y la riqueza nacional de Europa, se dispersara en forma de conchas, y el vigor de cada nación se debilitara en los campos de batalla. Un día, sin embargo, volverá a haber fronteras entre Alemania y Francia, pero en vez de ciudades florecientes habrá ruinas y cementerios sin fin.”

El destino de este plan fue el mismo que el de todos los anteriores llamamientos hechos por Adolf Hitler en nombre de la razón, en aras de un verdadero renacimiento de Europa. Sus enemigos no le prestaron atención. En esta ocasión tampoco hubo respuesta enviada por ellos. Se adhieren rígidamente a la actitud que habían adoptado en el principio.



Ante esta serie de hechos históricos ¿hay alguna necesidad de más detalles en cuanto a la cuestión de por qué ellos hicieron esto? Ellos habían creado Versalles, y cuando Versalles amenazaba con derrumbarse querían la guerra, con el fin de seguir con un Versalles aún peor. Los reproches que se hacen hoy a Adolf Hitler y la Alemania, retroceden todos y cada uno de quienes las realizan, y caracterizan sus acciones. Ellos son los perturbadores de la paz, que son los que meditan la opresión violenta de otros pueblos y tratan de hundir Europa en destrucción y el desastre. Si no fuera así, ellos ya hace tiempo habrían tomado la mano que se extendió a ellos o al menos haber hecho un gesto de sinceridad en un deseo de cooperar en un nuevo orden, y así ahorrarle a las naciones “sangre, sudor y lágrimas” en exceso.
La historia del mundo es la Corte Internacional de Justicia, y en este caso, como siempre que se tome una decisión que se pronuncie un veredicto justo.

Las Iniciativas de Hitler fueron documentadas en el German White Book y en el British Blue book, y en los registros oficiales diplomáticos de otros estados europeos.
Nota: La única “fuerza bruta” había sido usado por los Checos contra los Alemanes Sudetes



"[Al fin] hemos obligado a Hitler a hacer la guerra” – LORD HALIFAX, SEPTIEMBRE DE 1939. BIEG, HANS-HENNING, AMERIKA DIE UNHEIMLICHE WELTMACHT, P. 160.

Pacto Ribbentrop-Molotov


Firma del "pacto de no agresión" el 23 de agosto de 1939. 
Joachim von Ribbentrop representando a Alemania y Viacheslav Mólotov representando a la URSS.

La posibilidad de que Polonia detuviera su propaganda antigermánica y que accediera a construir un ferrocarril y una carretera que uniera a Prusia Oriental con el resto de Alemania, se desvaneció a mediados de 1939.
A la vista de ello, para detener las masacres étnicas contra los alemanes y para cerrar el conflicto fronterizo surgía entonces la cuestión de enviar tropas a Polonia, pues dada la garantía de Inglaterra y Francia al gobierno polaco, tal cosa implicaba el riesgo de que ambas potencias le declararan la guerra a Alemania. Ante esta situación surgieron dos circunstancias que fueron decisivas:
  • Joachim von Ribbentrop, ministro de Relaciones alemán, le afirmó a Hitler que según todos sus informes, Inglaterra y Francia no llegarían a la guerra. Los pueblos británico y francés no querían soportar otra contienda sólo para evitar la construcción de un ferrocarril a través del corredor polaco. En Francia, el Servicio del Ministerio del Interior, a cargo de Mandel Rothschild informaba de una absoluta falta de interés en las oficinas de reclutamiento. Ribbentrop aseguraba que la actitud de Londres y París obedecía únicamente a la presión de círculos minoritarios de judíos y masones, pero que su influencia no podía ser tan grande como para forzar a sus pueblos a una nueva guerra mundial. Hitler confió en los informes de Ribbentrop. Se afirma que sólo Goebbels, ministro de Propaganda, no era de esa opinión y estimaba que tales círculos, aunque minoritarios, sí podrían empujar a ingleses y franceses a una guerra, pero no para impedir simplemente la unión de los territorios alemanes, sino para defender a la URSS, y al marxismo del peligro que representaba Alemania para éstos, pues la oposición del nacionalsocialismo al marxismo era clara desde el principio y sus diferencias eran irreconciliables.
  • Por su parte, Stalin estaba interesado en que Alemania entrara en guerra con Polonia, Inglaterra y Francia antes de que le llegara su turno a él, y para alentar a Hitler a que cayera en el "gambito", el 10 de agosto le ofreció un "pacto de no agresión" con la Unión Soviética. El ministro Ribbentrop fue a Moscú el día 23 de agosto a firmar el pacto creyendo ingenuamente que eso enfriaría los ánimos de ingleses y franceses, de tal manera que no llegarían a la guerra si Alemania cruzaba Polonia para llevar sus ejércitos a la frontera soviética. Este pacto careció totalmente de sinceridad, pues ambas partes sólo querían ganar tiempo.
Entretanto, el servicio secreto polaco informó al coronel Beck que Stalin había dicho el 19 de agosto en una reunión secreta en el Politburó que si la Unión Soviética firmaba un tratado de no agresión con las potencias occidentales, la guerra podría evitarse, pero que el pacto de no agresión con Alemania le serviría para que Francia e Inglaterra declararan la guerra a Alemania, y de esa manera "podremos esperar, ventajosamente, nuestro turno". El único interés de Stalin era que dicha guerra durara el mayor tiempo posible hasta que ambos bloques quedaran exhaustos.

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Artículos principales: 1 de septiembre de 1939 y Campaña de Polonia
Aprovechando una máquina alemana para cifrar mensajes comerciales, un grupo de criptógrafos y matemáticos polacos había logrado construir 15 réplicas del aparato alemán Enigma, utilizado para cifrar mensajes militares, y operaba cuatro estaciones de monitoreo de ondas de radio. De esa manera, el Estado Mayor polaco estaba descifrando mensajes de las fuerzas armadas alemanas y había identificado el número y la ubicación del 80% de las tropas alemanas desplegadas ante la frontera polaca. Es decir, sabía lo poderoso de esos contingentes y la inminencia de un choque, no obstante, no hacía nada por conjurarlo.[5]

  • El 19 de agosto de 1939, Francia le ofrece créditos a Beck, evidentemente alentándolo a que no negocie con Alemania.
  • El día 22, la prensa europea comenta que la URSS ha abandonado a Polonia en su conflicto con Alemania.
  • El día 23, el mismo día del pacto entre Berlín y Moscú, Estados Unidos recomienda a sus nacionales que salgan de Polonia. La guerra es inminente.
  • El día 24, la prensa europea reitera que la guerra está próxima porque ya ocurren choques fronterizos entre Alemania y Polonia.
  • Ese mismo día, el papa Pío XII habla por radio al mundo y hace un llamado para que se negocie: "Nada hay perdido en la paz; todo puede perderse, en Europa, con la guerra..."
Sin embargo, Beck acababa de notificar a Berlín que Polonia "no tiene nada qué negociar sobre el corredor ni sobre nada". Beck no cedió al derecho a un ferrocarril y a una carretera, a pesar de que sabía que Stalin no dudaba en que habría guerra. Una política diferente hubiera determinado una rápida derrota de la URSS sin una guerra mundial.
Las gestiones de Hitler ante Londres y París continuaron hasta el 30 de agosto en el sentido de que intervinieran para que Polonia enviara un embajador plenipotenciario a Berlín para negociar. Pero el gobierno polaco se rehusó a enviar tal embajador y ordenó la movilización militar total, que afectaba a dos millones de polacos.
A las 20:30 horas del 31 de agosto Hitler dio la orden para iniciar el ataque a Polonia al día siguiente.
La madrugada del  1 de septiembre de 1939 las Fuerzas Armadas alemanas avanzan para recuperar Posen, Prusia Occidental y Danzig y tomar Varsovia, su capital. Ante este hecho, Inglaterra envía un ultimátum a Alemania que exigía que Alemania retirara sus tropas a sus posiciones previas al 1 de septiembre, posteriormente Francia envió un ultimátum idéntico. Alemania los rechazó.



Mapa que muestra el avance de los ejércitos alemán y soviético durante la ocupación de Polonia







El 3 de septiembre de 1939, los gobernantes de Inglaterra y Francia anunciaron que le declaraban la guerra a Alemania con el pretexto de defender a Polonia. Pero no tenían la menor intención de prestar ayuda a los polacos. Sus respectivos pueblos ignoraban que lo que realmente deseaban defender era la URSS y el marxismo. Polonia era tan sólo el detonante.



 Polonia se convertía así, en contra de sus propios intereses y los de toda Europa, en una gran trinchera avanzada de la URSS. En realidad se necesitaba sacrificar a decenas de países para salvar al marxismo del golpe mortal que le preparaba Hitler con su Operación Barbarroja. Polonia, Inglaterra y Francia no eran suficientes para este efecto. Después ya se irían empujando más países a la contienda, como Yugoslavia, que entró al conflicto mediante un motín, sin que hubiera absolutamente ningún motivo para romper su declarada neutralidad. Ese mismo día ocurrió el denominado Domingo Sangriento o Masacre de Bromberg, en la que fueron asesinados varios cientos de alemanes en la ciudad polaca.



El ejército polaco, completamente solo y enardecido de moral por las falsedades que profería su propaganda, combatió bravamente, pero fue derrotado en 15 días al no poder hacer frente a las tropas germanas que usaron su famosa estrategia llamada Blitzkrieg ('Guerra relámpago'). El gobierno de Beck huyó de Varsovia y no quiso declararla "ciudad abierta", sacrificándola así a ser tratada como fortaleza de la línea de combate.
El pueblo polaco estaba tan mal informado que no se explicaba el súbito desenlace. Hasta ocho meses después, con la derrota de los ejércitos aliados en Francia, vio que se le había mentido criminalmente respecto a la fuerza alemana. Ante la inminente caída de Varsovia, su gobierno se exilió en Londres desde donde ingenuamente esperaba continuar la lucha con el apoyo de sus aliados para la reconquista de su patria.
La mitad de Polonia, aún no ocupada por los alemanes, fue invadida y ocupada por los soviéticos el 17 de septiembre. Entonces el gobierno polaco exiliado en Londres y encabezado por el mariscal Sikorski, pidió a sus aliados que le declararan la guerra a la URSS. Sin embargo, las falsas seguridades dadas por Inglaterra y Francia a Polonia sólo eran válidas si entraba en guerra contra Alemania. No operaban en caso de una invasión soviética.
Esta sangrienta guerra de seis años iniciada por Inglaterra y Francia con el presunto fin de defender y liberar a Polonia, terminaría en 1945 con la entrega lisa y llana a la 
Unión Soviética de media AlemaniaBulgariaHungríaRumaniaAlbaniaEstoniaLituaniaLetoniaUcraniaChecoslovaquia y la propia Polonia. El gobierno polaco en el exilio de Londres se encontró con la novedad de que Polonia al ser "liberada" por los bolcheviques en 1945, no fue su gobierno el que se restauró en Varsovia sino que se instauraría un gobierno títere soviético que gobernaría por varias décadas más, con toda la anuencia de sus "aliados".


Campaña de Polonia

La Campaña de Polonia en 1939 consistió en la entrada de Alemania al territorio polaco a partir del 1 de septiembre de 1939, conocida también como Operación Fall Weiss.
El ejército polaco fue fácilmente derrotado, al no poder hacer frente a las superiores tropas germanas que estaban usando su famosa técnica llamada Blitzkrieg (Guerra relámpago) que estaba basada en el movimiento rápido de los blindados y la máxima potencia de fuego. No obstante, la caída de Polonia sería acelerada por la posterior invasión por parte de la Unión Soviética (Ver: Invasión soviética de Polonia), el 17 de septiembre, y la ausencia de ayuda de sus aliados Reino Unido y Francia.

Antecedentes
Una vez finalizada la Primera Guerra Mundial, Alemania es forzada a renunciar a cualquier tipo de pretensión sobre territorios polacos, si bien los artículos 87 a 104 del Tratado de Versalles establecen excepciones sobre los territorios de Danzig (que queda como Ciudad Libre de Danzig amparada por la Sociedad de Naciones), Memel y Prusia Oriental (pendiente de un plebiscito sobre su adhesión a Alemania o a Polonia).

Tanque liviano polaco 7TP, 1939
Tras el abandono de la Conferencia de Desarme y la Sociedad de Naciones, el siguiente paso de la política exterior de Adolf Hitler fue la firma de un pacto de no agresión entre Polonia y Alemania, que tiene lugar en 1934.
El 5 de noviembre de 1937 tiene lugar una reunión de Hitler con su Ministro de Exteriores Konstantin von Neurath, su Ministro de Guerra Werner von Blomberg y los principales jefes militares. En ella, Hitler establece las líneas a seguir en la política exterior alemana destinadas a asegurar el espacio vital (Lebensraum) necesario para la supervivencia alemana. En dicha reunión, Hitler insta a la resolución del problema de las poblaciones germanas fuera del territorio alemán (Ver: Volksdeutsche).
En marzo de 1938, Alemania recupera Memel (cedida por el Gobierno lituano) y se anexiona Austria. Hitler fija su atención en Checoslovaquia y consigue parte de su territorio merced al Pacto de Múnich en septiembre. Gran Bretaña y Francia anuncian su intención de socorrer a Polonia en el caso de que sea invadida por Alemania.
El 24 de noviembre de 1938, el Jefe del Alto Mando Alemán Wilhelm Keitel, añade un apéndice a una orden anterior de Hitler sobre la reconstrucción de la Kriegsmarine.
"El Führer ha ordenado que además de las tres eventualidades mencionadas en la directiva anterior, se han de hacer también preparativos para la ocupación por sorpresa por tropas alemanas del Estado Libre de Danzig. Para la preparación se han de tener en cuenta los siguientes principios: La primera suposición es la captura inmediata de Danzig aprovechando una situación política favorable, y no una guerra con Polonia. Las tropas que se usen para este objetivo no deben reservarse al mismo tiempo para hacerse con la región de Memel para que ambas operaciones puedan llevarse a cabo simultáneamente si surge la necesidad."
Wilhelm KeitelPrimer Apéndice a la Orden del 21 de octubre de 1938
En marzo de 1939, los ejércitos alemanes ocupan toda Checoslovaquia, Bohemia y Moravia. El gobierno alemán sigue buscando una paz negociada con Polonia. El 3 de abril, el Alto Mando de las Fuerzas Armadas alemanas emite la Directiva para las Fuerzas Armadas 1939/40. En este documento se lee la orden de Hitler: Se han de hacer los preparativos de tal forma que se pueda llevar a cabo la operación(Fall Weiss). El 11 de abril, Hitler informa sus objetivos: defender las fronteras alemanas, Fall Weiss y la anexión de Danzig. El 28 de abril, Hitler conmina la restitución de Danzig en un discurso en elReichstag así como en un memorándum dirigido al gobierno polaco. Además exige de la construcción de una carretera y una línea de ferrocarril extraterritoriales que la uniesen con el territorio alemán. Pero el gobierno polaco, siguiendo órdenes del gobierno de Inglaterra, no acepta la construcción del ferrocarril ni la cesión de Danzig. La tensión diplomática aumenta.
El 23 de agosto se firma el Pacto Ribbentrop-Molotov. Este acuerdo es recibido con hostilidad por parte de Francia y Gran Bretaña. Ésta última firma a su vez el Pacto de Ayuda Mutua con Polonia el 25 de agosto para el caso en el que cualquiera de los dos países sufriera una agresión.
Orden de batalla

Plan de batalla alemán
Conforme al plan aprobado por el Estado Mayor, los ejércitos alemanes se dividen en dos grupos de ejércitos: el principal en el sur, comandado por el Generaloberst Gerd von Rundstedt y un segundo grupo al norte, al mando del también Generaloberst Fedor von Bock. El mando de toda la Operación recae en el general Walther von Brauchitsch.


El Grupo de Ejércitos Norte tiene orden de atacar el corredor polaco hacia el este con el 4º Ejército, mientras que el 3º Ejército ataca hacia el este desde Prusia Oriental. Una vez que los ejércitos contactasen, debían moverse en dirección sur, hacia Varsovia. Por su parte, el Grupo Sur, debía atacar desde Silesia y Eslovaquia. El 10º Ejército —el más fuerte— se dirigiría directamente a Varsovia mientras que su flanco izquierdo era protegido por el 8º Ejército y el 14º Ejército hacía lo propio con el flanco derecho. En cuanto el 10º Ejército llegase a contactar con el Grupo Norte, las tropas se dedicarían a destruir las unidades enemigas que hubiesen quedado atrapadas, dando fin a la campaña. A sugerencia del general Von Bock los alemanes avanzaron al este de Varsovia durante la segunda fase de la campaña para impedir que los polacos pudiesen refugiarse en las marismas de Pripet.
En los años que precedieron a la Segunda Guerra MundialAlemania creó una potente fuerza aérea que, en 1939, no podía ser igualada por ningún otro país europeo en potencia de ataque o movilidad. Los bombarderos y cazas de la Luftwaffe superaban fácilmente a sus homólogos en servicio con la Fuerza Aérea Polaca.
En la Campaña de Polonia se emplearon un total de 1.580 aviones, asignados en el norte a la Luftflotte del General Albert Kesselring con la Fliegerdivision del Generalmajor Ulrich Grauert, la Lehr-Division del Generalmajor Foerster y el Luftwaffekommando Ost-Preussen del teniente general Wilhelm Wimmer en apoyo de los Ejércitos de Bock. En la parte sur operó la Luftflotte IV de Lohr desde bases en Silesia con la 2 Fliegerdivision del Generalleutnant Bruno Loerzer y el Fliegerführer del Generalleutnant Wolfram Freiherr (barón) von Richthofen.



Los principales aviones que se utilizaron fueron los Messerschmitt Bf 109E-1, los Junkers Ju 87B-1 (Stuka) donde por primera vez se pudo ver la eficacia de los bombardeos en picado de este avión, los Dornier Do 17Z-2 con base en Heiligenbeil en Prusia Oriental y los Heinkel He 111.

Plan de defensa polaco
La defensa de Polonia podía seguir dos estrategias. La primera consistía en defender los 1.800 km de frontera, protegiendo así las industrias, comunicaciones y grandes centros de población. 

Artillería polaca

Ésta solución dejaba a los ejércitos en una situación delicada: podían ser rodeados con facilidad. La segunda estrategia sería resistir empleando el curso de los grandes ríos, como les recomendó el generalísimo francés Maurice Gamelin en mayo de 1939: resistir en zonas fuertes esperando la ayuda franco-británica (que nunca llegó). La desventaja de ésta defensa era que los polacos perderían la mayor parte de sus zonas industriales y algunos grandes núcleos de población.
Para la guerra en el mar se había trazado el plan Worek (Saco) que tenía por objeto impedir el desembarco en el litoral polaco. En colaboración con los ingleses, la Operación Pekín suponía que las unidades de superficie polacas se refugiarían en puertos británicos ante la superioridad alemana.
En total, el Ejército Polaco estaba agrupado en siete ejércitos: ModlinPomorzePoznańŁódźCracovia (Kraków), Lublin y de los Cárpatos. También se contaba con un Grupo Operativo. Durante la campaña, se formó el Ejército de Varsovia (Warszawa) y el Grupo Operativo de Polesia (Polesie) con restos de los anteriores.
La aviación polaca desplegaba 433 aviones de primera línea, repartidos entre la Fuerza Aérea Móvil (159 aviones) y las Fuerzas Aéreas de los ejércitos (274 aviones). Superados en número y calidad del material, los polacos lucharon con valor y tenacidad antes de ser derrotados.
Los principales aviones que utilizaron fueron los cazas PZL P.11, los bombarderos pesados PZL P.37 y los aviones de bombardeo ligero PZL P.23b (Karás).
1 de septiembre
(Artículo principal: 1 de septiembre de 1939)
El acorazado SMS Schleswig-Holstein tenía una fuerza de asalto de 225 marineros al mando del Kapitanleutnant (Teniente de Navío) Hemingsen. El 31 de agosto, el Kapitan zur See (Capitán de Navío) Kleinkamp recibe la orden de ataque: Y=1.9.0445. Así, en la madrugada del 1 de septiembre a las 4.45 ordena que sus cuatro piezas de 280 mm y las cinco de 150 mm de la banda de babor abran fuego contra la fortaleza de la Westerplatte, defendida por 180 hombres.

Intervención Sovietica en Polonia.
El comandante de la flotilla de submarinos polaca da la orden de ejecución del plan Worek y los submarinos comienzan a hostigar a los buques alemanes durante todo el día. A las 05:30 se envió a los Dornier Do 17 atacar las cercanías del puente Dirschau y Varsovia fue atacada ya el primer día, a las 06:00 horas, la Luftwaffe ataca la base aeronaval de Puck, destruyendo el destacamento. A las 06:15 sobre Balice (Cracovia), un vuelo de patrulla del Escuadrón III/2 se encuentra con bombarderos alemanes que regresan tras atacar el aeropuerto de Rakowice (Cracovia). A las 14:00 horas es la base de Gdynia la que es bombardeada por Stukas, hundiendo un torpedero y dañando tres buques más.

Batallas de la Campaña de Polonia
Batalla de Mlawaerania (1–2 de septiembre). El ejército polaco intenta retrasar el avance alemán, retirándose para formar una línea defensiva.
Propaganda de la anexión del este de
Polonia a la Unión Soviética,
por parte del llamado por Staling,
"Ejercito de Liberación Rojo"
Toma de la Westerplatte (1–7 de septiembre). La primera guarnición atacada por los alemanes resiste 7 días.
Batalla de Bzura (7–20 de septiembre). Contraataque sorpresa del Ejército polaco por parte de los Ejércitos de Pomorze y Poznan que hacen retroceder a los alemanes. La mayor movilidad de las tropas alemanas (18 divisiones) y la falta de suministros hace que los polacos no puedan aprovechar el contraataque.
Asedio de Varsovia, 8-28 de septiembre.
Batalla de Tomaszów Lubelski (18 de septiembre). Batalla de carros entre 80 tanques polacos y alemanes.
1ª Batalla de Varsovia (9–24 de septiembre). Primer intento de la toma de Varsovia, rechazado.
2ª Batalla de Varsovia (25–28 de septiembre). Bombardeo aeroterrestre de Varsovia. La ciudad capitula.
Toma de la fortaleza de Modlin (25–29 de septiembre). La pérdida de Varsovia hace insostenible la posición.
Batalla de Kock (2–6 de octubre). Última batalla de la guerra. El General Franciszek Kleeberg reagrupa a las últimas unidades polacas.
Rys Jarosław.

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MAYO DE 1940
Hitler deliberadamente permite que el ejército británico escape en Dunkerque.
La “guerra relámpago” (Blitzkrieg) de Alemania a través de Holanda y Bélgica, así como la ocupación más temprana de partes de Dinamarca y Noruega, habían negado a los aliados de la oportunidad de rodear a Alemania antes de invadirla. Como muestra de buena fe, y a pesar de las negativas de sus propios generales, Hitler permite que las fuerzas aliadas atrapadas escapen ilesas de las playas de Dunkerque (Francia). Hitler confía en que este acto de gracia hará que a los británicos más dispuestos a hacer la paz. El General de Gunther von Blumentritt, al describir las razones detrás de la decisión de Hitler con respecto a Dunkerque, explica:
“Él [Hitler], entonces nos sorprendió hablando con admiración del Imperio Británico, de la necesidad de su existencia, y de la civilización que Gran Bretaña había traído al mundo… Comparó el Imperio Británico con la Iglesia Católica diciendo ambos eran elementos esenciales de la estabilidad en el mundo. Dijo que lo único que quería de Gran Bretaña era que reconociera la posición de Alemania en el continente. El retorno de las colonias de Alemania sería deseable, pero no esencial, y él incluso ofrecería apoyar a [Gran] Bretaña con tropas si esta se viera en dificultades en cualquier lugar.”
El ejército aliado podría fácilmente haber sido capturado. El General Blumentritt revela la admiración de Hitler por los británicos y su deseo de poner fin a la guerra.
Luego de haber derrotado a Francia y de sacar a los invasores británicos fuera del continente, Hitler, a través de un tercero sueco, propone condiciones de paz generosas a Bretaña. Los alemanes contactan con el embajador británico en Suecia, Victor Mallet, a través del Juez sueco del Tribunal Supremo Ekeberg, que es conocido por el asesor legal de Hitler, Ludwig Weissauer. Según Mallet:
“Hitler, de acuerdo a su emisario [Ludwig  Weissauer], desea sinceramente la amistad con Inglaterra. Él [Hitler] desea que la paz sea restaurada, pero el suelo debe estar preparado para ello: Sólo después de una cuidadosa preparación pueden comenzar las negociaciones oficiales…
Las ideas básicas de Hitler [es que] los problemas económicos de hoy en día son diferentes a los del pasado […] Con el fin de lograr el progreso económico se debe calcular sobre la base de los territorios grandes y considerarlos una unidad económica. Napoleón [lo] intentó, pero en su época no fue posible debido a que Francia no estaba en el centro de Europa y las comunicaciones eran demasiado difíciles. Ahora Alemania está en el centro de Europa y cuenta con los medios necesarios para proporcionar servicios de comunicación y transporte.
Inglaterra y Estados Unidos tienen ahora las mejores flotas y, naturalmente, continuará siendo así, porque necesitarán los océanos para su abastecimiento. Alemania tiene el continente. En lo que concierne a Rusia (URSS), [Ludwig] Weissauer ha dado la impresión de que debe ser visto como un enemigo potencial.”
La propuesta de paz de Hitler:
1 – El Imperio Británico conserva todas sus colonias.
2 – La posición de Alemania en el continente no será cuestionada.
3 – Todas las cuestiones relativas al Mediterráneo y sus colonias francesas, belgas y holandeses están abiertas a la discusión.
4 – Polonia. Debe existir un estado polaco.
5 – Los antiguos estados de Checoslovaquia siguen siendo independientes, pero bajo la protección alemana.
Ekeberg entiende que esto implica que los estados ocupados por Alemania habrían de ser desocupados. La ocupación de Alemania fue sólo debido a la actual situación de guerra. Pero Churchill no está interesado en hacer la paz.
 De “Himmler’s Secret War” por Martin Allen.

Churchill rechaza la oferta de Mussolini de mediar la paz entre Alemania y Gran Bretaña. El 25 de mayo de 1940, Giuseppe Bastianini, el embajador de Italia en Londres, solicita una reunión con el secretario de Relaciones Exteriores británico, Lord Halifax, para discutir la neutralidad de Italia. Halifax se reúne con Bastianini esa misma tarde. La discusión pronto se traslada a la de la mediación italiana entre los Aliados y Alemania. Bastiani revela que el objetivo del líder italiano, Benito Mussolini (estrecho aliado de Hitler), es negociar un acuerdo “que no sería un armisticio, sino que protegería a la paz europea para el siglo.” Halifax responde favorablemente a la idea y la lleva al Gabinete de Guerra británico. A la mañana siguiente Halifax da su informe, diciéndole al Consejo de Ministros que, en su opinión, que “tienen que enfrentar el hecho de que ya no es sobre imponer una derrota completa a Alemania, sino de salvaguardar la independencia de nuestro propio Imperio.” Halifax resume su reunión con Bastianini e instó a sus colegas a considerar la mediación italiana. Una vez más, Churchill no quiso saber nada de ella.
En lugar de aceptar las ofertas de paz, la pandilla de Churchill decidió aterrorizar al público británico con cuentos de inminentes ataques con gas venenoso por parte Hitler.

Durante varios días, Halifax sigue presionando para la mediación de Mussolini. En un aparente intento de aplacar a Halifax, Churchill finalmente dice que:
“Dudo que algo se dé con el enfoque de Italia, pero el asunto es algo que el Gabinete de Guerra tendría que tener en cuenta.”
Pero Churchill estaba mintiendo a Halifax. Churchill jamás siquiera consideró la oferta de Mussolini para mediar la paz entre Gran Bretaña y Alemania. El asunto eventualmente muere. El conflicto entre Churchill y Halifax se llegó a conocer como “La Guerra del Gabinete de Crisis.”

Halifax (derecha) trató muy duro de convencer al alcohólico y obeso belicista, Winston Churchill (izquierda) de por lo menos escuchar la propuesta de mediación de Mussolini.

NOVIEMBRE 1940
El “Nuncio Papal” (embajador) del Vaticano presenta la propuesta de paz de Hitler a los funcionarios británicos. Este extracto de “Himmler’s Secret War” describe una reunión que tuvo lugar en España entre el Nuncio Apostólico y los funcionarios británicos Hoare y Hilgarth en España; y la última oferta  de paz (hasta el momento) de Hitler:
“La naturaleza de las concesiones que el Führer alemán estaba dispuesto a hacer para obtener la paz con Gran Bretaña debe tener asombrado a los hombres a la cabeza de SO1. Este ni siquiera fue un acuerdo elaborado a través de un difícil proceso de negociación. Fue una política de apertura de Hitler… una oferta tan generosa y pragmática que sería muy tentador para cualquier persona que realmente quisiera la paz.
Su oferta [de Hitler] con tales concesiones tan notables era un desarrollo muy amenazante. Si los términos se hiciesen públicos, tenía el potencial de llevar a la determinación británica de mantenerse firme contra la agresión alemana, a un alto ipso facto.”

MAYO 1941
Rudolf Hess

La increíble misión de Paz de Rudolf Hess.
Rudolf Hess es la mano derecha de Hitler, y amigo de mucho tiempo. En mayo de 1941, en un momento en que Alemania está ganando la guerra, Hess (que es fluido en el inglés) vuela en una misión en solitario sobre Escocia y se lanza en paracaídas, con una oferta de paz.
Hess intenta vincularse con lo que él cree son activistas británicos por la paz. En cambio, en lugar de eso, Hess cae en las manos de Churchill; por lo que es sometido a aislamiento solitario durante la duración de la guerra.
Después de la guerra, Hess es condenado a cadena perpetua en la prisión de Spandau en Berlín Oriental. Con la liberalización de la URSS en la década de 1980, se habla de finalmente dejarlo en libertad. Pero se dice que Hess cometió “suicidio” en su celda en 1987. Muchos creen que Hess fue asesinado a la edad de 93 años, con el fin de ocultar para siempre los detalles de su misión de paz.

1940, 1941, 1942, 1943
Hitler mantiene una generosa oferta de paz de pie sobre la mesa. Churchill, por su propia admisión, se niega a aceptar.
En todo momento, la oferta Hitler-Hess de la suspensión total de la guerra en el Oeste sigue sobre la mesa. Alemania ofrece a evacuar toda Francia salvo Alsacia y Lorena, que permanecerían alemanas. También evacuarían Holanda, Bélgica, Noruega y Dinamarca.
En pocas palabras, Hitler quiere retirarse de Europa Occidental, a excepción de las dos provincias francesas y Luxemburgo (Luxemburgo nunca fue una provincia francesa, sino un estado independiente de origen étnico alemán), a cambio de que Gran Bretaña estuviera de acuerdo a adoptar una actitud de benévola neutralidad con respecto a Alemania.
Además, Hitler está dispuesto a retirarse de Yugoslavia y Grecia. Las tropas alemanas evacuarían desde el Mediterráneo y Hitler utilizarían su influencia para llegar a una solución del conflicto del Mediterráneo, entre Gran Bretaña e Italia. Ningún país tendría el derecho a exigir reparaciones de cualquier otro.
Mientras Churchill deja Londres para reunirse con Roosevelt en una conferencia en Quebec a finales del verano de 1943, un periodista le pregunta si tenían previsto ofrecer las condiciones de paz con Alemania. Churchill respondió:
“Cielos, no. Ellos [los alemanes] aceptarían de inmediato.”
Una vez más, en una carta de 1944 a su aliado bolchevique, Joseph Stalin, Churchill le reasegura a Stalin que Gran Bretaña permanecerá en guerra con Alemania. Al hacer esto, Churchill confirma la innegable realidad de las generosas propuestas de paz de Hitler:
"Nosotros [Stalin, Roosevelt y el mismo] nunca pensamos en la paz, ni siquiera en ese año cuando estábamos completamente aislados y podíamos haber hecho las paces sin grave perjuicio para el imperio Británico, y extensamente a su costo. ¿Por qué deberíamos pensar en ello ahora, cuando la victoria se acerca para los tres de nosotros?"



El cerco a Alemania
Tendido el cerco a su alrededor, Alemania firma como medida de emergencia un pacto con la Unión Soviética (que los más altos dirigentes alemanes consideraban como provisorio), para poder así recuperar por las armas sus derechos sobre sus antiguas provincias en el este ya que Polonia instigada por Inglaterra y Francia, no se avenía a negociar pacíficamente.
Así llegamos a la madrugada del primero de septiembre de 1939, cuando las Fuerzas Armadas alemanas recuperan Posen, Prusia Occidental y Danzig, continuando sus operaciones militares invadiendo Polonia y tomando su capital, Varsovia. Ante este hecho, Inglaterra envía un ultimátum a Alemania que exigía que Alemania retirara sus tropas a sus posiciones previas al primero de setiembre, cosa que era inadmisible para Alemania y que -lógicamente- no aceptó. Inglaterra arrastró a una renuente e insegura Francia para que enviara un ultimátum idéntico. Al rechazar Alemania ambos ultimátums, Inglaterra y Francia le declararon la guerra a Alemania el 3 de septiembre de 1939, en virtud de los pactos de asistencia mútua que ambos habían suscripto con Polonia. Así se empezaba una guerra -que terminaría siendo mudial- para "defender a Polonia".
Pero la pobre Polonia -que parece se había creído todo lo que les decían los ingleses- no recibió ayuda alguna de sus "aliados". Ni en forma directa: apoyo militar franco-británico en Polonia; ni indirectamente: un ataque franco-británico contra Alemania por Occidente. No. Polonia quedó total y trágicamente sola. La batalla duró apenas 16 días. Ante la inminente caída de Varsovia, su gobierno se exilió en Londres desde donde esperaba continuar la lucha con el apoyo de sus "aliados" para la final reconquista de su Patria....o por lo menos eso era lo que creían.

La verdad era otra
Polonia había sido la excusa -y víctima- para iniciar una guerra que marcaría el ocaso no sólo de Alemania sino de toda Europa. Resulta extraño comprobar como, por ejemplo, cuando la Unión Soviética -en virtud del pacto con Alemania- invadió la mitad oriental de Polonia el 17 de setiembre de 1939, ninguna de las "democracias" se dio por enterada. Como tampoco se parecen haber enterado de las invasiones de la Unión Soviética a Estonia y Letonia en junio de 1940, Lituania en agosto del mismo año y de la brava Finlandia en noviembre de 1939. Por alguna razón oculta las democracias occidentales no consideraban al régimen soviético como un peligro. A pesar de haber masacrado a decenas de millones de personas en Rusia y sus invasiones a naciones soberanas. Y cuya ideología internacionalista oficial proclamaba la intención de crear un estado mundial comunista a través de un proceso revolucionario violento.
Sí, en cambio, consideraban como un peligro mundial a la territorialmente diminuta Alemania cuyo propósito oficialmente proclamado era el de recuperar los territorios europeos que le fueron arrebatados por el inícuo Tratado de Versalles; combatir al bolchevismo; formalizar una alianza con Inglaterra; olvidar las querellas territoriales con Francia por Alsacia y Lorena y renunciar a recuperar sus colonias de ultramar que también fueron arrebatadas por el Tratado de Versalles.
Es notable también constatar que esta sangrienta guerra de seis años iniciada por Inglaterra y Francia con el fin de "liberar" Polonia, terminó en 1945 con la entrega lisa y llana a la Unión Soviética de media AlemaniaBulgariaHungríaRumaniaAlbaniaEstoniaLituaniaLetoniaUcraniaChecoslovaquia y .....la mismísima Polonia !! Y encima, el pobre "gobierno polaco en el exilio" residente en Londres se encontró con la novedad de que al ser Polonia "liberada" por los bolcheviques en 1945, no fue SU gobierno el que se restauró en Varsovia sino que se instauraría un gobierno títere soviético que gobernaría por varias décadas más, con toda la anuencia de sus "aliados".
Pero ellos no fueron los únicos sorprendidos pues Gran Bretaña que luchó con el "reaseguro" de los Estados Unidos se encontró que su imperio mundial de casi 40 millones de kilómetros cuadrados se desplomó por la acción conjunta de la presión económica y la agresión ideológica marxista. La pérfida Albion ya había cumplido su función y debía cederle el lugar a las potencias desde las que se irradiaba el capitalismo internacional y el marxismo internacional: los Estados Unidos y la Unión Soviética.

El fin de "todas las guerras"
Así terminó la gran cruzada por la "libertad", la "democracia" y la "paz". Así terminó "la guerra que pondría fin a todas las guerras". Es una lástima, sin embargo, que desde 1945 sólo ha habido"democracia" como arma de agresión ideológica, "libertad" al estilo Yalta y "paz" no ha habido en ningún momento en ninguna parte. Sería preciso determinar cuales fueron realmente las causas y fuerzas que llevaron a Occidente a la encrucijada de Septiembre de 1939 y la Segunda Guerra Mundial cuyas consecuencias lo agobian desde su finalización. Quizás entendiendo mejor que pasó realmente en Septiembre de 1939 podamos comprender mucho mejor por qué el mundo actual es como es.

(publicado en la revista Historia NR, mayo 1985, año 1, número 1)

    Discurso de Hitler 3 octubre  1941.

Ayuda americana a la URSS

Según el autor pro-soviético A. Guillaume esta ayuda consistió en:
  • 21.184 aviones.
  • 12.076 tanques (Alemania empezó la guerra contra Rusia, según Hans Kehrl, con menos de 2.500).
  • 8.218 piezas de artillería antiaerea.
  • 385.883 camiones.
  • 51.503 jeeps.
  • 13.633 ametralladoras.  
  • 16.000 puestos de radio
  • 35.170 motocicletas.
  • Alrededor de 4 millones de neumáticos.
  • 105 cazasubmarinos.
  • 197 embarcaciones lanzatorpedos.
  • 7.784 motores de marina.
  • 5.071 tractores.
  • 1.981 locomotoras.
  • 11.158 vagones de mercancías.
  • 95 navíos mercantes.
  • 1.100.000.000 de dólares en maquinaria diversa.
  • 15.500.000 de pares de calzado militar.
  • 49.860 toneladas de cuero.
  • 842.000 toneladas de productos químicos.
  • 2.800.000 toneladas de acero.
  • 345.735 toneladas de explosivos (equivalente a casi la totalidad de la producción alemana de explosivos durante 1943, también según Kehrl).
  • 2.670.000 toneladas de productos pretrolíferos.
  • 4.470.000 toneladas de productos alimenticios.
  • 4.700 toneladas de cobre
  • 3.000 toneladas de aluminio.
  • 81.000 toneladas de caucho.
  • 28.000 toneladas de estaño. [6]
Prisioneros alemanes, en terribles condiciones,
sin comida agua o donde dormir, cavaban hoyos con las manos
para protegerse del frío en las noches
.

Más de las tres cuartas partes de los buques de transporte utilizados por los sovieticos y chinos en el reavituallamiento de los vietnamitas, habían sido vendidos por los Estados Unidos y otros países occidentales a precios muy bajos.[7]
La fábrica de tanques y camiones de Kama, en Rusia, fue construida por la compañía norteamericana Swindell & Dressler Co. y el Chase Manhattan Bank, de la familia Rockefeller.[8]
La industria tecnotrónica y robótica de la URSS recibió "un impulso definitivo" en tiempos del presidente Nixon, bajo los auspicios de Kissinger.[9]
La cooperación económica entre el Bloque Comunista y el Capitalista, con los Estados Unidos a la cabeza, es tan conocida por los iniciados en esos temas que hasta tiene un nombre especifico: Vodka-Cola. En un libro con tan sugestivo título, Charles Levinston proporciona una justificación financiera, paralela a la de los motivos políticos de los patrocinadores de la operación. [10]
Los productos soviéticos, por otra parte, fueron, en gran parte, producidos por mano de obra de los Gulags, y el resto por obreros mantenidos con salarios que se situan en el límite vital. Tanto el dumping como el comercio con mercancías producidas por mano de obra esclava estaban prohibidos por la legislación vigente en los Estados Unidos, pese a lo cual la importanción de productos procedentes de la Unión Soviética, hasta 1991, estuvo en constante aumento.
Soldados alemanes teniendo
un relajado interrogatorio
con soldados soviéticos


Consecuencias
Durante la primavera de 1945 los rusos entraron en Alemania, siguiendo la orden de Stalin de saquear todo a su paso, lanzándose en una auténtica orgía de sangre y violando a millones de mujeres. La Conferencia de Yalta fue un intento de Churchill para aplacar a Stalin, pero una vez más Roosevelt se impuso a su par británico, obedeciendo al líder soviético, ya que a cambio de ingresar en la Organización de Naciones Unidas (ONU), la URSS recibiría bajo su órbita a PoloniaRumaníaHungríaBulgariaYugoslavia y Albania. Además se acordó que en cuanto acabara la guerra en Europa, los soviéticos debían atacar a Japón. Los Aliados para vencer a Hitler, prácticamente estaban entregando el mundo a Stalin. La victoria de Stalin había logrado crear uno de los imperios más grandes de la Tierra.



Esta maldita guerra ha arruinado todos mis planes… Lo ha destruido todo, todos mis grandes planes de reconstrucción.” — ADOLF HITLER, IN HITLERS SCHATTEN DE JULIUS SCHAUB, P. 15-16.
LAS FUERZAS ARMADAS ALEMANAS SUPERABAN EN NÚMERO LA DE SUS VECINOS?

POLONIA:
30 divisiones activas, 10 divisiones de reserva, 12 Brigadas de Caballería grandes. Polonia tenía casi 2.500.000 hombres entrenados disponibles para las movilizaciones.

FRANCIA:
110 Divisiones; 65 eran divisiones activas, incluyendo 5 divisiones de caballería, dos divisiones mecanizadas, una división blindada, siendo el resto de la infantería. En las fronteras con Alemania el mando francés situó 85 Divisiones y podría movilizar 5.000.000 de tropas armadas. Estos fueron respaldados por cinco divisiones británicas.

Gran Bretaña:
El ejército regular de Gran Bretaña, relativamente pequeño pero de alta calidad fue apoyado por el Ejército Territorial que consta de 26 divisiones, con planes bien avanzados para aumentar esto a 55 divisiones. Esto, por supuesto, fue a su vez apoyado por el mayor ejército militar obligatorio en el mundo.
El imperio británico consistió también del antiguo “imperio” alemán de Nueva Guinea, Nauru, Samoa Occidental, África del Sudoeste, Quattar, Palestina, Transjordania, Tanganyika, Irak, Togo y Camerún. Estos territorios robados de Alemania añadieron otros 1.061.755 kilómetros cuadrados al Imperio Británico, el equivalente a 35 Escocias.

ALEMANIA
Contra estas formidables fuerzas, Alemania fue capaz de movilizar a sólo 98 divisiones de las que sólo 52 estaban activas (incluyendo las divisiones austriacas). De los 46 divisiones restantes, sólo 10 eran aptas para la acción y movilización, e incluso en éstos la mayor parte de ellos eran reclutas que habían estado sirviendo durante menos de un mes.
Las otras 36 divisiones consistían principalmente veteranos de la 1º Guerra Mundial, sobre la edad de 40 años que no estaban familiarizados con las armas modernas, ni de las técnicas militares actuales.

EL BALANCE
En el balance general se puede observar que, solo los polacos y los franceses, sin contar a Gran Bretaña y su imperio, tenían el equivalente de 130 divisiones contra un total de 98 divisiones alemanas, de las cuales 1/3 o eran hombres prácticamente sin entrenamiento.
En cuanto a los soldados entrenados, los alemanes estaban en una desventaja aún mayor. (Tengan en cuenta que al brote de la guerra más del  80% eran tiradas POR CABALLOS, para 1943 el número se redujo a 50%, teniendo en cuenta que también se redujo el número de las fuerzas alemanas.

Polonia, 1939. Jinetes alemanes cruzan la frontera polaca 
Caballos alemanes atrapados en Rasputitsa
 Este ejército no es el poderoso ejército que nos muestran en las películas de hollywood y “documentales” amarillistas Los aliados pretendieron que  el  mundo creyera que el “malvado” Hitler tenía pensado conquistar el mundo A CABALLO Y BICICLETA. Y que de la misma manera invadiría sur américa y Estados Unidos a través de México.
La Wehrmacht avanza en bicicletas, entrando a Novgorod (el noroeste de Rusia), calle Kirov, Ostfront, Operación Barbarroja, Rusia, Agosto, 1941


LA GUERRA EN EL AIRE
La superioridad de la Luftwaffe se ha exagerado mucho para crear la impresión de que Gran Bretaña era el más débil; Un David y Goliat.
En el período previo a la batalla de Inglaterra (10/agosto/1940) la Luftwaffe tenía 929 combatientes disponibles; más que todo Messerschmitt 109 de un solo motor. De estos, 227 eran bimotores de largo alcance Me110s que tenían una velocidad máxima de 350 mph. Aunque tenía un ritmo más rápido de ascenso era inferior al girar o maniobrar.
El alcance de la ME109 restringía su campo de operación. Sus campos reales de operación – de ida y vuelta – fue un poco más de 100 kilómetros, un tiempo de vuelo de apenas 95 minutos y un tiempo de vuelo táctico de sólo 75 minutos.
Este representaba una severa discapacidad cuando se considera que, mientras que los pilotos de la Luftwaffe estaban operando a decenas de kilómetros de su base, los pilotos británicos eran a menudo estaban la vista de las suyas. Esta desventaja se hizo más crítica por el hecho de que los pilotos de la RAF [la  fuerza aérea británica] podían ser rescatados, mientras que los pilotos de la Luftwaffe eran por supuesto -si tenían suerte- encarcelados…
El mayor obstáculo para los alemanes sin embargo eran sus primitivos equipos de radio. A diferencia de las versiones británicas, eran pobres en funcionamiento aire-aire y no podía ser controlada desde el suelo.
En el lado británico un total que superaba los 650 aviones de combate se había acumulado a mediados de julio, en su mayoría Hurricanes y Spitfires aunque incluyendo cerca de 100 de los tipos más antiguos. Durante todo ese año [Gran] Bretaña produjo 4.238 combatientes en comparación con una los irrisorios 3000 fabricados por Alemania.
En términos de armamento, el notable historiador militar británico, BH Liddell Hart señaló:
‘Lo que está muy claro, y se hizo evidente desde el principio, fue que los bombarderos alemanes estaban demasiado mal armados para poder rechazar a los combatientes británicos sin una escolta de cazas propia.’
Invasión Aliada en Alemania.

ALEMANIA Y OTROS PAÍSES LIBRES ATACADOS
Polonia llevó a cabo los primeros actos de agresión… Durante los meses que precedieron el estallido de la guerra, las fuerzas armadas polacas violaron repetidamente las fronteras alemanas. El 31 de agosto 1939 las fuerzas armadas irregulares polacas lanzaron un ataque a gran escala contra la ciudad fronteriza alemana de Gleiwitz.
En cuestión de horas Alemania respondió, lo que resulta en las declaraciones de guerra británicas y francesas a la nación alemana el 03 de septiembre 1939… A pesar de que sus fronteras eran constantemente atacadas por los ejércitos numéricamente superiores de Francia e Inglaterra, y siendo económicamente estrangulada por las finanzas internacionales, Alemania se negó a involucrarse, negociando por la paz y poniendo la otra mejilla durante diez meses.
Sólo cuando se [Alemania se] enteró de manera inequívoca, que Inglaterra tenía la intención de ampliar el frente occidental mediante la ocupación de los Países Bajos y Noruega, rodeando y por lo tanto amenazando completamente las fronteras de Alemania, Alemania llevo a cabo un ataque preventivo…
Para evitar el ataque a través del Mar Báltico Alemania contra-ataca. En las pequeñas batallas que siguieron (Trondheim) 2.000  tropas alemanas enrutan a 13.000 tropas británicas, fueron evacuados el 1 de mayo…
Canadá declaró la guerra a Alemania el 10 de septiembre 1939. En junio de 1940 la Unión Soviética invadió Letonia, Estonia, Lituania y Rumania. En junio de 1940. Gran Bretaña declaró la guerra a Finlandia, Rumania y Hungría, mientras que también ocupa  la indefensa Islandia. Todos estos actos de agresión en flagrante violación del derecho internacional y de tratados firmados con anterioridad.
El 10 de mayo de 1940, en un descarado desafío del derecho internacional Gran Bretaña ocupó Islandia. Los islandeses consideran las fuerzas armadas británicas como una fuerza de ocupación. El 07 de diciembre 1941 un golpe de Estado respaldado por Gran Bretaña derrocó al gobierno yugoslavo. El 27 de marzo 1941 las tropas británicas entran en Grecia. El 6 de abril de 1941 Alemania responde, y Gran Bretaña retrocede de nuevo. En junio de 1940 Gran Bretaña se prepara para invadir a la Portugal neutral.
Los Estados Unidos, supuestamente neutrales, atacan constantemente los envíos alemanes y arrestan o secuestran a ciudadanos alemanes, incluso los que viven en los países de América del Sur. En agosto de 1941. Alemania respondió.
En 1940 Gran Bretaña, supuestamente por sí sola y en la bahía, AÑADIÓ 25.750KM CUADRADOS A SU IMPERIO MUNDIAL ocupando las colonias italianas y francesas; Siria, Iraq y Persia. El Historiador militar más importante de Gran Bretaña, A.J.P. Taylor reconoció:
“No puede haber ninguna duda de que él [Hitler] amplió la guerra en 1941 sólo por RAZONES PREVENTIVAS.




Campos de la muerte de Eisenhower
"La vista de tantos hombres desesperados por conseguir comida y agua, enfermando y muriendo ante nuestros ojos, es indescriptible. Incluso ahora, solo puedo pensar en ella momentáneamente."
Martin Brech, guardia de los campos de la muerte de Eisenhower

Uno de los campos de la muerte de Eisenhower. La mayoría estaban situados a lo largo del río Rin al oeste de Alemania.


En la primavera de 1945, el Tercer Reich estaba a punto del colapso, atrapado entre el Ejército Rojo avanzando desde el este hacia Berlín y los ejércitos estadounidensebritánicos y canadienses, bajo el comando general de Dwight D. Eisenhower, moviéndose desde el oeste a lo largo del río Rin. Desde el desembarco de Normandía en junio, los aliados occidentales habían ocupado Francia y Países Bajos.
Conscientes del ensañamiento que mostraban los comunistas contra los prisioneros, muchos alemanes buscaron la rendición ante losaliados occidentales, por aquel entonces bajo la dirección general de Eisenhower, conocido en su juventud como "el terrible judío sueco". En un día y medio, de acuerdo con el Mariscal de Campo Bernard Montgomery, 500.000 alemanes se rindieron a su 21º Grupo del Ejército en el norte de Alemania. Poco después, el 8 de mayo de 1945, como resultado de la capitulación alemana, los británicos ycanadienses capturaron a más de dos millones de alemanes. Se estima que un total de 6 millones de alemanes fueron hechos prisioneros. Virtualmente casi nada del tratamiento que les fue dado, sobrevive en los archivos en Ottawa o en Londres, sólo algunas escasas evidencias del Comité Internacional de la Cruz Roja, los ejércitos involucrados y los relatos de los prisioneros mismos que indican que la mayoría contaban con buena salud.
En marzo de 1945, un mensaje a la cúpula de militares aliados enviado por Eisenhower recomendaba la creación de un nuevo término para redefinir a los prisioneros de guerra como "Fuerzas Enemigas Desarmadas" o DEF con el fin de que no recibieran el estatus de Prisioneros de Guerra (POW) definido por la Convención de Ginebra, la cual incluye el deber de alimentar a los prisioneros. Como prisioneros, cientos de miles entre aquellos que no siguieron la orden de Hitler de resistir hasta el último hombre, padecerían una larga agonía y la muerte por inanición y enfermedades. Por aquel entonces los depósitos del ejército estaban repletos de comida incluyendo la proporcionada por Cruz Roja, que iba destinada a los prisioneros alemanes.

Violación de la legislación internacional

Prisioneros alemanes en uno de los campos establecidos por Eisenhower.

En una clara violación de la Convención de Ginebra, el 26 de abril de 1945 la cúpula militar de los aliados aprueba la propuesta de Eisenhower privando de todos los derechos solamente a los prisioneros de guerra alemanes en manos de los norteamericanos. Los miembros británicos habían rehusado violar los acuerdos internacionales firmados al adoptar el plan norteamericano para sus propios prisioneros.
Con efecto inmediato todos los miembros de las fuerzas alemanas que se mantienen en custodia norteamericana en la zona de ocupación en Alemania, serán considerados como Fuerzas Enemigas Desarmadas y no tendrán el estatus de prisioneros de guerra.
Dwight D. Eisenhower
A partir de ese momento los prisioneros alemanes quedan privados del derecho internacional, siendo su seguridad transferida a la arbitrariedad de los vencedores. Recordemos que el no respeto del derecho internacional en las cuestiones de guerra es considerado como crimen de guerra.

La cifra de víctimas
El canadiense James Bacque, autor del libro "Otras pérdidas" explica:
La cifra total de víctimas se encuentra sin ninguna duda por encima de los 800.000, con casi toda seguridad más cerca de los 900.000 y posiblemente por encima de un millón. Las causas de su muerte fueron esencialmente provocadas por los oficiales del ejército norteamericano, que disponían de suficientes alimentos y otros medios como para poder mantener a los prisioneros con vida. A las organizaciones de ayuda que procuraron auxiliar a aquellos prisioneros les fue prohibido el acercarse. Todo esto fue entonces ocultado y cubierto mediante mentiras.... Las actas y pruebas fueron eliminadas, manipuladas o guardadas secretamente. Esto continúa así todavía hasta la actualidad.
James Bacque, investigador canadiense

Crimen de odio
En una carta a su esposa, fechada en septiembre de 1944, Eisenhower exclamó: "Dios, odio a los alemanes..." ("God, I hate the Germans...")[1]. Antes, en frente del embajador británico en Washingtonhabía dicho que todos los oficiales del Staff de Generales alemanes (unos 3.500 aproximadamente) deberían ser "exterminados". El doctor Ernest F. Fisher jun., Mayor del Ejército de los Estados Unidos, escribió:
El odio de Eisenhower, tolerado por una burocracia militar que le era dócil, produjo el horror de los campos de la muerte, algo incomparable con cualquier otro suceso a lo largo de la historia militar norteamericana. En vista de las catastróficas consecuencias de aquel odio y de la indolente indiferencia que la oficialidad de la SHAEF (del comando central de las fuerzas expedicionarias aliadas) se mostró la más dolorosa cara del ejército norteamericano.
Ernest F. Fisher jun. citado por James Bacque, a.a.O., Pg. 17

Exceso de provisiones que nunca se entregaron
Las provisiones no eran un problema, había material suficiente acumulado en Europa para construir locaciones de Campos de Prisioneros. El ayudante especial de Eisenhower, el General Everett Hughes, había visitado los enormes almacenes de provisiones en Nápoles y Marsella e informado: "Existe más stock del que podamos llegar a usar. Puesto en línea hasta donde la vista puede alcanzar". En Estados Unidos la sobreproducción de trigo y maíz eran las mayores de toda la historia, y existía un récord de cultivos de papas. El ejército mismo tenía tanto alimento de reserva, que un almacén totalmente cargado fue sacado por accidente de las listas de vituallas en Inglaterra y no se dieron cuenta hasta 3 meses después.
La historia oficial explica esta situación diciendo que si bien los depósitos estaban repletos, el alimento podría llegar a escasear meses mas tarde, en el invierno. Algo que los aliados temían y por lo que se alega que tuvieron que establecer como prioridad alimentar a los refugiados en lugar de a los prisioneros de guerra.
No obstante este argumento no justifica que se prohibiera a Cruz Roja y otras organizaciones internacionales el dar asistencia médica y alimentar con sus propias reservas a los prisioneros que enfrentaban un riesgo de vida inmediato. Por aquel entonces Cruz Roja tenía más de 100.000 toneladas de alimento en almacenes en Suiza. Cuando la organización intentó enviar dos trenes cargados con alimentos al sector norteamericano de Alemania, oficiales del ejército estadounidense hicieron volver los trenes, diciendo que sus almacenes ya estaban sobresaturados de alimentos de la Cruz Roja, alimento que ellos jamás distribuyeron.

El millón perdido
No estaría de más recordar que hay 1.000.000 de muertos alemanes en la Segunda Guerra Mundial que permanecen sin aclarar. Se trata del “millón perdido”. Hasta la caída del muro de Berlín estos desaparecidos en territorio de Alemania Occidental fueron atribuidos a los soviéticos, pero cuando los rusos abrieron sus archivos en los años 90s, los cuales desde por lo menos el 1946 mostraron una información inesperadamente detallada, sólo pudieron quedar aclarados alrededor de 100.000 desapariciones de esa zona. Se calcula además, que durante el año 1945 alrededor de 200.000 alemanes de esos lugares murieron anónimamente en las extensiones de Rusia. El millón perdido permanece sin aclarar.

Prohibición legal de investigar los hechos
La historia oficial, pese a las fotografías, testimonios y evidencia documental, insiste en negar la existencia de un genocidio antialemán como hecho histórico definido en esos términos, distorsionando la naturaleza del mismo y cuestionando o minimizando las cifras de la masacre. Por lo tanto, para establecer el alcance del mismo, una cuestión importante es ¿dónde se encuentran los cadáveres de los campos de exterminio de Eisenhower? Ningún organismo oficial ha considerado nunca la necesidad de buscar fosas comunes en el entorno del Rheinwiesen. Es mas, se han prohibido las excavaciones por ley. La asociación para el cuidado de las sepulturas de guerra alemanas (Volksbund für Deutsche Kriegsgräberfürsorge) tiene las manos atadas desde la ley de sepulturas de 1952, en la que su labor quedó centrada únicamente a cuestiones de los caídos en el extranjero. En Alemania debe aguardar una orden de la administración. Una orden que probablemente jamás llegará.
Referencias
Fuentes
Artículos relacionados


Batalla de Berlín 

Soldados de la División Charlemagne defendiendo Berlín.
Lugar
Fecha
16 de abril de 1945 - 2 de mayo de 1945.
Resultado
Decisiva victoria soviética.
Consecuencias
Caída del III Reich.
Fin de los enfrentamientos en Europa.


La Batalla de Berlín fue una de las batallas finales de la Segunda Guerra Mundial entre la Alemania nacionalsocialista y la Unión Soviética, por el control de la capital alemana. El Ejército rojo que duplicaba en número a las fuerzas alemanas logró imponerse gracias a la superioridad aérea y abrumadora ventaja en tanques y piezas de artillería. A pesar de ello los veteranos movilizados en la Volkssturm y los voluntarios extranjeros causaron decenas de miles de bajas al invasor.
Durante el transcurso de la Batalla de Berlín, el Ejército Rojo cometió actos atroces como la violación de mujeres, niñas y ancianas y su posterior asesinato.

El comienzo del fin
Adolf Hitler había decidido quedarse en Berlín para compartir la suerte de su pueblo y combatientes, quienes en un desesperado intento tratan de evitar el cerco final de la ciudad. El último baluarte del Reich.

El 20 de abril, fecha del cumpleaños del FührerJoseph Goebbels comunica al pueblo alemán en su último discurso: "Si la historia puede escribir que el pueblo de este país jamas ha abandonado a su jefe y que éste jamas ha abandonado a su pueblo, esto será la Victoria".


Heinrich Himmler, obedeciendo ordenes, abandona Berlín, para dirigirse al norte de Alemania, pero pide a su batallón de escolta, el "Begleit-Bataillon", integrado por veteranos combatientes de la Waffen SS, dirigirse a la capital del Reich para librar lo que será el último combate.
Los ejércitos de Koniev y de Zhúkov se juntan al Oeste de la Ciudad y el 23 de abril de 1945, soviéticos y americanos se han encontrado en el Elba. El mismo día, llega a Neustrelitz, un telegrama de laCancillería, para que el General de Brigada Krukenberg tome el mando de la 11ª División de Granaderos SS Nordland con asiento en Berlín. En Neustrelitz, están los últimos sobrevivientes de la 33ª División de Granaderos SS Voluntarios Charlemagne, al mando de este General.
El Hauptsturmführer Henri F. enterado del telegrama, salta emocionado por la orden recibida. Krukenberg ha constatado el valor de los franceses en Pomerania y sabe que estos combatientes están entre los mejores de la Waffen SS. Franceses, ¡últimos defensores del Bunker del Führer!... La idea le atrae y decide llevarse consigo a los mejores. Al amanecer del 24 de abril de 1945, los voluntarios franceses embarcan en ocho camiones, pero dos de ellos se perderán en el camino y regresaran a la base. Luego de atravesar, por el puente, el "Sakron Paretzer Kanal", se apean y siguen a pie. Los hombres de la Charlemagne son unos doscientos y se constituyen en batallón, conservando su nombre original. Los hombres son armados para la lucha callejera: Panzerfaust y Sturmgewehr. Una vez que entran en el"Kessel de la muerte", el cerrojo ruso se cierra. Por la noche los franceses llegan al pie de los abetos del bosque de Grünewald.

El 25 de abril, Krukenberg toma el mando de la 11ª División de Granaderos SS Nordland con 1.500 hombres. En el barrio de Neukölln, al sudeste, la defensa está tambaleando y es allí donde son enviados los franceses. Deben atravesar Berlín de Oeste a Este.

Un oficial francés grita: "¡Es preciso que los berlineses se acuerden de nosotros!" Unos muchachos de la Hitlerjugend, montados en bicicletas, siguen a este batallón. En Berlín no queda otra cosa que unidades dislocadas de la Wehrmacht y de la Luftwaffe, "reforzadas" por viejos del Volkssturm, zagales de la Hitlerjugend, bomberos y agentes de la Schupo. También grupos de muchachas con el Panzerfaust al hombro marchan en primera línea.
Los franceses contactan con los daneses de la Nordland en la Hasenheide y ven que serán apoyados por algunos tanques, incluyendo a un poderoso Panzer VI Tiger, con su cañón del 88. Poco antes del amanecer del 26 de abril, los SS franceses avanzan sostenidos por los carros de combate. Los rusos reaccionan y sus ametralladoras entran en acción. Hay que saltar de puerta en puerta, de muro en muro, a través de las ruinas de las casas. La población civil, a medida que los SS avanzan, les recibe con alegría, con un vaso de agua o de té. No son pocos los que se asombran: "Unos SS franceses !Qué sorpresa!". Las noticias que llegan son malas, pues a pesar de que los franceses han repelido a los soviéticos, estos han avanzado por los flancos. Las explosiones se suceden una tras otra.


Los rusos se acercan
Tanques soviéticos se abren paso en la devastada Berlín.
El jefe de la Charlemagne tiene el pie atravesado de lado a lado. Los rusos están a cincuenta metros del Ayuntamiento de la Ciudad de Neukölln, donde se encuentra el puesto de Mando de la Charlemagne. Hasta ese momento los rusos han perdido más de treinta tanques. Los mensajeros llegan con malas noticias: "Los T-34 están llegando a la Hermannplatz". Los soviéticos están de esta forma a un kilómetro a la espalda de los defensores. Inútil es la defensa y deben replegarse por las dos únicas calles aun libres de enemigos. El "Tigre" cubre, con su cañon del 88, la retirada en orden de los SS, junto a una barricada de piedra, donde esperan el choque frontal con el enemigo. Pero también aparecen los Sturmgeschütze (cañones de asalto autopropulsados), que frenan el avance de los blindados rusos.
Llega la noche iluminada por cientos de explosiones. Llega una nueva orden de repliegue: hay que estrechar el dispositivo de defensa en torno a la Cancilleria. El batallon Charlemagne se toma un descanso en la cervecería Thomas-Keller, enfrente de la estación Anhalt. De las cuatro compañías al mando de Labourdette, Michel, Rostand y Weber, los efectivos, en su mayoría heridos, no llegan a cubrir numéricamente los de una sección. Entonces, en los subterráneos del Metro, en la Estación Stadmitte, F. y su joven oficial da ordenes para organizar su unidad en pequeños comandos cazadores de tanques. El Oberjunker de Lacazae trae de vuelta a los supervivientes de la compañía de Labourdette, partida en la víspera para reforzar otro sector. Krukenberg da la orden para que el Battallon sea enviado al sector de Belle-Allienceplatz, para impedir a los rusos el acceso a la Cancillería.
El 29 de abril, los carros de combate rojos, atacan con furia apoyados por su artillería. El Unterscharführer Albert Brunot logra destruir, él solo, en unos momentos, cuatro T-34. Una nueva orden de repliegue es recibida, a causa de la intensidad del bombardeo y es necesario cubrirse con una línea provocada de incendios. A pesar de no haber probado bocado y tomado nada desde su llegada, los franceses se baten endemoniadamente y sus camaradas de la Nordland les hacen llegar varias botellas de buen vino. Cuatro oficiales han caído ya, entre ellos el Oberjunker Protopopov, un ruso blanco alistado en la Legión en el año 1942. En medio de esta atmósfera de apocalipsis, no se trata de otra cosa que de resistir. Al amanecer del 30 de abril, los franceses ya se baten a centenares de metros del bunker de Adolf Hitler. Todo empeora cuando los rojos atacan con lanzallamas. Es preciso replegarse en las ruinas de la RSHA (Oficina Central de Seguridad del Reich).


Lucha cuerpo a cuerpo
El puesto de mando de la Charlemagne está ahora bajo tierra. A la luz de vela del solsticio, el Hauptsturmführer F. condecora personalmente a los mejores de sus hombres. Estos destruyeron más de sesenta T-34. Los sobrevivientes del batallón escapan de los rusos y conservan sus armas. Se deslizan por los subterraneos. Su jefe les anuncia: el Führer ha muerto. Los SS franceses van a la estación Potsdamerplatz, para intentar atravesar las líneas soviéticas por la noche.
Pero la mayor parte de los sobrevivientes seran descubiertos por una patrulla rusa y seran arrestados. Un soldado ruso al ver el escudo de la SS, de Albert Brunot le dispara sin miramientos un balazo en la cabeza. Sus camaradas deberan marchar hacia el cautiverio, atravesando Berlín, pero ellos son franceses y estos hombres no bajan la cabeza ante la presencia de los rojos y silban entre dientes la vieja canción que fue aprendida en tiempos, desde la llegada a los campos de instrucción de la Waffen SS"Nosotros silbamos por montes y valles y el mundo entero puede a su placer maldecirnos o loarnos. ¡Como le plazca a cada uno!"


Hordas de "infrahombres" asiáticos
Los tanques soviéticos que fueron destruídos por los alemanes superaron todos los cálculos realizados, debido a la eficaz utilización del Panzerfaust, que no fue suficiente para detener el avance blindado sobre la capital. La tenaz resistencia alemana fue quebrada al acabarse las municiones y las tropas.
Los soviéticos informaron de unos 155.000 muertos en Berlín, así como 250.000 heridos o enfermos. Por su parte unos 45.000 alemanes murieron, incluyendo los civiles. Una característica de la invasióncomunista soviética de Alemania fueron las violaciones masivas de mujeres como castigo por la guerra, pese a no ser ellas responsables. En Berlín fueron violadas 100.000 mujeres del total de 2.000.000 de alemanas agredidas sexualmente.[1][2][3]
Hubo un ensañamiento muy fuerte en los días posteriores a la conquista, llegando a violar hasta 70 veces a la misma mujer.[4][5]
El historiador británico Antony Beevor describió a las tropas soviéticas como "hordas de infrahombres asiáticos". En su libro "Berlín 1945 - La caída" se cita lo siguiente:
"Los temas centrales de esta obra -no por el lugar que ocupan en ella, sino por su amplitud- son cabalmente las brutales atrocidades cometidas por los soldados y oficiales soviéticos contra la población alemana, la resurrección de la imagen de las "hordas asiáticas", que la propaganda alemana martilleó en las cabezas de los alemanes, así como más tarde lo hizo un pequeño grupo de historiadores neonazis, de los que Alemania se separó ya hace tiempo. La principal conclusión del libro, a partir de la cual el autor conduce la totalidad de sus discusiones sobre el tema de las brutales atrocidades cometidas por los militares soviéticos, y especialmente las violaciones de mujeres alemanas, se resume en este párrafo: "La imagen de soldados portando antorchas en llamas encima de rostros de mujeres refugiadas en un bunker, seleccionando a sus víctimas, es característica de la totalidad de los ejércitos soviéticos que participaron en la batalla de Berlín."[6]
Los últimos deseos de Hitler, ordenaban que el almirante Karl Dönitz se convirtiera en Presidente del Reich, mientras que Joseph Goebbels sería el nuevo Canciller de Alemania. Sin embargo el suicidio de éste último, junto con toda su familia, dejó a Dönitz con la responsabilidad de la guerra. Finalmente, el 8 de mayo de 1945, el Alto Mando Alemán se rindió incondicionalmente a Gran BretañaEstados Unidos y la Unión Soviética finalizando la guerra en Europa.


Última resistencia
Tras la caída de Berlín, numerosos soldados de las SS y miembros del Ejército Alemán se fueron al último reducto del Tercer Reich, que era la ciudad de Praga, donde los alemanes esperaban continuar la contienda sabiendo que iban a perecer frente al Ejército Rojo. Esta decisión por parte de numerosos alemanes era que preferían morir antes de que los capturaran los soldados bolcheviques.
Los soldados alemanes lucharon con gran bravura en la ciudad de Praga, pero muchos antes que entregarse frente a los bolcheviques prefirieron suicidarse o entregarse al Ejército estadounidense.
Berlin Tomada.

Referencias
  1.  Helke Sander and Barbara Johr. BeFreier und Befreite. Krieg, Vegewaltigung, Kinder Fischer Taschenbuch Verlag (2005)
  2.  Franz W. Seidler and Alfred M. de Zayas. Kriegsverbrechen in Europa und im Nahen Osten im 20. Jahrhundert Hamburg-Berlin-Bonn (2002), (German)
  3.  Dokumentation der Vertreibung der Deutschen aus Ostmitteleuropa, 5 Bde, 3 Beihefte, Bonn 1953-1961
  4.  Antony BeevorBerlin: The Downfall 1945, Penguin Books, 2002
  5.  William I. Hitchcock The Struggle for Europe The Turbulent History of a Divided Continent 1945 to the Present.
  6.  Beevor, Antony. Berlín 1945 - La caída, pág. 326.
Enlaces externos
Videos

Berlín, la última batalla
Mientras el frente alemán del Oeste se derrumbaba ante la superioridad material, en el Este las fuerzas del III Reich enfrentaban el ataque masivo soviético. En Yalta, los aliados ya establecían sus futuras "zonas de influencia", por lo que el asalto a la capital del ReichBerlín, quedaba para las fuerzas de Stalin. La última batalla comienza a orillas del río Oder. Desde allí hasta el perímetro de Berlín, los ejércitos soviéticos deben forzar varias líneas defensivas, pasando luego a la lucha dentro de la ciudad, casa por casa, metro a metro, hasta la toma de la Cancillería. Un documental inédito realizado en base a material fílmico original de todas las partes beligerantes. Comentarios en Español..
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Los saqueos y toda clase de crímenes
eran parte del la ocupación Sovietica.





Berlin derrotada.


La 2º Guerra Mundial,  fue un conflicto sangriento en el que murieron más de 60 millones de personas inocentes, cosa que no debió pasar y Hitler lo sabía.
 Si hubiesen aceptado cualquiera de las tantas propuestas de paz de Hitler, millones de vidas se hubieran salvado.



EL BUNKER EN BERLIN 1945 – EL TESTAMENTO DE HITLER


Ultima foto conocida de Hitler, tomada el día anterior a su muerte en 1945

 El 29 de abril de 1945, con el Ejército Rojo acercándose, Hitler dictó su última comunicación pública de su vida, “Mi Testamento Político”. Justo hasta el mismísimo final, cuando no tenía nada que ganar, Hitler quería que el mundo supiera que él nunca había querido la guerra. He aquí un extracto bastante elocuente:

“Más de treinta años han pasado desde que en 1914 hice mi modesta contribución como voluntario en la Primera Guerra Mundial a la que fue forzado el Reich.
En esas tres décadas he actuado, únicamente por amor y lealtad a mi pueblo en todos mis pensamientos, actos y vida. Ellos me dieron la fuerza para tomar las decisiones más difíciles que ningún mortal haya tenido que enfrentar. En ello he empleado mi vida, mi esfuerzo en el trabajo y mi salud, durante estas tres décadas.
No es cierto que yo, o alguien más en Alemania, quisiera la guerra en 1939. Fue deseada e instigada exclusivamente por esos hombres de estado quienes han sido judíos o han trabajado para intereses judíos. He hecho muchas ofertas para el control y limitación de armamentos, las cuales no podrán ser olvidadas por la posteridad, para que la responsabilidad del inicio de la guerra sea echada sobre mí.
Tampoco he deseado nunca, que después de la fatal primera guerra mundial, una segunda contra Inglaterra, o aún sobre Estados Unidos, fuera desatada.

Tres días antes del inicio de la guerra entre Alemania y Polonia, le propuse al embajador británico en Berlín una solución al problema germano-polaco, similar al del caso del Distrito del Sarre, bajo control internacional. La existencia de esa oferta tampoco podrá ser negada. Fue rechazada únicamente por los círculos dirigentes de la política británica que querían la guerra, en parte, debido a las posibilidades de negocios y en parte por la influencia de la propaganda organizada por el judaísmo internacional.”
AH.
Referencias
  1.  Nota: la fecha en la cual acabó la Segunda Guerra Mundial varía según las fuentes, y está abierta a interpretaciones. Se barajan fechas en un intervalo desde el 14 de agosto hasta el 15 de octubre. El día 14 de agosto Hirohito anunció que Japón iba a rendirse, y lo anunció al pueblo por radio. El 2 de septiembre, fecha considerada como final de la guerra en este artículo, fue el día en que Hirohito firmó la rendición incondicional de Japón. Sin embargo, hasta el día 15 de octubre hubo algunos grupos del ejército japonés que, incapaces de aceptar la rendición de su país, continuaron luchando y ocupando determinados territorios.
  2.  Así lo afirmó en 1938 el escritor judío Dr. Litauer en Historial Section of the Foreign Office.
  3.  Jesus Hernández, Las 50 grandes masacre de la Historia. "Bromberg, 1939 La primera matanza de la Segunda Guerra Mundial", Tempus (2011), p.191-196
  4.  Joaquín Bochaca, Los Crímenes de los buenos. "El calvario de los civiles alemanes en Polonia", Ediciones Ediciones Siegheil (2009), p.264-269
  5.  Datos sobre la máquina "Enigma", publicados por Stefan Soboniewsky y Sygmund Sadzkousky, dirigentes de la Federación Mundial de Combatientes Polacos, con sede en Londres.
  6.  http://rnv88.blogspot.com.es/2013/04/por-que-vencio-el-ejercito-rojo.html
  7.  Anthony Sutton: National Suicide, pp. 265-270
  8.  Anthony Sutton: National Suicide
  9.  Anthony Sutton: Ibid. Id. Ob. Cit. pp. 199-200
  10.  "Para Wall Street y los servicios financieros de la City de Londres, es un artículo de fe, una certeza, que la Unión Soviética y los demás países de economía centralizada representan desde el punto de vista crediticio, un riesgo practicamente nulo. La Unión Soviética se enorgullecía de no haber desatendido una sola deuda, durante los primeros cincuenta años de su existencia." (Charles Levinston: Vodka-Cola, pp. 31-35).



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Violaciones en masa cometidas por el Ejército Rojo
Mujeres alemanas violadas y asesinadas por los rojos

Las violaciones en masa cometidas por el Ejército Rojo fueron perversos actos de cometidas por el ejército comunista de la Unión Soviética al finalizar la Segunda Guerra Mundial, que con la invasión por parte de este de los países del Eje, perpetró la violación de 2.000.000 de mujeres alemanas por soldados soviéticos en su avance por el Tercer Reich, de las que un 10% fueron posteriormente asesinadas[1][2][3] Del total, 1.400.000 víctimas eran de las provincias orientales, 500.000 de la zona de ocupación rusa en Alemania y las 100.000 restantes en la capital, Berlín[4][5][6], donde hubo más ensañamiento en los días posteriores a la conquista, llegando a violar hasta 70 veces a la misma mujer[7][8]. Fueron tales las perversiones cometidas, que muchas de ellas intentaron matar a sus hijas para librarlas, así como la mayoría intentaron cortarse las venas.[9]

En Hungría hubo agresiones similares, así en Budapest fueron violadas por los rusos unas 50.000 mujeres [10][11]. También fueron víctimas de violaciones por soldados rusos, aunque resulte paradójico, mujeres de su mismo país, puesto que había sido ocupado anteriormente por los alemanes y esperaban ansiadamente una liberación, y que al final fue en muchos casos peor que su situación previa. Las violaciones también se repitieron en países como BulgariaChecoslovaquiaPolonia o Yugoslavia.

Historia de las mujeres alemanas violadas por los rusos soviéticos

Tropas Siberianas
"¡Maten! ¡Maten!. En la raza alemana no hay más que mal, ¡ni uno entre los vivos, ni uno entre los aun no nacidos, nada más que mal! Sigan los preceptos del camarada Stalin. Aniquilen a la bestia fascista de una vez por todas en su guarida. ¡Usen la fuerza y rompan el orgullo racial de esas mujeres alemanas! ¡Tómenlas como su botín de guerra! A medida que avancen, maten, nobles soldados del ejército rojo."
Comisario soviético judío Ilya Ehrenburg
Es uno de los dramas más trágicos y ocultos del siglo XX, pero ahora —medio siglo después— el libro de un historiador militar británico logró que muchas mujeres alemanas hablaran de él: los horrores vividos a manos de soldados soviéticos, que perpetraron violaciones en Alemania desde 1945 hasta 1949. La odisea de estas mujeres salió a la luz gracias a Anthony Beevor, cuyo libro Berlín: The Downfall, 1945 (Berlín: La caída, 1945) se publicó el mes pasado y se convirtió en suceso. En su best-séller, Beevor —un ex soldado británico— usa material inédito de los archivos rusos de Moscú y describe el terrible sufrimiento de unas dos millones de mujeres y niñas alemanas.

Entre las víctimas hubo mujeres que llegaron a ser figuras destacadas. Por ejemplo, Hannelore Kohl, esposa del ex canciller Helmut Kohl. La señora Kohl (se suicidó el año pasado) fue violada a los doce años, cuando ella y su mamá no pudieron escapar en un tren que iba a Dresden.
 El libro de Beevor tuvo una conmovedora recepción de las víctimas, muchas de las cuales viven en 
Gran Bretaña.
"Me habían ordenado enterrar a unos muchachos de la Juventud Hitleriana cuando ellos me encontraron", dice Martha Dowsey. "Seis soldados del Ejército Rojo con las caras tiznadas me tiraron al suelo junto a las tumbas y me violaron, uno tras otro". La mujer tiene ahora 81 años. Durante décadas, nunca había encontrado a nadie que creyera lo que le tocó vivir. Por años, se consideró que el Ejército Rojo era un grupo de héroes que había liberado a Alemania de los nacionalsocialistas. Para Martha no fue así. "Eran agresivos, brutales. Nunca les conté esto a mis hijos; y mi esposo sólo supo que me había pasado algo horrible. Tuvo la delicadeza de no preguntar", dice en su casa de un barrio del sur de Londres. Hace muy poco que Martha se armó de valor y habló. Y fue gracias al libro de Beevor. Las víctimas —a quienes Beevor señala que los rusos consideraban "botín de guerra" con el que compensar los crímenes de la Wehrmacht en Rusia— iban de los 12 a los 80 años de edad o más. Una mujer alemana —Jutte, de Preston— le escribió a Beevor: "Muchas veces quise hablar de eso, pero sabía que nadie me creería o que interpretarían mi historia como un rapto de autocompasión. Lo que usted escribió es una forma de mostrar cómo se puede soportar el sufrimiento."

Una mujer a la que Beevor visitó en Berlín le contó que había matado a un soldado con su arma mientras él trataba de violar a su mamá. "Después —dice Beevor— me di cuenta de que el soldado la había violado a ella y que ella luego había armado la historia y trataba desesperadamente de creerla." En sus cartas, las mujeres confirmaron lo que describe Beevor en el libro en el sentido de que, para evitar correr la misma suerte que sus vecinas, muchas mataron a sus hijas y luego se suicidaron. Para fines de la década de 1940 —las violaciones se sucedieron durante tres años o más— las tropas soviéticas habían sembrado desesperación. Según algunos informes, el 90% de las mujeres berlinesas había contraído enfermedades venéreas. Beevor cita declaraciones de un médico que le dijo que, de las aproximadamente 100.000 mujeres violadas en Berlín, un 10% murió, la mayoría por suicidios. La tasa de mortalidad del casi millón y medio de mujeres violadas en el este de Prusia, Pomerania y Silesia, dice, es más elevada. En el caso de las embarazadas, se estima que el 90% abortó. Las que optaron por seguir con el embarazo, dieron al bebé en adopción porque no soportaban la vergüenza. En 1946, el 3,7% de los niños nacidos en Berlín eran hijos de rusos.



Helke Sander, militante izquierdista alemana y autora de Liberador y liberado, una extensa investigación sobre las mujeres violadas que realizó en 1992, asegura que todavía se sienten las consecuencias."Hay mujeres que nunca pudieron hablar de esto y cuyos maridos se los prohíben. También están sus hijos, que ahora descubren que son producto de una violación. Finalmente, están los que tratan de averiguar la identidad de sus padres"Berlín: La caída, 1945, despertó indignación en Rusia. El embajador ruso en Gran Bretaña lo calificó de "acto de blasfemia". El libro se publicará en Alemania en setiembre, y ya le dijeron a Beevor que lo más probable es que desate una tormenta. El diario Die Welt dijo que es "un golpe épico" que revela "una crónica desconocida de las atrocidades cometidas cuando el Ejército Rojo avanzó hacia Berlín". Luego del revuelo que el libro provocó en Rusia, Beevor está preparado para la posibilidad de que haya un incidente diplomático entre Berlín y Moscú. "Es un tema muy delicado, y el gobierno alemán se muestra renuente a desenterrarlo por temor a perjudicar la nueva relación que estableció con Putin y el Kremlin", dice.
También llegará al mercado alemán en momentos en que ese país se encuentra inmerso en un debate sobre la "normalización", mediante el cual trata de abordar su historia de manera más amplia. Die Welt señala que después de "medio siglo de frío interior" durante el cual Alemania trató de reflexionar y expiar su pasado nazi pero prestó muy poca consideración a las penurias que vivieron sus ciudadanos, el libro de Beevor demuestra que, para seguir adelante, los alemanes tienen que evaluar no sólo su papel de verdugos, sino también el de víctimas".

Hordas de "infrahombres" asiáticos

Beevor describió a las tropas soviéticas como "hordas de infrahombres asiáticos". En su libro "Berlín 1945 - La caída" se cita lo siguiente:
Las tropas mongoles introducidas
por los soviéticos en Berlín fueron responsables
de miles de violaciones de mujeres.
"Los temas centrales de esta obra -no por el lugar que ocupan en ella, sino por su amplitud- son cabalmente las brutales atrocidades cometidas por los soldados y oficiales soviéticos contra la población alemana, la resurrección de la imagen de las "hordas asiáticas", que la propaganda alemana martilleó en las cabezas de los alemanes, así como más tarde lo hizo un pequeño grupo de historiadores neonazis, de los que Alemania se separó ya hace tiempo. La principal conclusión del libro, a partir de la cual el autor conduce la totalidad de sus discusiones sobre el tema de las brutales atrocidades cometidas por los militares soviéticos, y especialmente las violaciones de mujeres alemanas, se resume en este párrafo: "La imagen de soldados portando antorchas en llamas encima de rostros de mujeres refugiadas en un bunker, seleccionando a sus víctimas, es característica de la totalidad de los ejércitos soviéticos que participaron en la batalla de Berlín."[12]

Violadas por el ejército ruso
Esta horripilante realidad, jamás al igual que los crímenes cometidos por los nazis o los japoneses podrá ser justificado a los ojos de la historia. La violación sistemática de las mujeres alemanas es sin duda uno de los hechos más negros de la historia contemporanea a la par que menos conocido.

Un diario se descubrió entre las ruinas en llamas de Berlín, totalmente arrasada por el choque de dos ejércitos poderosos y desesperados. No había ningún nombre escrito en la portada, pero entre todas las historias de privaciones y luchas, una revelaba el infierno de una guerra que se acercaba a su apocalíptico final. La autora, una joven alemana, describía cómo había sido violada por los soldados del Ejército Rojo, que avanzaba ávido de tomar la ciudad y de vengarse de los alemanes.
"Cierra los ojos, aprieta los dientes, no digas nada", garabateó la mujer, recordando cómo se había inducido al silencio para soportar la agresión. "Pero cuando la ropa interior cae rasgada y los dientes rechinan involuntariamente, la última prenda... Estoy paralizada. No siento asco, sino una completa frialdad. Es como si mi espalda estuviera helada. Estoy mareada, tengo frío en la nuca. Antes de marcharse extrae algo del bolsillo y lo lanza sobre la mesa sin decir palabra; aparta la silla y sale dando un portazo. Ha dejado un paquete de tabaco arrugado. Es la propina".


Ha habido que esperar hasta ahora, 60 años después de que se produjera la violación de esta mujer anónima, para que se conozca la verdadera dimensión de la campaña de violaciones perpetrada por el Ejército Rojo durante la Segunda Guerra Mundial. El escritor británico Antony Beevor, ex oficial del Ejército cuya reconstrucción de la Batalla de Stalingrado se convirtió en un éxito de ventas, está a punto de publicar un libro sobre la caída de Berlín. Al buscar entre archivos soviéticos, cuyo acceso había estado vedado a los historiadores hasta hace poco, Beevor descubrió una tormenta de venganzas que le dejó "totalmente consternado".
Se cree que unos dos millones de mujeres fueron violadas, agredidas o asesinadas por los soldados del Ejército Rojo en su avance sobre Alemania, pero el libro de Beevor revelará horrores aún mayores."Cuando el Ejército Rojo llegó a Berlín, los soldados ya consideraban a las mujeres una especie de botín carnal", afirma. Y agregó: "Creían que podían hacer lo que quisieran, ya que estaban liberando Europa".



En algunos casos las mujeres de una calle entera fueron violadas: abuelas, embarazadas, incluso mujeres que se encontraban en su lecho de muerte. Según el representante del Vaticano en Berlín, en octubre de 1945, seis meses después del final de la guerra, miles de mujeres permanecieron semanas escondidas en los tejados para eludir los saqueos y registros de los escuadrones del Ejército Rojo quienes, cuando se emborrachaban, avivaban su apetito sexual.
"Han violado a mujeres de entre 10 y 70 años, e incluso a algunas de hasta 75 años", aseguraba el representante del Vaticano. Beevor ha descubierto aspectos todavía más siniestros: los rusos violaron incluso a reclusas liberadas de los campos de concentración, mujeres esqueléticas, vestidas de harapos. "Esto echa por tierra la idea de que los soldados sólo utilizaron la violación como una forma de venganza contra los alemanes", afirma. Sus comentarios ya han provocado polémica. El embajador ruso en Londres ha acusado al escritor británico de "blasfemar" contra el pueblo ruso. "Es una injuria contra el pueblo que salvó al mundo del nazismo", ha declarado indignado esta semana Grigory Karasin.

También moribundas
En la aldea de Dahlem, recuerda una mujer, "los rusos se colocaron en fila delante de un grupo de mujeres. Ni siquiera se daban cuenta de que algunas estaban agonizando, porque habían ingerido veneno o sufrían hemorragias internas. Los soldados les abrían la boca a la fuerza y las obligaban a tomar bebidas alcohólicas".
Anna Seddig, una joven de Prusia oriental que intentaba escapar de la guerra encinta y con su hijo de un año, Siegfried, fue otra víctima de los rusos. "Una noche, cuando buscábamos un lugar para refugiarnos, nos topamos con un grupo de soldados. Nos iluminaron con una linterna. Uno me dijo: "Te vamos a llevar a un lugar donde podrás pasar la noche. Era un refugio antiaéreo. Ahí me violaron, uno tras otro. Era como si estuviera muerta, tenía calambres por todo el cuerpo. Sientes repugnancia, sólo sientes repugnancia. Éramos blancos legítimos para los rusos. No sé cuántos hombres había, 10, 15...".
Muchos han intentado ocultar lo ocurrido. Cornelius Ryan, autor de The Last Battle, donde narra la caída de Berlín, descubrió que tras publicarse el libro en 1966 algunos editores lo presionaron para que eliminara pasajes como el siguiente: "Mientras continuaba la batalla, se producía otra ofensiva salvaje. Era encarnizada, personal. Las hordas rusas que llegaban tras los disciplinados veteranos del frente exigían el derecho de los conquistadores: las mujeres de los conquistados". Úrsula Roester dormía en el sótano de una casa de Zehlendorf junto con sus padres, sus hijas gemelas de seis años, y Bernard, su hijo de siete meses, cuando cuatro soldados rusos golpearon la puerta con la culata de sus fusiles". Registraron el refugio. Un soldado ruso encontró un frasco de perfume francés. Lo destapó, lo olió y lo derramó sobre su uniforme. Otro encañonó a los padres e hijos de Úrsula y los encerró en el sótano. A continuación, los cuatro se turnaron para violarla".


"Al día siguiente, a eso de las seis de la mañana, Úrsula estaba amamantando a su bebé cuando otros dos soldados rusos entraron en el sótano". Intentó escapar por la puerta con su bebé en brazos. Pero estaba muy débil. Uno de los rusos le quitó el bebé y lo colocó en su cochecito. El otro la miró y sonrió. Ambos la violaron...".
El legado de la campaña de violaciones del Ejército Rojo es imperecedero. Hanna Gerlitz, esposa de un banquero de Berlín, fue violada por seis soldados rusos delante de su marido. "Cuando terminaron", recuerda, "dispararon sus fusiles al aire. Las otras personas que estaban en casa creían que me habían asesinado, hasta que les grité: "Estoy bien. Ya todo ha acabado". Después tuve que consolar a mi esposo y ayudarlo a recobrar el valor. Lloraba como un niño".
El viaje hasta este infernal crisol de crueldad ha resultado traumático para Beevor, y le ha hecho pensar: "He llegado a la conclusión de que ante la falta de disciplina militar un hombre armado, deshumanizado tras dos o tres años de guerra, se convierte en la mayoría de los casos en un violador en potencia".


Referencias
 Richard Overy, Russia's War: Blood upon the Snow (1997).
 Helke Sander and Barbara Johr. BeFreier und Befreite. Krieg, Vegewaltigung, Kinder Fischer Taschenbuch Verlag (2005), ISBN 3-596-16305-6
 Franz W. Seidler and Alfred M. de Zayas. Kriegsverbrechen in Europa und im Nahen Osten im 20. Jahrhundert Hamburg-Berlin-Bonn (2002), ISBN 3-8132-0702-1 (German)
 Dokumentation der Vertreibung der Deutschen aus Ostmitteleuropa, 5 Bde, 3 Beihefte, Bonn 1953-1961
 Antony Beevor, Berlin: The Downfall 1945, Penguin Books, 2002, ISBN 0-670-88695-5
 William I. Hitchcock The Struggle for Europe The Turbulent History of a Divided Continent 1945 to the Present ISBN 978-0-385-49799-2 (0-385-49799-7), see also from chapter one
 Antony Beevor publica el libro: "Berlín" sobre el final de la II Guerra Mundial
 Mark, James "Remembering Rape: Divided Social Memory and the Red Army in Hungary 1944-1945" Past & Present - Number 188, August 2005, pp. 133
 "The worst suffering of the Hungarian population is due to the rape of women. Rapes - affecting all age groups from ten to seventy are so common that very few women in Hungary have been spared." Swiss embassy report cited in Ungváry 2005, p.350. (Krisztian Ungvary The Siege of Budapest 2005)
 Beevor, Antony. Berlín 1945 - La caída, pág. 326.
Fuentes
Diario Clarín (Argentina), 4 de julio de 2002
El Mundo, 3 de febrero de 2002

Artículos relacionados
Enlaces externos

Se calcula que el número de mujeres violadas por soldados soviéticos va de decenas de miles a dos millones. En muchos casos las mujeres eran violadas repetidamente, algunas hasta 70 veces.
 Se cree que 100.000 mujeres fueron violadas en Berlín, sobre la base de la creciente tasa de abortos en los meses siguientes y en informes contemporáneos de hospitales,
 con un número próximo a las 10.000 mujeres con resultado de muerte tras las agresiones.
 El número total de mujeres muertas víctimas de violaciones en Alemania se calcula en 240.000.9 1 Antony Beevor lo describió como «el fenómeno de violaciones masivas más importante de la historia», y concluía que al menos 1'4 millones de mujeres fueron violadas solo al este de Prusia, Pomerania y Silesia.
En Taken by Force, J. Robert Lilly estima en 11.040 el número de violaciones cometidas por soldados de los Estados Unidos en Alemania.
Hellstorm, el Holocausto censurado de la 2GM >


Bombardeos británicos sobre Alemania
La estrategia a seguir por los británicos en las operaciones de bombardeos fue presentada el 23 de septiembre de 1941. En él se aseguraba que el objetivo de los ataques aéreos sería "Atacar con el fin de romper la moral de la población haciendo las ciudades físicamente inhabitables y sumir a la población en una sensación de peligro constante".107

Durante los primeros meses de campaña se generó un debate interno en el seno del gobierno británico sobre dotar de los limitados recursos del país a la Royal Air Force o bien a la Royal Navy. 
Uno de los asesores científicos del gobierno, Frederick Lindemann presentó un influyente artículo apoyando el bombardeo masivo sobre las industrias alemanas. Finalmente en 1942 se decidió el uso del bombardeo masivo, siendo el Comando de Bombardeos uno de las principales armas del esfuerzo de guerra británico hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. Una gran proporción de la producción industrial británica fue destinada a la dotación y construcción de una gran flota de bombardeos pesados que redujo considerablemente los recursos para otras áreas.108 Hasta 1944 los bombardeos sobre Alemania apenas surtieron efecto. En 1942 el Mariscal del Aire Arthur Harris fue designado para comenzar los bombardeos masivos sobre las principales ciudades alemanas, el comienzo de estos ataques supuso el inicio de una guerra de carácter total entre Alemania y el Imperio Británico.109 Con el objetivo de reducir la capacidad de mano de obra y producción en Alemania se pusieron como objetivos prioritarios el ataque a hogares, fábricas y centros históricos mediante el uso de bombas incendiarias para que el daño fuera mucho mayor. Este nuevo enfoque fue obra de Blackett quien calculó que los ataques de la RAF podrían destruir en pocos meses las ciudades alemanas.110 El plan fue muy polémico pero fue aceptado debido a que era la única manera de atacar Alemania de una manera directa.
A principios de 1942 los soviéticos exigían a sus aliados occidentales la apertura de un segundo frente para aliviar su situación. El 14 de febrero de 1942 fue emitida la Directiva Nº22 en la que se autorizaban, sin restricciones,111 el bombardeo de las ciudades de Essen,DuisburgDüsseldorf y Colonia seguidos de BrunswickLübeckRostockBremenKielHannoverFráncfort del MenoMannheim,Stuttgart, y Schweinfurt. Para evitar confusiones Charles Portal escribió a Norman Bottomley:
Supongo que está claro el objetivo de los ataques, la población civil enemiga y no las fábricas y astilleros.
El primer ataque de este tipo se realizó en la noche del 28 al 29 de marzo de 1942 cuando 234 aviones bombardearon Lübeck, destruyendo la mayor parte del centro de la ciudad.
El centro de Wesel tras ser bombardeado, el 97% del centro fue destruido
El primer bombardeo de carácter masivo se efectuó sobre la ciudad medieval de Colonia, una de las mayores zonas industriales del país. En la noche del 30 al 31 de mayo de 1942, 1046 bombarderos arrojaron más de 2000 toneladas de explosivos y bombas incendiarias, provocando centenas de incendios individuales. La devastación fue total, destruyéndose más de 3300 casas y 36 fábricas, entre otros. Las víctimas mortales no superaron las 500 pero el ataque dejó a más de 45.000 sin un lugar donde vivir o trabajar. Los británicos perdieron 40 aeronaves. En los días posteriores también fueron atacadas Essen y Bremen.
Los ejemplos más extremos de los ataques masivos sobre la población fueron causadas por la llamada Operación Gomorra112 donde Hamburgo fue destruida con un saldo de más de 34.000 muertos y 900.000 desplazados. El ataque a Kassel se saldó con 10.000 muertos, el de Darmstadt con 12.500 muertos, el ataque a Pforzheim dejó 21.200 muertos, enSwinemünde 23.000 muertos y el Bombardeo de Dresde a su ciudad medieval al final de la guerra, del 13 al 15 de febrero de 1945, dejó entre 18.000 y 35.000 muertos, siendo aún uno de los episodios más polémicos de la Segunda Guerra Mundial.113

Cologne 1945
En los dos primeros años de campaña los efectos de los bombardeos estratégicos británicos estaban muy sobrevalorados a pesar de la prácticamente nula eficacia que habían tenido. Los alemanes eran capaces de sustituir y minimizar los daños causados, en parte gracias a las lecciones aprendidas durante los bombardeos sobre Inglaterra. Estos problemas intentaron ser solventados con una mejora en la precisión y concentración de los ataques en una zona determinada. Estas mejoras fueron acompañadas por una mejor formación de la tripulación, ayudas electrónicas y nuevas tácticas diseñadas por el Mariscal del aire británico, Arthur Harris.114Según el historiador económico Tooze Adán, el punto de inflexión en la economía alemana se produjo entre marzo de 1943 y marzo de 1944. Entre otros, los bombardeos consiguieron hacer retroceder la producción de las principales armas de guerra alemanas como los tanques Tiger o los cañones de 88 mm, la pieza de artillería más potente, eficaz y multipropósito de la Wehrmacht. Estas industrias se vieron principalmente afectadas a raíz del bombardeo de Hamburgo. En marzo de 1943 tuvo lugar una larga campaña de la RAF sobre la cuenca del Ruhr, el principal centro industrial metalúrgico y minero del país. Entre marzo y julio fueron arrojadas 34.000 toneladas de bombas reduciendo la producción de acero en 200.000 toneladas, lastrando todo la economía alemana que arrastraba un déficit de producción de 400.000 toneladas.115 El ministro de armamento alemán, Albert Speer, llegó a reconocer la eficacia británica y los trastornos que los ataques habían producido en sus planes de expansión de la producción.
En octubre de 1943, Harris instó al gobierno a que diera toda la información posible a la población sobre los ataques sobre Alemania. Los objetivos británicos eran, además de fábricas y objetivos militares, la población civil.116 Los medios de transporte, servicios públicos, carreteras, vías férreas, viviendas y todo lo que ayudara a minar moral alemana eran objetivos.117 118 A partir del 23 de septiembre empezaron a bombardearse puertos fluviales y canales, con los ataques sobre el canal Dortmund-Ems y el canal Central de los que dependía sobremanera la economía alemana. Los ataques sobre el Dortmund-Ems produjeron enormes retrasos en el tráfico hacia el río Rhin que provocaron un impacto inmediato sobre el transporte de mercancías, destacando el transporte de carbón, pieza fundamental de la economía alemana. A comienzos de 1945, los envíos se habían reducido a la mitad y excepto en zonas limitadas, el suministro de carbón y mercancías de carácter básico habían sido eliminados.119


Estimaciones de la RAF de la destrucción de los núcleos urbanos alemanes con más de 500 000 habitantes
CiudadPorcentaje
destruido
Berlín33
Colonia61
Dortmund54
Dresde59
Düsseldorf64
Essen50
Fráncfort del Meno52
Hamburgo75
Leipzig20
Múnich42
Bochum83
Bremen60
Chemnitz41
Dessau61
Duisburgo48
Hagen67
Hannover60
Kassel69
Kiel50
Maguncia80
Magdeburgo41
Mannheim64
Núremberg51
Stettin53
Stuttgart46

Bombardeos estadounidenses sobre Europa
A mediados de 1942 la USAAF —Las Fuerzas Aéreas del Ejército de los Estados Unidos— desembarcó en el Reino Unido realizando algunas incursiones sobre el Canal de la Mancha con la llegada de la Octava Fuerza Aérea compuesta fundamentalmente por los bombarderos B-17 o "Fortalezas Volantes", llamadas así por su blindaje y las diez a doce ametralladoras que montaba, lo que eliminaba los ángulos muertos. Al contrario que los británicos cuyas bombas eran de pequeño tamaño, la USAAF empleaba bombas incendiarias que se lanzaban a gran altura en incursiones sobre Francia, Alemania y Austria. A comienzos de 1943 Washington y Londres adoptaron una estrategia común en los ataques sobre Alemania, centrándose en "bombardeos de precisión" sobre fábricas, bases navales, astilleros, ferrocarriles, nudos de comunicaciones, canales, aeropuertos, fábricas de acero, refinerías y centrales eléctricas. En la Conferencia de Casablanca se aprobó un plan combinado de operaciones aéreas entre la RAF y la USAF.120 A lo largo de la guerra los ataques de mayor importancia se realizarían en oleadas, interviniendo aviones de ambos países, los estadounidenses se especializaron en los ataques de precisión a gran altura durante el día, mientras los británicos destacaron el los ataques nocturnos. Como ya se había especificado en más ocasiones los ataques tenían por objetivo la "destrucción progresiva del sistema militar, industrial y económico alemán".121 En marzo de 1943 estaban disponibles 669 bombarderos de la RAF y 303 de la USAAF. Durante 1943 los ataques se efectuaban sin escolta alguna por lo que los cazas alemanes hacían un significativo número de blancos, causando muchas bajas a los aliados; no fue hasta 1944 con la llegada del P-51 Mustang cuando la balanza en esta materia se inclinó a favor de Estados Unidos y el Reino Unido. Pronto se comprobó que los bombardeos de precisión eran poco o nada precisos, calculándose que sólo el 7% de las bombas caían a 300 metros o menos de su objetivo. En cambio los ataques con bombas incendiarias resultaron ser muy eficaces, como en la destrucción de Hamburgo en junio de 1943 donde dejaron 34 000 muertos y 125 000 heridos.122 Los cada vez más violentos ataques obligaron a Alemania a desviar una parte importante de sus recursos para combatirlos.123


En 1944 la USAAF estableció a la XV Fuerza Aérea en Italia con el fin de alcanzar el sur de Alemania y Austria. En los primeros meses de ese mismo año los ataques sobre ciudades, industrias y comunicaciones fueron continuos, marcando un punto de inflexión en la economía alemana.124 En verano, con el desarrollo de la Operación Overlord —el desembarco aliado en Normandía— los ataques se relajaron, pues las fuerzas aéreas se centraron en dar cobertura y apoyo a las unidades que se internaban en Francia. 1944 terminó con una indiscutible superioridad aérea aliada sobre Europa.125 En 1945 los ataques combinados se centraron en el ataque a las grandes ciudades y la cuenca del Ruhr, destacando el bombardeo de Dresde, uno de los episodios más polémicos de la Segunda Guerra Mundial.
Efectividad
Durante y después de la guerra los bombardeos estratégicos fueron en muchas ocasiones severamente criticados. Su en ocasiones escasa precisión, efectividad o efectos contraproducentes le hizo ganar un gran número de detractores. Uno de los principales argumentos era el hecho de que durante la guerra y hasta principios de 1945, momento en el que Alemania ya estaba prácticamente derrotada, la producción industrial del país no había hecho sino aumentar. Antes de la guerra y en sus comienzos la industria alemana sólo trabajaba en un único turno de 8 horas diarias, al ampliar estos turnos hasta las 24 horas la producción alemana rápidamente se triplicó.126 En cambio, los bombardeos si supusieron un problema en los transportes y la producción de petróleo, hecho que contribuyó a la caída de Alemania como llegó a reconocer Albert Speer cuando dijo que los ataques sobre las refinerías eran el mayor de sus problemas. En los compases finales de la guerra, tanques y aviones no podían siquiera desplazarse al combate por la falta de combustible, lo que también allanó el camino a los bombarderos aliados y acortó significativamente la guerra en Europa.127 La falta de petróleo también fue un impedimento para la producción en masa del revolucionario submarino del Tipo XXI, el cuál, en palabras tanto del almirante alemán Karl Dönitz como del primer ministro Winston Churchill podría haber alterado el curso de la crucial batalla del Atlántico.128 Según las estadísticas manejadas por los Estados Unidos, los ataques a puertos y astilleros entre diciembre de 1942 y junio de 1943 no eran lo suficientemente pesados como para provocar daños irreparables. Habría que esperar para esto hasta aproximadamente noviembre de 1944 cuando los principales astilleros como los de Kiel, Hamburgo o Blohm se detuvieron completamente.127

Bombardeos soviéticos estratégicos
Puesto antiaéreo en Helsinki, Finlandia durante un 
bombardeo soviético en noviembre de 1942

La primera campaña de bombardeos soviética fue contra los campos petroleros de Rumanía, país aliado de la Alemania nazi, en el verano de 1941, poco después del comienzo de la invasión de la Unión Soviética.129 En respuesta a una incursión de la Luftwaffe sobre Moscú en la noche del 21 al 22 de julio, la Aviación Naval Soviética lanzó una serie de siete bombardeos en Alemania, principalmente sobre Berlín, entre el 8 de agosto y la noche del 4 de septiembre. Los ataques los realizaban escuadrones de entre cuatro y quince aviones —el 11 de agosto tuvo su bautismo de fuego el nuevo Petliakov Pe-8 — desde la isla de Saaremaa, base del Primer Regimiento Aéreo129 (aunque una de las incursiones la protagonizó la 81ª División Aérea con base en Pushkin). Además de treinta toneladas de bombas, también se lanzaron panfletos con un desafiante discurso de Stalin pronunciado el 3 de julio.

Los soviéticos enviaron un total de 549 bombarderos de largo alcance sobre territorio alemán en 1941.129
En marzo de 1942 las fuerzas de bombardeo estratégico de la Unión Soviética se reorganizaron y formaron la Fuerza Aérea de Largo Alcance. Se atacó Berlín en sucesivas incursiones entre el 26 y el 29 de agosto de ese 1942 y de nuevo en la noche del 9 al 10 de septiembre con 212 aviones.129 Se bombardeó Helsinki por primera vez el 24 de agosto y en las noches del 4 al 5 y del 9 al 10 de septiembre se atacó Budapest. Tres días después, en la noche del 13 de septiembre le tocó el turno a Bucarest. Las ciudades polacas bajo control alemán, como Cracovia y Varsovia, no estuvieron exentas, pero en estos casos los soviéticos se centraron en objetivos militares.129 En total en 1942 se realizaron 1114 incursiones sobre territorio alemán. En marzo de 1943 se dio un giro a la estrategia y en medio de los preparativos de la decisiva batalla de Kursk se atacaron los ferrocarriles de la retaguardia del Eje.129 En abril la Fuerza Aérea de Largo Alcance ya contaba con ocho cuerpos y once divisiones independientes, reuniendo un total de 700 aviones. Desde abril se volvió la vista a objetivos administrativos y militares, centrándose los bombardeos en Prusia Oriental, donde cayeron 700 toneladas de 920 aviones. La bomba soviética más grande de la guerra, un arma de 5000 kilogramos de peso, fue arrojada sobre Königsberg en este periodo.129
A lo largo de 1943 la URSS trató de dar la impresión de que cooperaba estrechamente con los bombardeos sobre Alemania de Estados Unidos y Reino Unido.129 En febrero de 1944 cambió una vez más su estrategia, esta vez con bombardeos de terror sobre Finlandia y Hungría, con el fin de que estos países se retirasen de la guerra y rompieran su alianza con Alemania. Helsinki fue golpeada con 733 bombardeos en la noche del 6 al 7 de febrero y nuevamente entre el día 15 y el 16 con 367 aviones y los días 25 y 26 con 850. En total se arrojaron sobre ella 2386 toneladas de bombas.129 Budapest fue bombardeada cuatro veces entre el 13 y el 20 de septiembre con 8000 toneladas de bombas y 1129 aviones. Los soviéticos realizaron 4466 incursiones aéreas en territorio enemigo en 1944. En diciembre, la Fuerza Aérea de Largo Alcance se reorganizó como el 18º Ejército del Aire.129

La principal tarea del 18º Ejército del Aire fue apoyar la ofensiva final del Ejército Rojo sobre Alemania, realizando incursiones sobre Berlín, BreslauDanzig y Königsberg.129 En total, 7158 aviones soviéticos dejaron caer 6700 toneladas de bombas sobre el Reich durante la guerra, un modesto 3,1% de las salidas aéreas totales de aviones soviéticos; los bombardeos soviéticos sobre Alemania representaron apenas un 0,5% de los ataques aliados aéreos y un 0,2% de las bombas arrojadas.129 Después de la guerra, los historiadores marxistas de la URSS y la RDA afirmaban que la campaña de bombardeos soviética se limitó por los escrúpulos morales de la nación a bombardear zonas civiles.129 El teórico militar soviético, Vasili Chripin, cuyos postulados influyeron en las directrices sobre bombardeo estratégico de la URSS (1936) y los reglamentos para su administración del 26 de enero de 1940, se desmarcó de los «bombardeos de terror» defendidos como método por los teóricos occidentales.129 La Guerra Civil Española convenció a los planificadores soviéticos de que el arma aérea sería más eficaz combinada con fuerzas terrestres. Sin embargo, después de la guerra el mariscal Vasili Sokolovski diría que «los soviéticos hubieran lanzado con gusto una gran ofensiva aérea si hubieran tenido la capacidad de hacerlo». En realidad, los soviéticos nunca orientaron sus esfuerzos en producir aviones pesado de largo alcance, por lo que no dispusieron de los medios para embarcarse en una campaña de ese calibre. La naturaleza terrestre del Frente Oriental requirió de una cooperación estrecha entre las fuerzas aéreas y las tropas terrestres, para lo que se precisaban aviones más pequeños.129
Hamburgo

Masacre de Dresde
Dresde: el Holocausto alemán

Los criminales bombardeos de Dresde también conocidos como la Masacre de Dresde, se llevaron a cabo hacia el final de la Segunda Guerra Mundial por parte de la Real Fuerza Aérea de Gran Bretaña y la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. Con esos dos nombres se suele hacer referencia a los cuatro ataques aéreos consecutivos que se realizaron entre el 13 y el 15 de febrero de 1945, apenas doce semanas antes de la capitulación de Alemania. Por aquel entonces la ciudad estaba abarrotada de refugiados llegados desde el este. Se estima que hubieron cientos de miles de muertos, aunque la cifra exacta es objeto de controversia.

Bombas incendiarias
Montaña de cadáveres tras los bombardeos del 13 y el 14 de febrero.

Durante los mismos, entraron en acción la increíble cifra de más de mil bombarderos pesados, que dejaron caer sobre la "Florencia del Elba" cerca de 4.000 toneladas de bombas altamente explosivas y dispositivos incendiarios, arrasando gran parte de la ciudad y desencadenando una tormenta de fuego que consumió el centro histórico de la misma.[1]
El segundo ataque, mayormente con bombas incendiarias de termita, se programó para tres horas más tarde de modo tal que los bomberos (que arribarían también de otras ciudades para apagar el fuego) resultasen víctimas del ataque. No hubo ninguna oposición en absoluto. Ningún caza alemán y ningún fuego antiaéreo.
Antes del alba, se produjo un tercer ataque con casi 150 mil bombas incendiarias y bidones de fósforo, para activar la horrorosa pira. Los cazas escoltas tenían la instrucción de descender al nivel de los tejados y barrer "blancos de oportunidad". Abrieron fuego sobre masas de gente que atestaban las rutas fuera de Dresden y sobre cualquier cosa visible. Un grupo de niños, del famoso coro de la Iglesia de Kreuzkirche, fue masacrado en la calle del zoológico. Prisioneros de guerra británicos, que habían sido puestos en libertad ya que sus campos de internación estaban ardiendo, fueron ametrallados también.

Ciudad abierta

Dresde (Dresden, en alemán) era una ciudad de Alemania ubicada a 120 km. del frente del Este y albergaba a 800 mil refugiados que huían del avance soviético de Zhukov. Dresden, la hermosa y culta capital de Sajonia, fue declarada durante la Segunda Guerra Mundial, como ciudad abierta, ciudad blanca, ciudad hospital, es decir, no albergaba tropas, ni poseía fábricas de guerra, ni objetivos militares de ninguna clase. No poseía siquiera artillería antiaérea, pues había sido llevada al frente del Oder.
El número de víctimas varía enormemente en función de la fuente, pero la línea mantenedora de la historia oficial, lo sitúa entre 18.000 y 35.000 muertos. Por su parte, otros sectores, como la revista bimensual The Barnes Review o el historiador revisionista David Irving manejan cifras de hasta por encima de los 200.000 fallecidos.
El bombardeo de Dresde sigue siendo uno de los episodios más infames de la Segunda Guerra Mundial. En la actualidad ya no hay ninguna duda de que la capital sajona no era un objetivo de interés estratégico tal y como aseguran fuentes militares Aliados. Al contrario, el bombardeo fue una represalia desproporcionada e indiscriminada,[2] o incluso si pudo tratarse de un crimen de guerra.[3]

Trasfondo y fines del ataque aéreo

A principios del año 1945, cuando el final de la guerra ya estaba cerca, los aliados acordaron realizar un golpe decisivo en la guerra contra Alemania. Los países occidentales habían alcanzado en noviembre de 1944 el río Rin, el ejército soviético había penetrado a finales de enero en la región del Gran Berlín atravesando el río Óder y por el Sur se disponía a la conquista de Silesia.[4] Desde el Este, millones de refugiados llegaban a Alemania Central. Unidades aisladas del ejército alemán intentaban reagruparse de alguna forma a lo largo del variable frente, mientras el ejército soviético se preparaba en febrero y marzo para lanzar el ataque final sobre Berlín. Por el Oeste el proyecto de los Aliados consistía en llegar a la cuenca del Ruhr.
Por aquellas fechas la clara superioridad aérea del ejército aliado se utilizaba para preparar un ataque decisivo que permitiera la ocupación de Alemania. Las ofensivas se desarrollaban en todos los frentes, dirigidas a objetivos militares, de comunicación, administrativos y a lugares esenciales de producción, así como a minar la moral de la población. Con este fin, en los últimos meses de la guerra se llevaron a cabo incontables bombardeos sobre las ciudades alemanas, tanto grandes como pequeñas, hasta dejar algunas de ellas convertidas en escombros.
Durante el verano de 1944, el alto mando aliado ya había barajado la posibilidad de atacar por aire las ciudades del este de Alemania bajo el nombre en clave de Operation Thunderclap, pero el proyecto se había archivado el 16 de agosto.[5] En enero de 1945, la Oficina de Inteligencia británica decidió reabrir la operación, al considerar que el ejército alemán podría cambiar la posición de 42 divisiones en elFrente Oriental.[6] De este modo, la Royal Air Force modificó sus planes y Dresde, junto con Berlín, Chemnitz y Leipzig, se convirtió en un objetivo militar de primer orden.

En la Conferencia de Yalta, que tuvo lugar del 4 al 11 de febrero de 1945, los aliados, a petición de los soviéticos, acordaron llevar a cabo nuevos ataques aéreos en la zona oriental y por lo tanto sobreDresde. Tenían que acabar con un nudo de comunicaciones y un centro productivo de primer orden situado en la retaguardia del Frente Oriental para impedir en lo posible la reubicación de tropas y la llegada de refuerzos a la vanguardia. Al mismo tiempo, los bombardeos tenían el propósito de evitar que el Ejército Rojo sufriese contraataques que demorasen su avance.

Bombardeo inútil
El informe que la RAF distribuyó a sus pilotos la noche del ataque decía lo siguiente:
"Dresde, la séptima ciudad más grande de Alemania y no mucho menor que Manchester, es también el área urbanizada sin bombardear más extensa que tiene el enemigo. En pleno invierno, con refugiados desplazándose en masa hacia el oeste y tropas que necesitan descanso, los tejados escasean, no sólo para dar cobijo a trabajadores, refugiados y tropas por igual, sino para albergar los servicios administrativos que se han desplazado desde otras zonas. Antaño famosa por sus porcelanas, Dresde se ha convertido en una ciudad industrial de importancia prioritaria. [...] Las intenciones del ataque son golpear al enemigo donde más lo sienta, en la retaguardia de un frente a punto de desmoronarse [...] y enseñar a los rusos cuando lleguen de lo que es capaz el Comando de Bombarderos de la RAF.[7][8]
Curiosamente, las principales zonas industriales de la periferia, que tenían una extensión enorme, no fueron bombardeadas. Y si, las zonas centrales repletas de civiles inocentes. [9] De acuerdo con Donald Miller, "El trastorno económico habría sido mucho mayor si el Comando de Bombarderos se hubiese fijado como objetivo las áreas del extrarradio donde se concentraba la mayor parte de la capacidad industrial de Dresde".[10] Otros académicos sostienen que, en cualquier caso, "las plantas industriales de Dresde ya no desempeñaban un papel significativo en la industria militar alemana en esta fase de la guerra".[11] En la misma línea, el punto de vista revisionista reconoce que gran parte de las industrias estaban alejadas de la zona que fue bombardeada y que no constituía de ningún modo un objetivo"industrial, estratégico o militar de primer orden".[12]

Cronología de la masacre
Ataques anteriores a febrero de 1945
Desde marzo de 1944 los aliados fueron obteniendo progresivamente la superioridad en el espacio aéreo alemán así como sobre las zonas conquistadas del país. Desde la primavera de 1944 las alarmas aéreas eran cada vez más frecuentes en Dresde.

El 24 de agosto de 1944 se realizó un primer bombardeo destinado a la industria de Freital, la zona industrial de Dresden-Gittersee y Freital–Birkigt. Una de las bombas cayó sobre Dresden-Coschütz. Como resultado del ataque murió un número indeterminado de personas, el periódico Sächsische Zeitung hablaba de 241 muertos.
El 7 de octubre de 1944 treinta bombarderos estadounidenses atacaron con unas 80 toneladas de bombas explosivas la estación de ferrocarril Friedrichstadt. Algunas bombas cayeron en la zona occidental de la ciudad antigua (Altstadt) y murieron 312 hombres.
El 16 de enero de 1945 133 aviones de la fuerza aérea estadounidense lanzaron 279,8 toneladas de bombas explosivas y 41,6 toneladas de bombas incendiarias a lo largo del día nuevamente sobre la estación Friedrichstadt. También cayeron bombas sobre Dresden-Lötbau y Leutewitz. El ataque resultó en 334 muertos.
Las defensas antiaéreas de Dresde estaban seriamente dañadas y a pesar de los crecientes ataques la mayor parte de estas defensas se trasladaron en enero al frente oriental. En el aeropuerto de Dresden-Klotzsche permanecieron 30 cazabombarderos, los cuales además no tenían carburante de reserva.
Arthur Harris, comandante supremo del "British Bomber Command" desde 1942, dio la orden de ataque. Como venía siendo habitual, el ataque nocturno lo realizaba la RAF y el ataque diurno las fuerzas aéreas estadounidenses. La palabra clave del ataque sobre Dresde fue Chevin. Seis escuadrillas de bombarderos despegaron hacia las 17:30 de sus hangares en el sur de Inglaterra, volando por dos rutas hasta llegar a las regiones de Alemania. Al pasar el frente occidental despegaron otros aviones con una ruta diferente cuyo fin consistía en despistar al enemigo.

Ataque nocturno en la noche del 13 al 14 de febrero de 1945: primera oleada
El martes de carnaval, 13 de febrero de 1945 hacia las 21:45, sonó en Dresde la alarma antiaérea. Los habitantes de la ciudad se dirigieron a los sótanos de sus casas o bloques de viviendas.
Los ataques empezaron en una noche clara y sin nubes. Hacia las 22:03 el centro de la ciudad se llenó de cascadas de luz o árboles de Navidad (bengalas cuya función era iluminar la zona), dos minutos más tarde se arrojaron bengalas rojas para marcar el primer objetivo, que fue el estadio Heinz-Steyer-Stadion, situado al noroeste de la ciudad. De 22:13 a 22:28 cayeron las primeras bombas. 244 bombarderos británicos, la Unidad Pionier Número 5, destruyeron los tejados de las casas con 529 bombas blockbuster (con capacidad para destruir una manzana entera) y 1800 bombas explosivas e incendiarias, en total unas 900 toneladas. Los aviones bombardearon al sudoeste del punto de marcaje formando un abanico de 45 grados desde la gran curva del río Elba al oeste de la ciudad, la zona industrial de "Ostragehege" y la estación de Ferrocarril principal, en una línea de unos 2,5 km de longitud hacia el sur.
Estos 15 minutos de bombardeo incendiaron unas tres cuartas partes de la Altstadt de Dresde. Con este ataque nocturno la RAF no pretendía destruir lugares o edificios puntuales, al contrario, más bien se pretendía destruir completamente el centro de la ciudad mediante un ataque denominado bombardeo en alfombra.

Ataque nocturno en la noche del 13 al 14 de febrero de 1945: segunda oleada
Hacia la 1:23 empezó una segunda oleada de ataques realizado por 529 bombarderos británicos Lancaster. Hasta la 1:54 lanzaron en total 650.000 bombas incendiarias -1500 toneladas- sobre la zona que va desde Löbtau hasta Blasewitz y desde Neustadt hasta Zschertnitz. El incendio monstruoso que siguió al primer ataque sirvió de guía para el segundo ataque, las bombas de este segundo ataque cayeron sobre los campos que rodean el Elba así como sobre el Großer Garten, a donde muchos habitantes de la ciudad se habían dirigido huyendo del incendio del primer ataque así mismo se dañaron varios hospitales, como la clínica de Pfotenhauer y el Diakonissenkrankenhaus. Entre los dos bombardeos destruyó un área de la ciudad de unos 15 kilómetros cuadrados.
El segundo ataque impidió la continuación de operaciones de extinción de incendios, de este modo, los incontables incendios rápidamente se unieron en uno solo para formar una tormenta de fuego huracanada. La tormenta destruyó las arterias principales de la ciudad, las fortísimas temperaturas que se alcanzaron derritieron el vidrio y el metal. El remolino creado por el monstruoso consumo de oxígeno succionó hacia su interior a todo lo que encontraba incluyendo todo tipo de objetos y personas. Los hombres murieron calcinados, de shock térmico o de sobrepresión, o bien, asfixiados en los refugios por los gases de la combustión o la falta de oxígeno. El que pudo salir corriendo a la superficie se exponía a la tormenta de fuego así como a las bombas retardadas existentes que continuaban explotando.
La organización de defensa aérea, tras el primer ataque de 1944, se había ocupado de que las bodegas y refugios de las casas quedaran conectados a través de sus muros. Según testigos presenciales algunos pudieron ponerse a salvo mediante estos pasos llegando a zonas de la ciudad donde el ataque había sido menor, otros a través del laberinto de bodegas y por debajo de la Altstadt consiguieron llegar a la ribera del río Elba. A muchos, por el contrario, les alcanzaron los gases tóxicos del incendio y murieron asfixiados; en el caos, las familias se separaron. Los supervivientes, que resistieron en las bodegas o bien consiguieron encontrar una forma de salir, quedaron traumatizados para el resto de sus vidas.
Miles de personas huyeron a zonas de la ciudad no tan bombardeadas o no bombardeadas como Mockritz, Leuben, Blasewitz, Pieschen, Löbtau o los alrededores. Edificios oficiales como las oficinas de la NSDAP, hoteles y escuelas se utilizaron como centros de acogida provisionales. Solo en los cinco centros de acogida de Dresde-Plauen hasta mediados de marzo se registraron 16.000 refugiados. Las autoridades enviaron a muchos de los refugiados bombardeados a los pueblos de las cercanías.

Ataque diurno del 14 de febrero de 1945
A los ataques nocturnos les siguió un ataque diurno que tuvo lugar de 12:17 a 12:27 del día 14 de febrero, ataque que fue realizado por 311 bombarderos B-17 escoltados por 5 cazas de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. Con peor tiempo atmosférico y usando el radar volvieron a lanzar sobre la ciudad 1.800 bombas explosivas y 136.800 bombas incendiarias. Los objetivos de este ataque eran una vez más la estación de Friedrichstadt y sus talleres de mantenimiento. Las bombas también cayeron sobre el hospital de esa zona y zonas circundantes de la ciudad.

Ataque diurno del 15 de febrero de 1945
El 15 de febrero hacia las 10:15 se desplomó la Iglesia de Nuestra Señora (Frauenkirche) que había ardido completamente. De 11:51 a 12:01 aún hubo otro ataque aéreo realizado por 211 B17 estadounidenses. Con peor visibilidad arrojaron 460 bombas diseminadas en diversas zonas entre Meißen y Pirna.
En Neustadt in Sachsen, a 35 km de Dresde, cayó una lluvia de cenizas. Algunos incendios continuaron ardiendo cuatro días más. Durante los días siguientes se recogieron los cadáveres con camiones y carros por toda la ciudad y agrupados en las plazas donde se apilaron a miles para proceder a su identificación. Sin embargo la mayor parte de los muertos no pudo ser identificada. Por temor a un posible epidemia el 25 de febrero se incineraron 3.865 cuerpos en la actual plaza del mercado viejo (Altmarkt Platz) y posteriormente en el crematorio de Tolkewitz.
Hasta el 17 de abril se enterraron en el cementerio de Heidefriedhof unos 25.000 muertos. El Gobernador ordenó que determinadas zonas de la ciudad fueran cercadas y declaradas zona catastrófica.

Siete días
Dresde ardió durante siete días, de acuerdo al diario de un prisionero de guerra inglés que se hallaba allí. Durante varios días después del ataque, Dresde se mantuvo cubierta por una niebla de humo y hollín. Y una constante lluvia de cenizas, húmedas y negras, cayó sobre la campiña circundante.
De toda la provincia partieron inmediatamente convoyes transportando provisiones. En la ciudad los esperaban escenas increíblemente macabras. Dos trenes, repletos de niños evacuados, habían recibido impactos directos. Los cuerpos de los pequeños se hallaban apilados, en montículos, en el patio de la estación. Seiscientos refugiados, que habían buscado cobertura en el sótano abovedado de la estación, resultaron muertos. Cien de ellos murieron quemados vivos por las bombas incendiarias y el resto pereció asfixiado por las emanaciones y el humo.
De los 19 hospitales más importantes de Dresde, 16 resultaron dañados y 3 totalmente destruídos. En la escuela de Vitzhum, que estaba siendo usada como hospital de emergencia, sólo 200 de los 500 pacientes resultaron evacuados a tiempo. Los 300 sin evacuar murieron en sus lechos. En la maternidad de Johannstadt resultaron muertas 200 personas, pero sufrieron tantas y tan horribles mutilaciones que sólo 138 pudieron ser identificadas. Muchas de las víctimas estaban tan achicharradas y carbonizadas que, literalmente, hubo que despegarlas del asfalto derretido y palear sus restos. Muchos cuerpos habían quedado reducidos por el fuego a menos de la mitad de su tamaño normal.

Otros ataques contra Dresde hasta el final de la Guerra
El 2 de marzo 455 bombarderos B-17 bajo las órdenes de las Fuerzas Aéreas de EEUU sobrevolaron la planta de licuefacción directa Hydrierwerk Schwarzheide, pero se desviaron y atacaron Dresde en su lugar. Desde las 10:27 cayeron 940,3 toneladas de bombas explosivas y 140,5 de bombas incendiarias en vías de ferrocarril de Friedrichstadt y Neustadt así como en los edificios colindantes.
Werner von Gilsa, después del ataque de febrero y como continuación de Friedrich-Wilhelm Liegmann, había tomado el poder del Comando Dresde en la denominada Fortaleza de Dresde. Su mando se desarrolló en el palacio Taschenberg (Altstadt), para pasar finalmente a Albertstadt. Puso a disposición de los afectados por el bombardeo los almacenes de alimentos así como los medios sanitarios de las líneas aéreas de Dresden-Nickern. Redirigió y desvió las diferentes tropas y refugiados que pasaban por la ciudad; así mismo los soldados que estaban de permiso y heridos leves fueron llamados para formar nuevas tropas.
El 10 de abril el Jefe de Distrito Mutschmann ordenó la construcción de locales para los escolares. En la terraza de Brühl se construyeron refugios.
La flota aérea de EEUU sobrevoló nuevamente Dresde el 17 de abril con 572 aparatos, siendo este el último ataque a la ciudad. En la zona de la estación se arrojaron 1526,4 toneladas de bombas explosivas y 164,5 toneladas de bombas incendiarias, sobre una zona industrial no mencionada se arrojaron 28 toneladas de bombas explosivas. Con motivo de este bombardeo la circulación ferroviaria a través de Dresde quedó seriamente dañada.
El 23 de abril la Royal Air Force arrojó 40.000 hojas de propaganda sobre la ciudad (en total se arrojaron 10 millones), hojas que ya circulaban desde el frente. El 2 de mayo capituló Berlín. Gilsa disolvió la zona de defensa de Dresde y comenzó su evacuación. Como consecuencia grupos diseminados iniciaron la defensa de la ciudad destruida hasta su rendición el 8 de mayo de 1945. Ese último día de guerra el Ejército Rojo conquistó totalmente la ciudad.

Balance material
El centro de Dresde, densamente poblado, constaba principalmente de edificios del Renacimiento, del Barroco y superficies de uso mixto comercial-residencial creadas en tiempos de la Gründerzeit siguiendo un tipo de planificación urbanística medieval.[13] Por aquel entonces, era usual que se estableciesen fábricas en los patios traseros de las viviendas, o bien que se agrupasen en complejos más grandes directamente junto a las casas.
La Altstadt ardió completamente en su mayor parte; en algunos casos permanecieron en pie algunos edificios terriblemente dañados. La Seevorstadt, Johannstadt y la parte oriental de Südvorstadt quedaron en su mayor parte destrozadas. Del mismo modo, también resultaron destruidos los núcleos poblacionales primitivos y los edificios históricos de las localidades de Mickten, Strehlen y Gruna. A esto hay que añadir los graves daños que sufrieron Reick, Friedrichstadt, Plauen, Zschertnitz y la Neustadt, así como los incendios que se produjeron en Prohlis. Entre las calles Schandauer y Bodenbacher Straße quedaron completamente destruidas casi 800 casas con cerca de 7.000 viviendas, fábricas y talleres.[14] Hubo daños de diversa magnitud en hileras de casas aisladas en Hechviertel, Pieschen, Niedersedlitz y Albertstadt. La densamente poblada Äußere Neustadt permaneció en gran medida indemne, por lo que en la actualidad se da la circunstancia de que muchos edificios de la Neustadt ("ciudad nueva") son en realidad más antiguos que muchos de la Altstadt ("ciudad vieja").
El ataque aéreo destruyó muchos monumentos irremplazables del Barroco tardío de la "Florencia del Elba", entre otros la Semperoper, la Frauenkirche, el palacio, la Iglesia de Santa Sofía o "Sophienkirche"y el Zwinger. Las autoridades civiles de la República Democrática Alemana ignoraron en gran medida el diseño urbanístico previo de la ciudad y mandaron demoler muchos edificios quemados (entre otros, la Sophienkirche, la Große Meißner Straße y el Sekundogenitur). También mantuvieron ruinas y montañas de escombros como "monumento" (Frauenkirche, Kurländer Palais), reforzando con ello aún más la impresión de destrucción absoluta del centro de la ciudad.[15]
A pesar de que los ataques nocturnos no apuntaban directamente a las fábricas de armamento de Dresde, destruyeron el 70% del tejido industrial de la ciudad y dañaron enormemente las infraestructuras necesarias para su funcionamiento, como el gas, el agua o la electricidad. Los posteriores ataques diurnos de la USAAF fueron poco precisos debido a la baja visibilidad. En las zonas habitadas, sobre un total de 222.000 viviendas, hasta mayo de 1945 resultaron totalmente destruidas entre 60.000 y 75.000, incluyendo mobiliario. Otras 18.000 estaban seriamente dañadas y unas 81.000 habían sufrido daños de poca consideración. El 30% de los locales de venta al por menor quedaron totalmente inutilizados, entre ellos 3 grandes almacenes en la Altstadt y los mercados de Weißeritzstraße, Antonsplatz y la Innere Neustadt, donde se concentraba el comercio de frutas y verduras.
La circulación quedó totalmente paralizada tras el 13 de febrero. Las catenarias quedaron destruidas en un 75% y las calles estaban llenas de escombros y cráteres causados por el impacto directo de bombas (la Concejalía de Obras Públicas de la ciudad contabilizó hasta 1.100). Todos los puentes sobre el Elba resultaron afectados. El centro de la ciudad, importante nudo de la circulación, quedó intransitable. Los trabajadores y las autoridades tenían atravesar a pie la escombrera en que se había convertido la ciudad vieja. La circulación ferroviaria pudo ponerse en funcionamiento de modo provisional dos semanas más tarde. El transporte de tropas llegó incluso a reanudarse a los pocos días, pues las vías de recorridos largos que atravesaban Dresde permanecieron prácticamente intactas hasta el bombardeo del 2 de marzo de 1945.
La mayor parte de las fábricas tuvieron que parar su producción, bien por estar destruidas o muy dañadas, bien porque muchos de sus trabajadores habían muerto o bien porque no podían llegar de ninguna manera hasta sus puestos de trabajo. Según un comunicado (a la postre el último) del SS- und Polizeiführer del Elba del 15 de marzo de 1945,[16] sólo había seis fábricas en toda la ciudad con capacidad para continuar su producción con un volumen indeterminado. El matadero de Ostragehege reanudó su trabajo el 19 de febrero. La panadería y carnicería de Rosenstraße, a finales de marzo.
En el centro de la ciudad, en el distrito cuarto, se contabilizaban en marzo de 1945 todavía 4.000 habitantes. La parte norte de Striesen acogió a miles de refugiados. A pesar de que se abrieron los almacenes de víveres, estos pronto resultaron escasos y no se podía ni siquiera imprimir la tarjetas de racionamiento. A las personas que no tenían a su disposición medios para cocinar se les remitió a partir del 10 de abril de 1945 a cocinas colectivas. Resultó imposible volver a poner en marcha la administración, dado que los edificios o estaban destruidos o quemados; muchos funcionarios habían huido o muerto. Según el Gauleiter Mutschmann, la ciudad ya no se encontraba en disposición de llevar a cabo sus tareas administrativas. Debido a falta de personal, se encargó este trabajo a otros funcionarios de provenientes de toda Sajonia.
Balance de víctimas
Desde el fin de la guerra el número de fallecidos en el bombardeo de Dresde ha sido objeto de constante revisión por parte de la comunidad académica. Las cifras exactas son difíciles de determinar. Los cálculos cuentan con la dificultad añadida de que, la ciudad, que en 1939 tenía una población de 642.000 habitantes, estaba en el momento del bombardeo atestada con cerca de 200.000 refugiados y miles de soldados heridos.[17]
El nacionalismo alemán defiende la cifra del cuarto de millón de muertos, como en el artículo de Thomas Brehl, político y cofundador de la organización Kampfbund Deutscher Sozialisten.[18] Esta es una cantidad superior inclusive a las de otros bombardeos aliados contra ciudades del Eje, como Tokio (100.000 muertos) o el Bombardeo de Hamburgo (Operación Gomorra) de casi 40.000 muertos.

Primeras estimaciones
Las primeras informaciones que se publicaron en los medios, se hacían eco de cantidades de seis cifras. El periódico sueco Svenska Morgenbladet apuntaba el 17 de febrero de 1945 "por encima de los 100.000" y el 27 de febrero a "cerca de los 200.000" muertos. En 1948, el Comité Internacional de la Cruz Roja mencionaba 275.000 cuerpos "identificados" en la región de Dresde. En 1951, Axel Rodenberger hablaba de entre 350.000 y 400.000 muertos. F.J.P. Veale escribió en 1955 en Advance to Barbarism que el número estaba entre los 300.000 y los 500.000. El británico David Irving calculó en 1963, en su libro "La destrucción de Dresde", entre 135.000 y 250.000; Hans Dollinger en 1973, 250.000; y Rolf Hochhuth en 1974, 202.000.
El Süddeutsche Zeitung hablaba en 1975 de 135.000 y Die Welt de "250.000 o incluso 400.000" fallecidos.[19] El antiguo oficial del alto mando de Dresde Eberhard Matthes afirmaba ya entrada la década de los 90 que el 30 de abril de 1945 tuvo lugar en su presencia una conversación telefónica con Adolf Hitler a petición de este, en la que se informó al Führer de 3.500 cadáveres identificados, 50.000 identificables y 168.000 inidentificables.


Debate histórico
Consecuencias para el desenlace de la Guerra por parte de los Aliados
Entre algunos aliados occientales, los area bombings nocturnos en los últimos meses de la guerra eran controvertidos. Sobre todo tras los bombardeos de febrero de Dresde, los dirigentes militares de EEUU pidieron a los británicos que cesaran este tipo de ataques. La Royal Air Force, sin embargo, había sido específicamente equipada y entrenada para los bombardeos de superficie.
El 28 de marzo de 1945, Winston Churchill tomó en consideración la suspensión de los ataques contra las ciudades alemanas y se distanció de ellos redactando un telegrama dirigido al General Ismay y a los jefes del estado mayor británico que no llegó a enviar:
"Pienso que ha llegado el momento de replantearse la cuestión de bombardear las ciudades alemanas con el mero propósito de propagar el terror o bajo otros pretextos. De lo contrario, al final sólo controlaremos un país completamente arrasado... La destrucción de Dresde pone seriamente en entredicho la conducta de los aliados en lo referente a bombardeos. El Secretario de Exteriores me ha hablado de este tema y percibó la necesidad de una concentración más precisa en objetivos militares, tales como combustible y comunicaciones en la retaguardia de la zona donde se esté combatiendo, en lugar de meros actos de terror y destrucción gratuita, por impresionantes que éstos puedan parecer.[20][21][22]
Pero en el telegrama que finalmente sí envió, Churchill hacía hincapié en que seguir destruyendo zonas residenciales y similares era contrario a los intereses de Gran Bretaña tras la guerra.[23]
Así, Churchill reconocía que eran conscientes que bombardeaban zonas civiles.

Estimaciones de la RAF de la destrucción de los núcleos urbanos alemanes con más de 500 000 habitantes
CiudadPorcentaje
destruido
Berlín33
Colonia61
Dortmund54
Dresde59
Düsseldorf64
Essen50
Fráncfort del Meno52
Hamburgo75
Leipzig20
Múnich42
Bochum83
Bremen60
Chemnitz41
Dessau61
Duisburgo48
Hagen67
Hannover60
Kassel69
Kiel50
Maguncia80
Magdeburgo41
Mannheim64
Núremberg51
Stettin53
Stuttgart46
Propaganda
El comunista Walter Weidauer, primer alcalde de Dresde en la postguerra, describió en 1946 los ataques como una catástrofe evitable pero provocada por "los fascistas alemanes". Tres años después, acusó a las potencias occidentales en términos de "únicos culpables del bombardeo criminal de Dresde sin ninguna necesidad militar".
Desde 1949, la propaganda comunista de la RDA acusó a los aliados de querer dejar a la Unión Soviética una Alemania Oriental innecesariamente destruida. Como si Alemania Oriental fuese de pertencia soviética...
Carnicería
La revista Das Reich ("El Imperio") el 4 de marzo de 1945 en el artículo "Der Tod von Dresden" ("La muerte de Dresde") afirma: "En la medianoche apareció en el cielo al rojo vivo del valle del Elba una segunda flota aérea británica que con bombas altamente explosivas y con su armamento de a bordo causó una carnicería sobre la muchedumbre que estaba en las zonas verdes, tal como podría haberlo inventado la imaginación de un Ilia Ehrenburg."
Actualmente los historiadores discuten extensa y públicamente acerca de los aspectos militares y éticos de la guerra aérea y sobre las relaciones de éstos entre sí. Por un lado, se cuestiona si el bombardeo moral (moral bombing) junto con la caída de millones de panfletos podría producir una brecha entre el pueblo y los dirigentes y romper la moral de combate de los alemanes, o por el contrario los ataques aéreos de los últimos meses de guerra tuvieron más bien el efecto contrario. Por otro lado, se analiza si la guerra aérea en los últimos meses de guerra se dirigió sobre todo hacia objetivos militares principales.
Frecuentemente se considera que los ataques aéreos sobre Dresde son un ejemplo importante de conducta militar incorrecta de los Aliados, quienes a partir de 1945 se habrían aplicado principalmente contra la población civil y ya no eran decisivos para el final de la guerra. Como indicios de ello cabe citar los proyectos para dar un golpe de aniquilación, y la elección de centros urbanos muy densamente poblados y que no tenían grandes industrias. Se duda de que los ataques se dirigieran a las infraestructuras militares prinicipales de Dresde. Justamente lo contrario indicaban los lugares donde cayeron marcadores de objetivos, la caída nocturna de bombas incendiarias en la Altstadt y la circunstancia de que los aeropuertos, las fábricas y los cuarteles del norte de la ciudad resultaron mucho menos dañados. Además se alega que Dresde carecía de interés militar y de defensas.

Se afirma que entonces la puntería de la caída de bombas era todavía imprecisa porque faltaba la técnica del radar para objetivos y dependía del tiempo atmosférico. Precisamente la baja tasa de aciertos en objetivos puntuales fue en 1943 motivo para intensificar los bombardeos por zonas (area bombings). Por otra parte, la RAF tuvo que llevar al frente occidental nuevos equipos de radar para aumentar la puntería, y con ello favorecer el avance de las tropas de tierra aliadas.
La adecuación y la justificación ética de la estrategia aliada de guerra aérea fueron polémicas en Gran Bretaña ya desde el principio. El obispo anglicano George Bell declaró en la Cámara Alta en febrero de 1943, de manera vehemente y repetida, que los bombardeos de ciudades por los británicos infringían las leyes internacionales, amenazaban los fundamentos éticos de la civilización occidental y destruían las posibilidades de una futura reconciliación con los alemanes. Con él sólo se alinearon algunos representantes laboristas en la Cámara de los Comunes, que se opusieron a los bombardeos de área.
Autores como Alexander McKee (corresponsal de guerra británico) y Kurt Vonnegut (entonces prisionero de guerra americano) han publicado informes sobre su experiencia de los ataques aéreos sobre Dresde, sin dar una valoración concluyente. Vonnegut era joven cuando sobrevivió a ellos e incluyó sus recuerdos su novela Slaughterhouse Five (literalmente Matadero Cinco), que tituló así por el matadero y establo municipal donde había estado preso, que estaba situado en la zona industrial de Ostragehege, en Dresde.
El historiador Jörg Friedrich, en su libro El incendio (2002), ha dado especial importancia al punto de vista de las personas afectadas. Para él los bombardeos de muchas ciudades alemanas carecían militarmente de sentido sólo en los últimos meses de la guerra, y no apuntaron deliberadamente a una exterminación de masas. Frederick inició con ello un nuevo debate, que continúa hasta hoy día, sobre la guerra aérea en Gran Bretaña y Alemania. También los revisionistas de la historia se refieren a su libro.
Para el historiador Michael Schröders, los ataques deberían ser considerados y perseguidos como crímenes de guerra, según la ley internacional de la guerra válida en aquel tiempo –igual que la mayoría de los bombardeos de ciudades-. Y esto porque la disposición de La Haya de 1907 prohibió a los países signatarios, entre ellos Gran Bretaña y Alemania, la selección de objetivos civiles, incluidos los centros de las ciudades.
También el filósofo británico A. C. Grayling, en su libro Among the Dead Cities (Entre las Ciudades Muertas) llega al resultado de que el bombardeo de área de la RAF tendría, al igual que las bombas nucleares americanas sobre Hiroshima y Nagasaki, un valor estratégico militar irrelevante, por lo cual, tanto legal como éticamente serían actos criminales.
El hecho de que Arthur Harris, a diferencia de otros militares de alto rango de Gran Bretaña, no recibiera ningún honor oficial, y sólo tardíamente fuera elevado a la nobleza, se interpreta por algunos como una indicación de que Winston Churchill se había distanciado de su "bombardero", aunque había sido el propio Churchill quien decidió el bombardeo de área...
Lápida conmemorativa en el cementerio Heidefriedhof. Dice:"Wieviele starben? Wer kennt die Zahl?/An deinen Wunden sieht man die Qual/der Namenlosen die hier verbrannt/im Hoellenfeuer aus Menschenhand." 
("¿Cuántos murieron? ¿Quién conoce el número?/En tus heridas se ve el sufrimiento/de los sin nombre que aquí murieron calcinados/en el fuego infernal creado por la mano del hombre.")

Conmemoraciones Religiosas
El 13 de febrero de cada año tienen lugar actos conmemorativos en Dresde. En el primer aniversario de la devastación, hacia las diez de la noche, dos jóvenes estudiantes escalaron la torre de la Iglesia de la Cruz y tocaron las campanas. Desde entonces, cada 13 de febrero se tocan las campanas de todas las iglesias de Dresde, aproximadamente a las diez menos cuarto de la noche, que fue cuando entonces sonaron las alarmas aéreas. En 1995, con motivo del 50º aniversario de los ataques, se tocó una sinfonía de campanas en la cual intervinieron todas las campanas de Dresde.
Ya inmediatamente después del final de la guerra, la congregación anglicana de Coventry (Inglaterra), se puso en contacto con Dresde. En 1956 comenzó la cooperación entre ambas ciudades. En 2002 los invitados de Coventry visitaron a sus compañeros de Dresde, bajo el lema "Construir puentes – Vivir la reconcilicación". La reunión tuvo lugar en Dresde, en las obras de la Frauenkirche, cuya reconstrucción había comenzado en 1990.
Mientras tanto, se reconstruye a su estado original, con la ayuda de importantes aportaciones de fondos procedentes sobre todo de asociaciones británicas y alemanas, cuyo objetivo es la reconciliación.
Políticas
Ya desde 1946 hubo en Dresde (antes que en otras ciudades alemanas) actos políticos conmemorativos, con regularidad. La conmemoración oficial de los muertos por el bombardeo experimentó desde el final de la guerra una serie de cambios esenciales.
En primer lugar, se habló de una "devastación de Dresde provocada conscientemente por los criminales fascistas...", y se declaró que "la debilidad política del pueblo alemán tiene la culpa de esta guerra..."Según instrucciones de la administración militar soviética, había que evitar dar un carácter de luto a los acontecimientos conmemorativos.
Durante la Guerra Fría, en la década de 1950, el asunto de los ataques aéreos fue cada vez más utilizado propagandísticamente contra los Aliados occidentales. En un recuerdo oficial de toda la RDA para los muertos de Dresde, se retiró la cuestión de la culpabilidad de los alemanes. Según las declaraciones más destacadas de los políticos, no había en Dresde ningún objetivo militar, y por tanto los bombardeos no sólo no habrían tenido ninguna importancia estratégica para el final de la guerra, sino que habían sido bárbaros e inciviles. De vez en cuando se decía incluso que los Aliados habían destruido Dresde deliberadamente, a fin que la ciudad no quedara en manos de la Unión Soviética. Además, por primera vez se volvió a emplear la expresión acuñada por Goebbels de "los aerogángsters angloamericanos".
En 1990 David Irving se encontró durante un acto en Dresde con 500 participantes que estaban de acuerdo con él. Por el contrario Helmut Schnatz, durante la presentación de su libro que critica la leyenda de los vuelos rasantes, fue molestado por habitantes furiosos de Dresde.
Nacionalistas y marxistas

Contramanifestación en febrero de 2006 con banderas soviéticas,
estadounidensesbritánicas e israelíes a favor del criminal bombardeo. 
La pancarta azul dice:"Todo lo bueno viene de arriba",
 en referencia a las bombas arrojadas por los aviones aliados.


Desde 1998 está aumentando cada vez más el número de nacionalistas que participan en los actos conmemorativos anuales de Dresde. En 1998, unas decenas de jóvenes neonazis intentaron entrar en la Frauenkirche pero fueron rodeados por la policía, y cantaron entonces canciones de protesta. En el año siguiente hubo ya varios cientos, que se mezclaron con los ciudadanos de Dresde y pusieron numerosas coronas decoradas con los símbolos y colores nacionales alemanes en las vallas de las obras de reconstrucción de la Frauenkirche.
En el año 2000, la JLO (una asociación de emigrados de Prusia Oriental, que promueve el retorno de esos territorios a la soberanía alemana) organizó por primera vez una marcha funeral nocturna bajo el lema "Honor a las víctimas del bombardeo terrorista", en la que participaron unas 500 personas, entre ellas Franz SchönhuberHorst Mahler y Gerd Sudholt.



Entre 2001 y 2004, el número de participantes en estos actos aumentó de 750 a unos 2100. En el año 2005, la organización y registro de esta marcha conmemorativa quedó en manos del NPD (Partido Nacional-Demócrata de Alemania), que se presentó como siendo un frente popular de derechas. El 13 de febrero de 2005, unos 6500 nacionalistas se manifestaron mediante una marcha que duró varias horas por el centro de Dresde.
Este tipo de marchas se consolidó como uno de los más importantes actos habituales del nacionalismo en todo el país desde el comienzo de la República Federal. Sirven no sólo como demostración de fuerza, sino también para ponerse en contacto a diversos grupos. Entre los participantes se encuentran votantes y simpatizantes de todas las edades, tanto de los partidos nacionalistas legales como de asociaciones neonazis, y también de algunos grupos prohibidos. Además, cada vez vienen más personas y organizaciones de otros países europeos y extraeuropeos.
Las marchas siempre son utilizadas como propaganda mediante pancartas y discursos en que se habla del holocausto de los bombardeos. Se declara a Gran Bretaña y a los Estados Unidos especialmente inhumanos y crueles.
Contra esto protestan algunos grupos de marxistas de extrema izquierda (los llamados Autonomen) y de antialemanes con lemas como "Los culpables alemanes no son víctimas""Ninguna lágrima por Dresde" o "Bombardero Harris, hazlo otra vez". Celebran así, el bombardeo de Dresde.
El 13 de febrero de 2007, unas 1500 personas participaron en la "Marcha Fúnebre" a la que había convocado una "Alianza activa contra el olvido" formada por el JLO (Asociación de Emigrados de Prusia Oriental), el NPD (el principal partido nacionalista de Alemania) y grupos regionales de extrema derecha. Además, esta vez con ocasión del aniversario hubo una "Semana Activa" para hacer olvidar la culpabilidad alemana en la guerra, que incluía entre otros actos una manifestación con luces y un recorrido por la ciudad "en los restos de los ataques".
A causa del temor por el aumento del nacionalismo, la ciudad de Dresde promulga desde hace años una prohibición de manifestaciones los días 13 y 14 de febrero en los alrededores de la Frauenkirche.
Crimen de guerra
El ataque a Dresde ha entrado en la historia como el bombardeo más atroz que jamás haya sido llevado a cabo. Las cifras de muertos no desciende de 250 mil personas. Fue la horrenda magnitud de esta masacre lo que inhibió a los aliados de enjuiciar a los alemanes por haber organizado el "Blitz" sobre Londres. Sin embargo no les pareció así a los soviéticos quienes, en Núremberg, durante el nefasto proceso contra los jerarcas alemanes, demandaron que se acusase a Hermann Goering de haber realizado el bombardeo en Londres. El argumento soviético decía: "Los ataques alemanes fueron la obra de criminales de guerra nazis, quienes hicieron llover la muerte sobre trabajadores inocentes y sobre sus mujeres y niños. Los ataques aliados, por el contrario, fueron llevados a cabo por las fuerzas vengadoras de la democracia a los efectos de hacer salir a las bestias fascistas de sus madrigueras y erradicar al imperialismo y al nazismo".
De esta manera los soviéticos "justificaban" la mundialmente conocida: masacre de Dresde.

 Artículo de opinión

(Prólogo de Joaquín Bochaca del libro "La destrucción de Dresde. El verdadero holocausto", de David Irving)
Es un lugar común, de ámbito y vigencia prácticamente universal, que cuando se alude a grandes desastres sufridos por las poblaciones civiles en el transcurso de la II Guerra Mundial, inmediatamente, en el subconsciente de la gran mayoría de las gentes, se recuerdan los nombres de las dos ciudades japonesas, Hiroshima y Nagasaki, que fueron blancos inocentes, gratuitos y estúpidos de las bombas atómicas que mandó lanzar sobre ellas el presidente americano Harry Salomon Schippe Truman (Ver: Bombardeos atómicos sobre Hiroshima y Nagasaki).
Desgraciadamente, los devastadores efectos de los dos criminales bombardeos sobre aquellas ciudades japonesas fueron superados, de una sola tacada, por uno de los personajes más injustamente prestigiosos de la Historia moderna: el Honorable Sir Winston Churchill, que ordenó el bombardeo de Dresde.
En aquella hermosa ciudad de Sajonia, antaño denominada "la Florencia del Norte", el día 13 de febrero de 1945, los aviones Aliadosingleses y norteamericanos, bombardearon repetidamente la ciudad hasta destruirla por completo. No contentos con ello, el siguiente día, 14 de febrero, los cazas descendieron para ametrallar todo lo que aún se movía; ni los animales del zoológico se libraron de la vesania de los "Cruzados de la Democracia".
Según los cálculos del Jefe de la Policía de la ciudad, hubo más de un cuarto de millón de muertos, es decir, casi unos cincuenta mil más que en las dos ciudades japonesas víctimas del bombardeo nuclear. Esa cifra fue confirmada por el escritor inglés F. J. P. Veale. En cualquier caso, se hizo muy difícil evaluar el número de muertos ya que, aparte de los civiles —mujeres, ancianos y niños que residían en la ciudad—, no se podrá calcular nunca con cierta exactitud el número de decesos, pues entre los que murieron calcinados hubieron muchísimos civiles recién llegados de los territorios del Este de Alemania que huían ante el avance del Ejército Rojo que cruzaba en esos días las fronteras del Reich a sangre y fuego (Ver: Expulsión de alemanes tras la Segunda Guerra Mundial). Dresde era una ciudad sin ningún objetivo militar digno de mencionar, ni ninguna industria importante que ni remotamente pudiera utilizarse para fines bélicos. Era, prácticamente, una ciudad-hospital, y —por así decirlo— una base de tránsito para el transporte de prisioneros (de hecho fallecieron en el bombardeo cientos de aviadores británicos y norteamericanos que trabajaban en la ciudad) y de civiles evacuados que buscaban refugio en la ciudad ante el avance de las tropas soviéticas.
En realidad, el caso de Dresde sólo es único por su magnitud. Hubo centenares, miles de bombardeos que —aunque calificados por la propaganda bélica británica de "strategical bombing" — no tenían otro objetivo que tratar de minar la moral de la población alemana y forzar, de manera particularmente torticera, la rendición del III Reich.
En el libro que tienes en tus manos, lector amigo, podrás ver, en facsímil, el documento secreto, desclasificado recientemente, dirigido por el General Ismay, de la R.A.F., al Primer Ministro Churchill, desaconsejándole, por inútil, costoso e inhumano, el llamado bombardeo estratégico, que otros ingleses, como el Comodoro del Aire, MacLean y el citado historiador F.J.P. Veale, calificaron de bombardeos"terroristas".
Churchill fue desmentido por sus propios subordinados militares. Y lo más grave, es que la excusa de que el bombardeo de Dresde había sido solicitado por los soviéticos para facilitar su progresión en territorio alemán también fue desmentida por los propios servicios del "Viejo Tío Joe", como llamaban Churchill y su compadre Roosevelt al sanguinario Zar Rojo Stalin.
Bibliografía
Addison, Paul; Crang, Jeremy A. (2006). Firestorm: The Bombing of Dresden (en inglés). Pimlico.
Angell, Joseph W. (1953). Historical Analysis of the 14-15 February 1945 Bombings of Dresden (documento clasificado como secreto hasta 1978) (en inglés). USAF Historical Division Research Studies Institute Air University.
Länderrat des Amerikanischen Besatzungsgebiets. Statistisches Handbuch von Deutschland: 1928–1944, 1949 edición (en alemán). (se puede consultar digitalizado en: Statistisches Handbuch von Deutschland 1928 - 1944 (en alemán). Universidad de Colonia.)
Longmate, Norman (1983). The Bombers (en inglés). Hutchins & Co.
McKee, Alexander (1982). Dresden 1945: The Devil's Tinderbox (en inglés). Souvenir Press.
Ross, Stewart Halsey (2003). Strategic Bombing by the United States in World War II: The Myths and the Facts (en inglés). McFarland & Company.
Taylor, Frederick. Dresden: Tuesday 13 February 1945, 2005 edición (en inglés), Londres: Bloombsbury.

Toneladas de bombas lanzadas sobre Alemania
AñoRAFUSAF
1939         31
1940  13 033
1941  31 504
1942  45 561    1561
1943157 457  44 165
1944525 518389 119
1945191 540188 573
Total964 644623 418
 
Referencias
 En este sentido se manifiestan, entre otros, Paul Addison o Alexander McKee, historiador y antiguo soldado del First Canadian Army:
McKee, Dresden 1945: The Devil's Tinderbox, Souvenir Press 1982, pág. 62.
Addison, Firestorm: The Bombing of Dresden, Pimlico 2006, capítulo 9, pág 194.
 En este sentido se manifiestan, entre otros, el presidente de Genocide Watch Gregory Stanton o el historiador Donald Bloxham
Addison, Firestorm: The Bombing of Dresden, Pimlico 2006, en la pág. 180 se cita a Bloxham: El bombardeo de Dresde el 13 y 14 de febrero de 1945 fue un crimen de guerra
 Taylor, Dresden: Tuesday 13 February 1945, Bloomsbury 2005, pág. 262.
 Taylor, Dresden: Tuesday 13 February 1945, Bloomsbury 2005, pág. 207.
 The Bombers: The RAF Offensive Against Germany
 Ross, Strategic Bombing by the United States in World War II, McFarland 2003, pág. 180.
 Longmate, The Bombers, Hutchins 1983, pág. 333.
 McKee, Dresden 1945: The Devil's Tinderbox, Souvenir 1982, pág 62.
 Eighth Air Force: American Bomber Crews in Britain.
 Addison, Firestorm: The Bombing of Dresden, Pimlico 2006, capítulo escrito por el catedrático alemán Sönke Neitzel titulado "The City Under Attack", pág. 76.
 Irving, The Destruction of Dresden (reedición 2006), pág. 73 en adelante.
 La Gründerzeit (literalmente "época de los fundadores") es el nombre que recibe un determinado periodo económico-cultural en Alemania y Austria del siglo XIX, en plena Industrialización europea.
 "Wozu leben wir noch? Um zu warten, bis die Russen kommen?" en "Dresden - Das Jahr 1945"
 Dresdner Geschichtsverein e.V. "Wiederaufbau und Dogma. Dresden in den fünfziger Jahren" en "Dresdner Hefte", tomo 28
 El SS- und Polizeiführer era un influyente cargo en tiempos del Tercer Reich que unificaba los mandos de la Policía y la SS.
 Taylor, HarperCollins, 2004, págs. 262–4. Había un número indeterminado de refugiados en Dresde. Matthias Neutzner, Götz Bergander y Frederick Taylor han estimado que la primera noche del bombardeo ese número podría ser de 200.000 o menos contando la ciudad y los barrios periféricos. En el centro de la ciudad, Bergander estima un número máximo de refugiados de 85.000 (Götz Bergander: Dresden im Luftkrieg, pág. 213).
 Cifras y fuentes recogidas en Götz Bergander: Dresden im Luftkrieg, pág. 215-218 y 227.
 British Bombing Strategy in World War Two
 Taylor, Tuesday 13 February 1945, Bloomsbury 2005, pág. 430.
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Historia de la Waffen SS por Leon Degrelle



Segmento dedicado al señor  Salvador Borrego.




Salvador Borrego Escalante nació en la Ciudad de México el 24 de abril de 1915. Es un periodista y escritor mexicano. Fue director técnico de 37 periódicos y director fundador de varios de ellos. Ha publicado 50 libros en campos como la historia militarpolíticaeconomíasociologíaperiodismofilosofía y religión, algunos de los cuales han recibido fuertes críticas, acusado de presunto antisemitismo debido a que coloca a los capitales e ideología judía internacional como los causantes de la Segunda Guerra Mundial. Junto a Joaquín Bochaca, es considerado como uno de los primeros representantes del revisionismo histórico de habla hispana.
Salvador Borrego estudió licenciatura en derecho, historia, filosofía, economía. Cursó estudios de sociología, historia, economía y periodismo y durante su juventud realizó estudios militares.
Trabajó de 1936 a 1965 como reportero, secretario de redacción y jefe de redacción en los diarios mexicanos Excélsior y Últimas Noticias. Fue asesor fundador de El Sol de Guadalajara, El Sol de México, El Sol de San Luis Potosí, El Sol de Durango, El Sol de Aguascalientes; reorganizador de varias publicaciones y, jefe de la redacción central (1965-1974) de la cadena "García Valseca" (37 periódicos). Fundador (1949) y director (1949-1955) de la Academia Teórico-Práctica de Periodismo "García Valseca". Profesor de Periodismo en la Universidad Femenina de México. Presidente honorario de "Mexicanos Defraudados, A.C." Escribió también artículos mensuales en La Hoja de Combate durante 32 años.
Su obra ha influido en muchas generaciones, no solo en México sino también en otras naciones. A través de sus libros ha desenmascarado la historia oficial impartida en el sistema educativo público. Hombre católico y nacionalista, ha resistido los embates del régimen del Partido Revolucionario Institucional, que van desde el boicot a sus obras, censura y hasta el cobarde asesinato de su hijo Felipe de Jesús Borrego, y a quien Don Salvador dedicó su libro Juventud.

Simpatizante del nacionalsocialismo
Según varias entrevistas realizadas por grupos nacionalsocialistas[1][2], comenzó a simpatizar con el nacionalsocialismo a partir de 1937, después de observar personalmente una manipulación propagandística de la información de prensa con el fin de desorientar al lector. En esas fechas el periodista trabajaba en el diario Excélsior donde, según su testimonio, pudo ver, desde adentro, un manejo parcial de la información de los sucesos sobre el Tercer Reich favoreciendo a los aliados. Afirma que siguió el curso de los acontecimientos día a día desde antes de que la guerra empezara, y que cada vez le pareció más evidente que había contradicciones entre los planteamientos de uno y otro bando.
En una de las entrevistas, Borrego afirma que en México se había formado un grupo de anunciantes encabezado por un hombre llamado Jacques Soustelle, los cuales advirtieron con retirar la publicidad de la Casa Excelsior, por presuntamente favorecer a los nazis. Últimas noticias fue la primera en retirarse tal publicidad, por ser el diario que publicaba primero los sucesos de Europa. El director del periódico de aquel entonces, Miguel Ordorica y fundador de Últimas noticias, le pidió al señor Soustelle que pasara a la redacción toda una mañana para que examinara por sí mismo cómo se hacía el diario. Soustelle aceptó, consecuentemente se le fueron mostrando los mensajes que llegaban de la Associated Press con sede en Nueva York.
El señor Ordorica le dijo al señor Soustelle: "Usted en su almacén comercial exhibe en sus aparadores la mercancía que más llama la atención de sus compradores. Nosotros en el periódico hacemos lo mismo. Las noticias más importantes van en primera plana, si lo merecen incluso se ponen a ocho columnas", y agregó: "La guerra no se gana en México, sino en Europa". Se sabe que el grupo de anunciantes logró cancelar la publicidad del periódico. El director Ordorica, fue retirado de su puesto.

Vínculos internacionales
Salvador Borrego tiene contacto con los líderes nacionalsocialistas de otras partes del mundo tal como lo demuestra la carta que recibió de Otto Skorzeny, las conferencias a la par de Pedro Varela y los prólogos que ha escrito a libros de editoriales nacionalsocialistas de Iberoamérica.
El Primer Congreso Internacional Identitario fue celebrado en honor a su centenario. Entre otros, asistieron al congreso David DukePedro VarelaLuis Reed y el propio Salvador Borrego.
Obras
Ha escrito 248 ediciones de 50 títulos. Un caso excepcional en México, ningún otro escritor ha alcanzado jamás cifras semejantes.
Sus obras guardan correspondencia, y algunos títulos son complementos de otros anteriores. Esta proposición de encadenamiento entre los libros de Borrego conduce a proponer sus libros conforman cuatro apartados con los cuales es más fácil estudiar su obra. El propio Salvador Borrego secciona su obra de la siguiente manera:
Estudios sobre política mundial
Tienen como origen el libro Derrota mundial. El tema de la Segunda Guerra Mundial y sus consecuencias siguen siendo analizados.
Investigaciones sobre México
Economía
Estudios sobre economía mundial y consecuentemente nacional.


Investigaciones sobre temas individuales
Son libros inconexos entre sí y que corresponden a temas únicos
En paréntesis los años de las primeras ediciones. Las ediciones de sus libros contabilizaban 177 hasta el 8 de febrero de 2001.
Colaboraciones
Distintas editoriales y autores afines al Nacionalsocialismo o revisionismo histórico le han pedido a Salvador Borrego que escriba en los prólogos de sus libros o colabore en la realización de un capítulo.

Presentación del libro Desorden mundial económico y moral.
Presentación del libro El artillero de Maximiliano.























Conferencias:
A pesar de su casi centenaria edad, Salvador Borrego ha realizado varias conferencias y presentaciones de libros en los últimos años en varias partes de México.
  • Presentación del libro: "Desorden Mundial Económico y Moral". Sábado 26 de noviembre del 2011, entrada libre 17:00 h. en Il Cuib ciudad de México
  • Presentación del libro El artillero de Maximiliano de Habsburgo de Luis Reed, palabras finales de Salvador Borrego, viernes 28 de octubre 18:00 h. Casa de la Cultura Azcapotzalco Salón Cervantino
  • Misa por la Patria, en Ciudad de México. Al término de la misa se dio la conferencia impartida por Salvador Borrego y Luis Reed. Templo Expiatorio a Cristo Rey (Antigua Basílica de Guadalupe) 27 de septiembre de 2011, a las 18:00 h.
  • Participación especial en el cineclub, con la proyección de “Charlas con José Vasconcelos”, dicha participación se llevo a expresión con sus comentarios sobre los temas abordados en la miniserie. Sábado 3 de septiembre de 2011 en Il Cuib
  • Mesa redonda sobre el Martirio de Maximiliano de HabsburgoMiguel Miramón y Tomás Mejía. 18 de junio de 2011. Cuib, Ciudad de México
  • Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Campus Ciudad Universitaria. 31 de mayo de 2011
  • Conmemoración del 122° aniversario del natalicio de Adolf Hitler. 20 de abril de 2011. Librería Cuib, Ciudad de México
  • Los peligros para la familia en el México del siglo XXI. 30 de marzo de 2011 [1]
  • Presentación del libro "México en guerra ajena". 12 de febrero de 2011 [2]
  • Revolución ¿Mexicana Antes, después y ahora. 4 de diciembre de 2010
  • Presentación del libro "Al servicio del enemigo" del escritor Luis Reed. 6 de noviembre de 2010 [3]
  • Mexicanidad: en el marco del bicentenario, y situación actual. 2 de octubre de 2010 [4]
  • Aun falta independizarnos. 11 de septiembre de 2010 [5]
  • Presentación del libro "La cúpula gubernamental". 20 de marzo de 2010
  • Presentación del libro "Alemania pudo vencer". 4 de septiembre de 2009.
Entrevistas



Referencias
  1.  Entrevista a Salvador Borrego en el sitio web Accionchilena.cl.
  2.  Entrevista a Salvador Borrego en el sitio web NuevoOrden.net.
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Enlaces externos
Vídeos
Salvador Borrego habla del Sionismo
Salvador Borrego Escalante nació en la Ciudad de México el 24 de abril de 1915. Es un periodista y escritor mexicano. Fue director técnico de 37 periódicos y director fundador de varios de ellos. Ha publicado 50 libros en campos como la historia militar, política, economía, sociología, periodismo, filosofía y religión, algunos de los cuales han recibido fuertes críticas, acusado de presunto antisemitismo debido a que coloca a los capitales e ideología judía internacional como los causantes de la Segunda Guerra Mundial. Junto a Joaquín Bochaca, es considerado como uno de los primeros representantes del revisionismo histórico de habla hispana.
México despierta. 13 de diciembre de 2010
Reporte índigo. 10 de octubre de 2009
El Revisionista. 12 de mayo de 2010
Conferencias con Pedro Varela
Charla con el profesor Miguel Ángel Jasso. 28 de octubre de 2008

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Las verdades sobre Hiroshima y Nagasaki



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